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Coronel Suárez.

Cuando sintió cerca la muerte, decidió huir

Seguridad

Cómo hizo Sonia Molina para lograr escapar del maltrato de sus captores

Por   | LA NACION

CORONEL SUÁREZ.- Quizá la respuesta a esa última y milagrosa cuota de esfuerzo para liberarse y sobrevivir esté reflejada en uno de los dos videos guardados en el teléfono celular secuestrado a la periodista Estefanía Heit . En primer plano, Sonia Molina es hostigada verbalmente por sus captores durante casi cinco minutos. Ella tiembla y apenas se le escucha un balbuceo. "Déjenme ir", suplica, en medio del llanto.

El lunes pasado, Heit ya se había ido al canal 4 local, donde trabajaba. Su pareja, Jesús María Olivera, dormía. Medianera de por medio, sin ataduras y por primera vez con una ventana a la vista, Molina sintió la libertad más cerca que nunca.

La desesperación y la poca fuerza que le quedaba tras perder casi 20 de sus habituales 67 kilos de peso alcanzaron para levantar la persiana de PVC, deslizarse sin quedar trabada contra el marco, calmar a los cinco perros y saltar un paredón de 1,80 metros para abandonar la casa que fue primero su alojamiento y, luego, el aterrador escenario de su cautiverio durante casi tres meses.

"Unos días más en esas condiciones, no más de una semana, y no sobrevivía", coincidieron los médicos, que desde el lunes último atienden a la víctima en el Hospital Municipal Raúl Caccavo.

Y quienes se ocupan de su salud mental señalan que Molina supo advertir ese límite con la muerte y se decidió a huir, consciente de que sus captores ya pensaban en aparentar un suicidio.

Rostro inflamado sobre el mentón y moretones desde los pómulos hasta los tobillos. Todavía hoy está violeta , se la mire por donde se la mire. Quemaduras de cigarrillo en torso y manos, y mínima vestimenta empapada en orín.

Así se plantó en la calle frente a una taxista que la llevó hasta el paraje San José, a ocho kilómetros de distancia de Coronel Suárez, único lugar donde sentía y sabía que iba a encontrar ayuda sin correr riesgos.

"Estaba desconocida, parecía un cadáver", describió la mujer que la recibió, hija del matrimonio donde Molina había trabajado como empleada doméstica entre julio y agosto pasados.

Además tenía los cabellos rapados sobre la nuca y teñidos en tonos ciruela, bien lejos del castaño que siempre sabía mantener prolijo.

 
 

"Tenía costra en el cuello de tanta mugre porque no la dejaron bañarse durante meses", confió a LA NACION la madre de la víctima, Mónica Santander. Sostiene que, después de siete meses sin verla, no reconoció a su hija.

En la sede policial y en el Hospital Municipal Raúl Caccavo aportó un relato escalofriante de las aberraciones que padeció.

Relató que aplicaban insecticida común para combatirle la pediculosis avanzada que padecía, producto de la falta de higiene. También habría usado un encendedor "muy particular", protagonista a la hora de las quemaduras. Y un bastón que se habría utilizado durante los abusos sexuales que padeció.

La víctima siempre estuvo atada y recluida en un pasillo de dos metros cuadrados con cuatro puertas cerradas y sin picaportes. Así vivía a oscuras y sin aberturas próximas para escaparse o pedir auxilio. Como anticipó LA NACION en su edición de ayer, solamente la sacaban de la casa para cobrar dinero que recibía por medio de giros y que luego le quitaban sus captores.

Olivera y Heit cometieron el error de derivar a Sonia a una habitación que da sobre el fondo de la casa. Sólo le dejaron un colchón orinado, con manchas de sangre y semen, y alimento de perros y polenta para que comiera.

En ese ambiente se habrían grabado los dos videos que están guardados en el teléfono celular de Heit. Las fuentes confirman que ambos duran casi cinco minutos. En uno se la ve a Sonia maltratada y orinada y se escucha a la periodista y su pareja que la acosan. "¿Ves, te hacés todo encima?", le recriminan. En el otro, ella sólo puede decir que, por favor, la dejen ir.

Qué hay dentro de una PC

Podría haber más en 87 CD secuestrados, además de lo que surja del peritaje solicitado sobre una computadora de escritorio y cuatro portátiles incautadas, según informaron fuentes del caso.

Olivera, al momento de ser detenido, se preocupó y mucho por la computadora del escritorio. "La necesito; tengo documentación personal importante", les dijo a quienes lo capturaron en Carhué.

La comisión que allanó el domicilio de Gran Bourg 1823 encontró a la dueña de casa en plena tarea doméstica: con trapo de piso y un bidón con lavandina, Heit intentaba sin suerte acabar con la suciedad que dominaba el lugar de cautiverio.

Entre los papeles secuestrados también estaba la carta que la pareja le hizo escribir a Sonia, de puño y letra, para que se interprete que su casi segura muerte había sido una decisión propia.

Los investigadores consideran que la coartada tenía su lógica. Coronel Suárez tiene alta tasa de suicidios. Funcionarios judiciales ya pidieron a medios locales que esos casos no se publiquen para que haya contagio de conductas. Un fallecimiento de Molina con estas características jamás hubiera tomado estado público..

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