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Una beata que atrajo multitudes

Unos 40.000 fieles reunió la beatificación de la religiosa María Crescencia

Domingo 18 de noviembre de 2012
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LA NACION
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PERGAMINO.- En un clima de fiesta, la Iglesia proclamó ayer beata a la hermana María Crescencia Pérez, una monja humilde y entregada al silencioso servicio a los demás, que se convirtió en la primera bonaerense en llegar a los altares. Bajo un intenso sol y tolerando altas temperaturas, unos 40.000 fieles asistieron ayer en esta ciudad a la segunda beatificación que se realiza en el país (la primera fue la de Ceferino Namuncurá, en 2008). Sin carteles ni ovaciones grandilocuentes, la ceremonia, que duró casi dos horas, se desarrolló en un clima de emoción y recogimiento. La misa fue, según monseñor Antonio Aloisio, encargado del protocolo, "como el violáceo [color que caracteriza a Crescencia]: fino y suave".

Desde hacía semanas que no quedaban en los hoteles de esta ciudad plazas disponibles ante la gran afluencia de fieles, muchos de ellos llegados desde Chile y Uruguay, además de desde toda la Argentina. Por eso, quienes llegaron a último momento debieron recurrir a casas de familia para alojarse.

"Éste es un día muy especial. Yo pedí a Crescencia poder ver a mi hijo siendo hombre y acá estoy con mi nieta", dijo María Sara Pane, la "milagrada", como llama la Iglesia a la persona que es objeto de un hecho al que la ciencia no puede dar explicación. Como informó LA NACION el domingo último, hace 17 años, cuando Sara tenía 23 y su hijito 2, ella estuvo al borde de la muerte y se curó luego de rezarle a la monja de la congregación de las Hermanas del Huerto, a la que, aun cuando estaba viva, todos llamaban "la Santita" o "sor Dulzura".

Ayer, Sara fue sorprendida por los periodistas antes de la misa e invitada a saludar a los fieles.

"Si la Iglesia entera se alegra por esta hija suya y predilecta, la Argentina puede estar orgullosa de haber dado a la patria una gran benefactora de la humanidad", dijo el cardenal Angelo Amato, prefecto para la Congregación de las Causas de los Santos, del Vaticano, enviado del papa Benedicto XVI, durante su homilía en la que señaló aspectos esenciales de la breve trayectoria de la religiosa.

Nacida en el partido de San Martín, en 1897, y fallecida en Chile a los 35 años, María Crescencia "volvió a nacer en la tierra de forma gloriosa", dijo a LA NACION el padre Carlos Pérez, uno de los nueve sobrinos de la nueva beata que ayer asistieron con sus hijos y nietos a la ceremonia religiosa y uno de los principales impulsores, junto con la hermana Josefina Nughedu, de la causa ante el Vaticano.

El enviado papal leyó fragmentos de los testimonios presentados en esos expedientes y de cartas escritas por la religiosa. "Si no me hago santa deberé dar cuenta al Señor porque pienso que otras quizá no han recibido la fortuna de tener un padre y una madre que siempre han orientado a su hijo en el camino de la virtud vivida", fue una de las frases de la religiosa recordada por el cardenal.

Acompañaban al enviado pontificio en la celebración medio centenar de obispos de distintas diócesis argentinas, uruguayas y chilenas. Entre los fieles había religiosas y delegaciones de los colegios y otras obras de las Hermanas del Huerto de Estados Unidos, Congo, Palestina, India e Italia, entre otros países. "Es que los santos no tienen fronteras", había afirmado anteanoche durante la vigilia de la beatificación, realizada en la plaza principal de esta ciudad de cerca de 110.000 habitantes, el obispo de San Nicolás, monseñor Héctor Cardelli.

"Independientemente de que sea argentina y de que haya pasado mucho tiempo, para nosotros Crescencia es un ejemplo de santidad. Es una monjita nuestra", dijo Carolina Lara, de 26 años, ex alumna del colegio del Huerto de Quillota, de Chile. La delegación de ese establecimiento fue una de las más numerosas e incluyó a la banda del colegio y a un grupo de docentes que bailaron folklore durante la vigilia.

Los restos de la flamante beata, que se encontraron incorruptos después de 34 años de fallecida, descansaron en el cementerio de Quillota entre 1966 y 1982 cuando fueron trasladados al país.

Ayer, luego de la misa y hasta la medianoche, los peregrinos pudieron tocar y rezar frente al ataúd de la religiosa. "Esto es un privilegio enorme", dijo a LA NACION el periodista y director de Culto de la provincia de Buenos Aires, Enrique Moltoni, cuando el viernes pudo también él rezar frente a los restos de la religiosa. Ese día también fueron expuestos, fuera de lo previsto, durante tres horas por la tarde en el atrio de la capilla del Huerto y tras una reja. "Yo estuve muy enfermo en 2008 y le recé a Crescencia", reveló como muchos otros. Es que los testimonios de curaciones y favores recibidos por intercesión de María Crescencia se repetían entre los peregrinos.

"Llegó el día, hermana Josefina, felicitaciones", le decían desde el otro lado de la reja los vecinos a Nughedu, vicepostuladora de la causa de Crescencia ante la Santa Sede y quien siguió todos los trámites detalle por detalle durante 25 años.

Vida de santa

"En el Vaticano son muy precisos y muchas veces nos devolvían los informes porque faltaba algo. Me parece que es más fácil ser santo que hacer a un santo", bromeó la simpática hermana Josefina. En la ceremonia de ayer le tocó leer la semblanza de la nueva beata. "Si bien no le faltaron pretendientes y pudiendo formar una familia, prefirió consagrarse al Señor", recordó la religiosa.

Minutos antes de la misa aterrizó aquí el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli, pero sólo para saludar al cardenal Amato, a otros religiosos y al intendente de Pergamino, el racial Héctor María Gutiérrez, a quien, en un gesto de evidente agradecimiento por la ayuda prestada por el municipio, el comité organizador de la celebración dio la palabra al cierre del evento.

El funcionario, que va por el cuarto mandato al frente de esta ciudad, recordó las gestiones para la beatificación que comenzaron las Hermanas del Huerto ante el Vaticano, en 1986, agradeció al Papa por haber dado al país "el mejor obsequio que se puede dar" y sentenció: "De ahora en más y para todos los tiempos, Pergamino será la ciudad de María Crescencia".

El altar de los argentinos

Religiosos y laicos a los que se suma Crescencia Pérez

San Héctor Valdivieso 1910-1934

Beata Laura Vicuña 1891-1904

Beata March Mesa 1889-1943

B. Ceferino Namuncurá 1886-1905

B. del Tránsito Cabanillas 1821-1885

Beato Artémides Zatti 1880-1951

Beata María De Angelis 1880-1965


Del editor: por qué es importante. La hermana María Crescencia Pérez es la primera bonaerense y la séptima argentina en ser beatificada por la Iglesia Católica.
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