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Extraños comportamientos de gente adinerada

Opinión

La riqueza: ¿cambia a las personas? En su libro El poder del Ahora, Eckhart Tolle, afirma: "Usted puede ganar diez millones de dólares, pero ese cambio no tiene más que una profundidad superficial. Simplemente continuará actuando con los mismos patrones condicionados en contextos más lujosos".

Sin embargo, sobran los casos de individuos que cuando comienzan a ganar dinero "en serio" modifican totalmente su conducta, la gente y los lugares que suelen frecuentar, y comienzan a tener actitudes extrañas que van más en línea con lo que hace la gente de su clase.

"No creo que el dinero cambie a las personas" dijo Jeff Bezos (dueño de Amazon) mientras abandonaba su casa alquilada de 100 metros para trasladarse a la recién comprada por diez millones de dólares, pasando a ser vecino de Bill Gates. Como 650 metros le parecieron insuficientes, al poco tiempo decidió ampliarla.

En el libro Historia de los Ricos, de Richard Conniff, se establecen relaciones más que interesantes entre el comportamiento de la gente adinerada y las conductas de nuestros antepasados, ya sean humanos, insectos y demás animalitos de poco "glamour".

Veremos a continuación cuatro ejemplos de estos extraños comportamientos:

1) Los ricos como automarginados

Tipos de conductas como la de Jeff Bezos aíslan a la gente adinerada del resto de la población, y muchos pudientes afirman que "lo malo de ser ricos es que uno no se ve más que con otros ricos".

En la Argentina, desde Nordelta hasta Pilar, y cada vez más en zona Sur y en la mayoría de las provincias, los barrios privados cumplen la función de automarginación planteada en este apartado, y dentro de los mismos existen códigos y rituales que un "extranjero" jamás podría entender sin un cierto entrenamiento, tal como lo plasmó brillantemente Ariel Winograd, director de la película argentina Cara de Queso (2006).

Como comportamiento extraño de los adinerados que viven en los barrios privados y countries más exclusivos del país, se puede plantear la siguiente cuestión: ¿por qué una familia que es dueña de una casa que vale más de un millón de dólares decide alquilarla en los meses de enero y/o febrero por 5000 dólares cuando, claramente, en la mayoría de los casos no necesitan ese dinero para poder costear sus propias vacaciones?

Muchos pudientes afirman que "lo malo de ser ricos es que uno no se ve más que con otros ricos".

Pensemos que en general estos alquileres se entregan amueblados y hasta con la vajilla y artefactos que suelen utilizar sus dueños, que dejan que perfectos extraños duerman en sus camas, usen sus baños y disfruten de su pileta, entre otras cosas.

Una de las causas de este comportamiento podría ser el efecto "manada", que los hace sentir menos inteligentes que otros, que sí lo hacen y se jactan luego de vacacionar gratis (financiados por sus inquilinos momentáneos), al no poder ejercer la característica "viveza criolla".

Pero también podría ser que el hecho de que haya otras familias dispuestas a pagar ese dinero por vivir uno o dos meses de la misma manera en la cual ellos viven toda su vida, hace que valoren más su posesión, que se convierte ahora en objeto de deseo de otras personas.

Por último, se podría pensar en un ejercicio de desapego de lo material que puede ser positivo para gente acostumbrada a controlar todo, conservar y acumular sus posesiones con el paso del tiempo.

2) Las fiestas y los negocios

Las conquistas, las guerras y la política han servido desde tiempos antiquísimos para que los ricos mantengan e incrementen su riqueza.

En la actualidad, las fiestas organizadas por la gente adinerada han dejado de ser un lugar de esparcimiento y relax donde se busca pasarla bien para transformarse en una demostración de poder y como señuelo incluso para incrementarlo.

La utilidad de una fiesta es de las ideas más viejas de la historia de la civilización humana: sirven para hacer publicidad de la prosperidad y el poder de los anfitriones, crear "deudas sociales", presentar herederos a posibles socios, reforzar lazos emocionales y para reafirmar el lugar del organizador en la dirección de la comunidad. Antes era moda en la clase pudiente sentar a la mesa a un obispo o cualquier miembro destacado del clérigo, ahora la moda es invitar a las fiestas a los congresistas, senadores y demás políticos de importancia, así el rico de turno exhibe y presume de poder sobre la clase política.

Así lo han hecho y lo siguen haciendo todas las tribus del planeta.

3) Las crisis de los ricos

Muchos ricos que suelen quejarse fuertemente en momentos en los cuales la economía tambalea, al poco tiempo llevan a cabo gastos suntuosos que dan cuenta que su patrimonio lejos de mermar ha continuado creciendo, quizá de forma más acelerada aún.

De manera equivocada, es común creer que cuando ocurren crisis financieras como la vivida en la Argentina en 2001 o actualmente en algunos países de la Eurozona con España a la cabeza, la gente adinerada pierde dinero como todo el mundo.

De manera equivocada, es común creer que cuando ocurren crisis financieras la gente adinerada pierde dinero como todo el mundo.

Pero la realidad marca que el mundo de los ricos nunca estuvo en crisis en las últimas décadas, ya que cuentan con todo un sistema de entes multinacionales, que presionan a los distintos gobiernos para que sigan aplicando las medidas de recorte social que les permitan seguir acumulando riquezas y poder a mansalva.

Para fundamentar este punto basta con leer el informe anual de la gestora de riqueza del Royal Bank of Canada (RBC Wealth Management), que afirma que el número de ricos en España ha caído apenas 2,6% a pesar de la tempestad financiera que está castigando al país desde hace más de 3 años.

A nivel global, sin embargo, la población mundial de millonarios va en aumento, aunque ha descendido en un 1,7% el patrimonio que acumulan, hecho que ocurre por primera vez desde que se inició la crisis en 2008.

4) Comportamientos extraños, pero productivos

Pero de vez en cuando y a pesar de los ejemplos vistos, el comportamiento de una persona adinerada deja de ser extravagante y termina beneficiando al resto de los mortales.

Aunque muchos no lo sepan, diversos estudios indican que le debemos a Arthur Balfour, multimillonario y Primer Ministro británico de fines del siglo XIX, una de las mejores creaciones del siglo XX: el fin de semana.

Antes el nacimiento de la nueva era, Arthur organizó su calendario y el de toda la Nación con el fin de poder tener dos días libres a la semana, y disfrutar de sus lujosas y enormes casas de campo. Su magnetismo hizo que muchos de sus contemporáneos comenzaran a imitarlo y poco a poco el fin de semana llegó también a la clase trabajadora.

Conclusión

El objetivo de esta nota no es denigrar a los ricos sino más bien tratar de entenderlos y de explicar cómo los modelos sociales establecidos hace miles de años siguen influyendo en las conductas de hoy en día.

En una sociedad cada vez más polarizada y dividida como la nuestra en la actualidad, sabemos que sea cual fuere el rumbo que tome el país, con mayor o menor distribución de riquezas, los ricos seguirán existiendo, como lo hacen incluso en países que se autodenominan socialistas como China.

Entender sus comportamientos quizá ayude a entender también cómo somos el resto de los mortales y cómo podemos mejorar día a día..

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