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Israel no da tregua y Gaza sufre su día más sangriento

Casi 30 palestinos murieron, entre ellos 10 chicos; Netanyahu dijo que el ejército está listo para "extender las operaciones de manera significativa"

Lunes 19 de noviembre de 2012
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LA NACION

JERUSALÉN.– Ruido de sirenas, lluvia de misiles, masivos bombardeos, decenas de víctimas, incluso mujeres y chicos, en una dramática escalada que nadie sabe si terminará, o no, con una invasión terrestre.

Parece un déjà vu, pero no, es otra guerra, la enésima en esta parte del mundo donde la paz nunca pareció tan imposible. Ayer fue el peor día, el más mortífero, desde que comenzó la ofensiva israelí contra Gaza, el miércoles pasado: por lo menos 29 palestinos murieron durante la jornada, 14 de ellos mujeres y chicos.

Por quinto día consecutivo, un diluvio de fuego israelí se abatió sobre este enclave palestino en manos del grupo extremista Hamas y aislado del mundo. Pasadas las tres de la tarde, un misil israelí redujo a una pila de escombros un edificio de dos pisos del norte de la ciudad de Gaza y causó una masacre.

El misil, el primero que cae sobre un barrio residencial, mató a una familia de 11 personas (6 chicos, 4 mujeres y un anciano), los Adalú. Entre ellos también se encontraba un importante jefe militar de Hamas, según Israel.

Otros cuatro chicos fueron víctimas "colaterales" de bombardeos en el norte de Gaza, desde donde, por otra parte, siguieron lanzando decenas de misiles contra territorio israelí, que alcanzaron nuevamente Tel Aviv, aunque la mayoría fueron interceptados por el sistema de defensa antiaéreo Cúpula de Hierro.

Los misiles israelíes también alcanzaron dos edificios de prensa en Gaza, en un ataque que dejó ocho periodistas heridos y daños en las instalaciones de la cadena británica Sky y de la cadena local Al-Aqsa.

Todo en un domingo infernal, en un conflicto, que dejó hasta ahora unos 75 muertos del lado palestino y tres del israelí.

"Estamos infligiendo a Hamas un duro precio. Las fuerzas armadas atacaron mil objetivos terroristas y continúan con sus actividades; están listas para extender las operaciones de manera significativa", advirtió el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, tras una reunión del consejo de ministros.

Mientras la diplomacia internacional seguía trabajando en El Cairo para un cese del fuego, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, advirtió sobre un recrudecimiento.

"Apoyamos el derecho de Israel a defenderse, pero trabajamos con todas las partes en la región para poner fin a estos disparos de misiles de Hamas sin una nueva escalada de violencia", dijo Obama desde Tailandia.

Obama no quiere comenzar su segundo mandato con una guerra que podría desestabilizar aún más esta zona del planeta ya caldeada por la guerra civil en Siria. Se cree que una invasión de Gaza –que no cuenta con ningún respaldo internacional–, al margen de provocar muchas más muertes, terminaría perjudicando más a Israel que a Hamas.

En este marco, parecía cada vez más crucial la mediación emprendida por el presidente egipcio, Mohammed Morsi, de los Hermanos Musulmanes, que no excluyó que pueda alcanzarse una tregua. Netanyahu, sin embargo, pareció tirar abajo cualquier expectativa, al menos por ahora.

"Antes necesitamos que cese el fuego y después podemos discutir cualquier cosa. Medio Israel está bajo fuego y esto no puede ser", dijo el premier israelí, de derecha, que para muchos decidió lanzar la ofensiva contra Gaza pensando en las elecciones del 22 de enero próximo, en las que aparece como favorito.

Hamas hizo saber que aceptaría una tregua sólo si Israel se compromete a ponerles fin a los asesinatos selectivos y a las agresiones. La violencia estalló después de que Israel mató al jefe militar de Hamas, Ahmed al-Jabari, en represalia por el continuo lanzamiento de cohetes desde Gaza hacia el sur del Estado judío.

Según trascendió, una solución aceptable para Hamas sería que Estados Unidos, tradicional aliado de Israel, se volviera "garante" del respeto de una tregua.

Con 75.000 reservistas movilizados por Israel, un ataque terrestre sigue siendo más que probable. En fila, decenas de tanques y blindados listos para transportar tropas se encuentran emplazados en el borde de la frontera sur de Israel con la Franja de Gaza, a la espera de una orden.

Se perciben los tambores de guerra incluso antes de llegar a Israel: el vuelo que trajo a esta enviada desde Roma no sólo estaba vacío –decenas de grupos de peregrinos anularon sus viajes–, sino que una hora antes del aterrizaje el capitán hizo una advertencia totalmente inusual. "Acabamos de entrar en espacio aéreo israelí y por orden de autoridades israelíes está prohibido sacar fotos, filmar o utilizar binoculares desde las ventanillas", indicó.

Más allá del clima de tensión, se perciben dudas en cuanto a un avance terrestre en Gaza. "La movilización sirvió como arma psicológica, pero si las fuerzas armadas entran en Gaza tienen que hacer tabula rasa, aplastar al gobierno de Hamas y hacerse cargo de la ocupación", explicó a LA NACION una fuente informada.

Las sirenas volvieron a sonar ayer en Tel Aviv, la ciudad más poblada de Israel, que desde 1991, cuando caían misiles Scud lanzados desde Irak por Saddam Hussein, no vivía este clima de tensión bélica.

"Mi mujer, Meirad, que es israelí, está muy nerviosa: hoy tuvimos que bajar dos veces al refugio y se quiere ir a la Argentina", confesó a LA NACION Miguel Glatstein, porteño, de 38 años, padre de tres chicos (el menor, de una semana), que trabaja en el hospital pediátrico de emergencia de Tel Aviv.

"Mucho peor están en el sur de Israel. Ahí es constante la lluvia de misiles, que son iraníes. Lo que no sabe el mundo es que ésta es una guerra con Irán vía Gaza", destacó.

Glatstein se refirió así al domingo terrible que vivieron los habitantes del sur del país, con avisos de sirenas y corridas hacia refugios. Cuatro cohetes cayeron en la ciudad de Ashkelon, donde hubo varios heridos, y en Sharr Haneguev. Según fuentes israelíes, los misiles lanzados desde Gaza fueron 55 y dejaron heridas a 12 personas.

"Nadie sabe si va a haber invasión o no", dijo Glatstein, repleto de incertidumbre. "Si hay invasión va a haber muertos. Y aunque sean dos o tres, eso es algo muy duro para el pueblo israelí", agregó.


Del editor: cómo sigue Si Israel sigue por este camino, se expone a que inadmisibles daños colaterales como los de ayer terminen por despertar la condena internacional.

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