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El pulso económico

El clamor por el dólar, lejos de las teorías conspirativas

Economía

Cristina Kirchner ha instalado una historia conspirativa respecto de las compras de dólares. La moneda norteamericana podría contarse entre los amigos presidenciales que pasaron a ser denostados tras la muerte de Néstor Kirchner. Ella y los más radicalizados de su entorno sostienen que apenas ganó las elecciones en 2011 comenzó una corrida cambiaria para obligarla a devaluar.

Pero las cifras la desmienten: la dolarización de ahorros comenzó mucho antes en 2011 y persistió luego de que las primarias abiertas y obligatorias mostraran que sería Cristina Kirchner la que ganaría con comodidad y en primera vuelta las elecciones de octubre de ese año. La Nacion lo reveló en su edición del 2 de agosto del año pasado: "No se detiene la fuga hacia el dólar y marcaría un nuevo récord". Además, se explicó que entonces la mayor parte del cambio de carteras de inversión estaba hecho por los pequeños ahorristas. "Nos está corriendo el chiquitaje", decía entonces un banquero.

Pero a la Presidenta le gusta creer en las políticas conspirativas. Que a ella incluso, por ser mujer, le hacen maldades que no le hacían a su difunto esposo cuando estaba él a cargo del Ejecutivo. "Yo no sé si es conmigo la cosa, che -dijo campechana y mandona el viernes pasado-, pero miro los números y a Néstor no le hicieron ninguna corrida, salvo cuando fue mi elección." Tal vez siguiendo al personaje de Evita, le gusta creer que hubo "presiones del establishment" para que Néstor no pudiera imponer a su mujer como candidata.

Conspiraciones

El kirchnerismo es así. Hace las cosas mal y cuando se le dice que la economía indica que ocurrirán catástrofes, dice que "esta vez es diferente" porque están ellos, o que eso es "neoliberalismo que llevó al mundo al desastre". Cuando las calamidades ocurren, inventan una conspiración. Las advertencias de que abusar de la emisión de moneda sin respaldo para financiar el déficit fiscal causaría inflación fueron despreciadas. Cuando la inflación llegó, culparon a "los formadores de precios".

En las ciencias algunas teorías anticipan cómo ocurrirán las cosas y otras dicen que si ocurrió un fenómeno es porque las cosas deben funcionar de un determinado modo. Galileo vio satélites girando en torno a Júpiter. La teoría de que la Tierra era el centro del Universo, como parece cuando se mira el cielo, estaba errada. Los que lo combatían adulando al poder de entonces simplemente no quisieron mirar. No parecen haber dejado aporte alguno que valga la pena. Galileo no era cualquiera y los principios físicos que descubrió aún hoy son válidos y se estudian.

¿Por qué no había dolarización en tiempos de Néstor? Porque había superávit fiscal y comercial sin necesidad de los cepos a las importaciones y al dólar. Sin que estuviera prohibido ahorrar en moneda extranjera. Porque no había inflación ni falsificación de la estadística, que hizo desaparecer los depósitos en pesos ajustados por ese índice.

Cuestión "cultural"

La Presidenta prefiere creer que los argentinos están dolarizados por una "cuestión cultural".

Eduardo Levy Yeyati, que tiene los pergaminos que a los economistas que sigue la Presidenta les faltan, distingue varios tipos de dolarización y pesificación. La financiera, de depósitos y préstamos bancarios y bonos de deuda, es la que tuvo su auge en los 90. Para él "es la más habitual en economías con un pasado con recurrentes episodios de inflación y devaluación, y generalmente refleja la incapacidad de los activos en moneda doméstica de ofrecer un rendimiento real atractivo". Y lo que quedaba de depósitos en dólares se redujo a la mitad en un año, y los bonos provinciales emitidos localmente están siendo pesificados de manera forzosa.

La dolarización real es el uso del dólar para denominar salarios, contratos de alquiler, precio de venta de viviendas y bienes y servicios en general, y la dolarización de pagos es el uso del dólar para hacer efectivos estos precios. Por ejemplo, comprar una propiedad con billetes de dólar, dice Levy Yeyati.

No parece haber dolarización real. De hecho, la propia Presidenta se alegra y también se queja de que los salarios sean en dólares los más altos de América latina. Aumentaron más que si se hubieran negociado "pensando en dólares".

Cristina ya pesificó de manera forzosa las operaciones inmobiliarias, las únicas de importancia que se hacían en moneda extranjera. Y también los ahorros presentes y los que se consigan en el futuro. Ella, que junto con su esposo ha sido una gran compradora de dólares y que hasta hace poco confesaba un plazo fijo de 3,22 millones, que dice haber pesificado. Y dice que sus funcionarios, que también ahorraron en moneda extranjera, fueron obligados a hacerlo.

Levy Yeyati explica que "ni el elevado riesgo país ni la redolarización de los ahorros son herencia de la crisis".

El problema sería que ahora quisiera pesificar los ahorros del pasado. Ya decretó que para ahorrar es ilegal comprar dólares. Faltaría que se le ocurriera aplicar una política que Cuba abandonó hace 19 años y dijera que también es ilegal tenerlos..

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