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Íntimo retrato de Martha Argerich

Su hija Stephanie presentó el film Bloody Daughter

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LA NACION
Viernes 16 de noviembre de 2012
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ROMA.– El complejo universo de Martha Argerich, al desnudo. Esto puede verse en Bloody Daughter, ópera prima de Stephanie Argerich, hija de la legendaria pianista argentina, que tuvo ayer su estreno mundial en el Festival Internacional de Cine de Roma.

Con su tradicional melena y elegancia, Martha Argerich misma, protagonista de la película, pisó ayer la red carpet romana, junto a otros miembros de su familia. Todos ellos aparecen en Bloody Daughter, interesantísima cinta que retrata el mundo íntimo de la artista, desde la mirada de una hija.

"Ser hija de dos gigantes de la música no fue fácil. Uno crece con modelos desproporcionados, devorados por una pasión que no le deja mucho espacio a la vida familiar", explicó Stephanie, también hija del pianista de fama internacional Stephen Kovacevich.

La documentalista, en Roma
La documentalista, en Roma.

"Si bien puede aparecer una rendición de cuentas, este film en realidad es un intento de reconciliación, un intento de adoptar una posición de igualdad respecto de mis padres, de entrar en sus mundos y el modo mejor de llevarlos al mío –indicó–. Es como si no hubiera tenido elección, era un film que tenía que hacer y, es verdad, para mí fue como una liberación", confesó a LA NACION.

Bloody Daughter –que dura 94 minutos y fue proyectada en la nueva sección CinemaXXI de la reseña romana– es un retrato de familia intimista, donde la autora se interroga sobre la relación entre una madre "diosa" y sus tres hijas.

El film devela cosas fuertes, desconocidas para muchos. Las tres hijas de Martha Argerich nacieron de tres padres distintos, que convivieron poco y nada con ella. Es más, de joven, Argerich perdió la custodia de su primera hija, que debió pasar sus primeros años de vida en un instituto. "Yo sentía que era más bien una hermana, no sabía qué hacer", comenta en el documental la eximia pianista, de 71 años, cuando es interrogada sobre ese terrible episodio.

Desde el principio y hasta el final, es la voz de Stephanie –que desde los 11 años fue filmando con una camarita que le trajo su madre de un viaje momentos familiares– la que va narrando o, más bien, buscando comprender los misterios de una familia matriarcal. "Quise componer el puzzle de mi familia... Crecí en un universo muy rico, divertido, en el que había confusión y ambivalencia –explicó Stephanie, nacida en 1975 en Berna–. No fue un proceso consciente y racional, sino intuitivo."

Fue su padre, Kovacevich –nacido en Estado Unidos, pero que desde los 18 años vivió en Londres–, quien, sin querer, le dio el título al film. "Mi padre tiene cuatro hijos: tres hijos con otras dos mujeres y una «bloody daughter», como siempre me llamó, cariñosamente", contó la directora.

Fruto de un montaje que duró ocho meses, financiado por Suiza y Francia, principalmente, el film saca a flote una vida marcada a fuego por la pasión por la música clásica y las giras de su extraordinaria madre. Con carácter fuerte y gran personalidad, ésta sólo aparece feliz cuando toca el piano. Cuando es interrogada ante la cámara –a veces en pijama, recién levantada–, jamás contesta con definiciones seguras, sino que prevalecen los "no sé".

Bloody Daughter está ambientada en Suiza –el país donde más tiempo vivió Argerich, que nació en la Argentina y ya a los tres años era una niña prodigio–, Polonia, Japón, Italia, Francia, Argentina, Bélgica y el Reino Unido, donde madre e hija viajan en giras. En la Argentina, madre e hija –que no hablan español, sino francés entre ellas– aparecen recorriendo el Jardín Botánico y repasando viejas fotos familiares.

En un encuentro con periodistas, Stephanie dijo que no fue difícil convencer a su madre, normalmente alérgica a los medios, de participar en su primer largometraje. "Ella estaba acostumbrada a que yo la filmara", aseguró.

–¿Su madre ya vio la película?

–La vio dos veces, en pantalla chica, y ella dice que se ve muy extraña, fea y nada interesante.

–¿Cómo es su relación con la Argentina, que aparece en el documental?

–Hay una relación fuerte y al mismo tiempo distante. Estuvimos con mi madre dos o tres veces, muy poco. Empecé los trámites para obtener la ciudadanía argentina, pero ya no tengo parientes allá. Las tres hermanas tratamos de recuperar el contacto con la Argentina.

–En el film dejó aspectos de la vida de su madre inexplorados, como por ejemplo, que ella nunca quiere exhibirse sola, sino acompañada...

–No quise hacer un film sobre la pianista. Dejé de lado muchas otras cosas. Podríamos haber rodado 150 películas sobre Martha Argerich y ninguna habría sido aburrida.

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