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Espacio público

La Costanera tendrá nuevos "carritos": amarillos, con heladera, freezer y a gas

Buenos Aires

Desde el año que viene habrá un cambio en la clásica fisonomía de la Costanera Sur: desde fines febrero próximo, los "carritos" de venta de comida al paso tendrán todos el mismo formato, predominará en ellos el color amarillo y ya no venderán la clásica y popular carne asada a la leña o al carbón, ya que sólo podrán cocinarla en planchas de gas. Esa medida, que se extenderá en una segunda etapa a los puestos de la Costanera Norte, forma parte de un plan de renovación que incluye el recambio de las luminarias en todo el corredor frente al río.

Así, el gobierno porteño aspira a cumplir con la promesa de aplicar un ordenamiento que hasta ahora nunca pudo concretar: en la última década proliferaron en toda la ciudad puestos de venta de comida al paso, muchos con irregularidades de habilitación y falta de higiene.

En la Costanera Sur actualmente hay 28 "carritos" de comida, en los que se ofrece desde el popular choripán hasta el sándwich más pedido: el de bondiola de cerdo asada.

Según la Dirección General de Ordenamiento del Espacio Público, en la última inspección, realizada la semana pasada, se detectó que cuatro de esos puestos no cumplían con los requisitos para funcionar.

Los carritos que vendrán. Foto: GCBA
 
Las autoridades resaltaron que sólo 24 de los 28 que hay tendrán, desde febrero próximo, los nuevos puestos ambulantes en condición de "comodato". Los carritos estarán dotados de heladeras para gaseosas, freezer y dos cocinas que funcionan con gas envasado.

"La intención es darle una nueva identidad visual a la Costanera Sur, donde también se renovarán las luminarias. Queremos ordenar la zona y que sea con puestos en consonancia, limpios, seguros y modernos. Cada puestero tendrá su medidor de luz y estará todo regulado", dijo a LA NACION Diego Santilli, ministro de Ambiente y Espacio Público porteño.

Los viejos puestos que hoy están en la Costanera no podrán ser reubicados en otros sitios. Según Santilli, la Ciudad firmó un convenio con los propietarios de los carritos actuales para que se ajusten a las nuevas reglas.

Tres familias

La mayoría de estas concesiones son regenteadas, según funcionarios de Ambiente y Espacio Público, por tres familias que tienen una red de comercialización en distintos puntos de parques y plazas de la Capital.

En la Costanera Sur algunos de estos puestos están bajo la tutela de Rubén Amitrano, un hombre de 75 años al que algunos se animan a denominar "El zar del choripán".

"Para llegar a esta renovación hablamos con todos los parrilleros y se mostraron de acuerdo. Creemos que va a ser un aporte para uno de los paseos más lindos de la ciudad", comentó Santilli.

El acuerdo con los "parrilleros" se cristalizó por escrito, mientras que con los puesteros de la Costanera Norte están en la etapa de "negociación". Quienes suscribieron esta suerte de contrato se comprometieron, además, a cumplir con otros ítems que apuntan al ordenamiento público; entre ellos, ya no estará permitido que los camiones proveedores de mercadería se estacionen permanentemente a la vera de los puestos.

Hoy, taxistas, camioneros, empleados, vecinos y visitantes suelen frecuentar los puestos de venta ambulante de la Costanera, que en días primaverales suelen recaudar, cada uno, más de 6000 pesos por jornada. Y, salvo raras excepciones, están abiertos las 24 horas.

Eso sí, muchos presentan irregularidades en las habilitaciones y, principalmente, en las cuestiones de salubridad, ya que los alimentos no conservan la cadena de frío o bien son exhibidos al aire libre, sin protección, como ocurre con los aderezos o los condimentos.

En 2007, la Ciudad resolvió no dar nuevos permisos para estos puestos en las costaneras Norte y Sur. Algunos de los que persisten se mantienen desde hace años, entre tironeos y conflictos con la Ciudad, con permisos prorrogados cada año (es el plazo por el cual se los otorga). Otros, en cambio, se sostienen gracias a amparos judiciales.

En septiembre de 2009, por ejemplo, 20 puestos fueron secuestrados en la Costanera Sur con la intervención de la Policía Federal; se puso fin al operativo cuando una mujer se encadenó a su puesto.

De todos modos, muchos se instalan de manera ilegal, y si bien se los saca, al tiempo regresan. Son tantas la impunidad y la falta de control que varios de estos carritos obtienen el suministro de energía por medio de una conexión directa a las luminarias de la vía pública. Al parecer, algunos puesteros incluso modifican la fotocélula que tiene el alumbrado público (que se encienden sólo cuando oscurece) para tener luz durante todo el día.

La renovación de los clásicos de la comida al paso

  • Irregularidad
    En la Costanera Sur hoy hay 28, de los cuales 24 tienen habilitación para funcionar. La mayoría recibe energía eléctrica de las luminarias callejeras
  • Lo nuevo
    A estos puestos se les otorgará, en comodato, un nuevo carrito amarillo que estará equipado con heladera, freezer y dos cocinas a gas
  • Exigencias
    Los parrilleros ya no podrán asar las carnes con leña o carbón; tendrán que tener los alimentos en frío y los camiones proveedores no podrán estacionar de manera permanente a la vera de los carritos
  • El objetivo
    La Ciudad busca ordenar los puestos de comida al paso, algo que también prevé extender a la Costanera Norte. En la última década, distintas administraciones porteñas no han conseguido regular y controlar esta actividad
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