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Coleccionistas de zapatos

Moda y belleza

A todo coleccionista se le pregunta el origen del asunto. ¿Pero puede hablarse de colección cuando de zapatos se trata? Expertas y apasionadas explican por qué en su caso sí, muestran sus favoritos, revelan el diseño soñado aún no comprado y decretan cuáles siempre y cuáles nunca

Por   | Para LA NACION

Abril Pereyra Lucena

(diseñadora de zapatos; RR.PP.)

 
Foto: LA NACION / Fernando Massobrio
 

"Los primeros que recuerdo fueron unas Botanguitas de charol y gamuza azul que me regaló papá, a los 5 años, a los que llamé siempre los zapatos nuevos. En mi adolescencia usaba botas texanas con fuego de Valeria Leik y borcegos ViaVai. Promediando los 20 descubrí Lonté y desde ahí se acrecentó mi capricho. Tengo los pies malcriados: si no son buenos no puedo usarlos. Tenía alrededor de cien pares con gran valor sentimental, pero la mudanza hizo que me desprenda de cuarenta. Mis favoritos son los Repetto, Tod's, YSL , Gucci, Isabel Marant... No soy de comprar full price. Lo hago si encuentro algún par fabuloso, pero que el precio, aunque caro, no sea un escándalo. Generalmente miro los zapatos de la gente. Me desespero cuando veo chicas con plataformas tipo Frankenstein. Anécdotas tengo muchas. Puedo hablar horas sobre mis mocasines azules de Lonté y sobre una receta de Teté Coustarot que puse en práctica. ¿Lo digo? Ok: puse unos zapatos adorados que me quedaban apretados en el freezer. Y funcionó. ¡Se agrandaron! ¿El zapato soñado que aún no atesoro? Un par de botas Chloé. ¡Estoy a sus pies!"

Inés Berton

(sommelier de té)

 
Foto: LA NACION / Rodrigo Néspolo
 

"Compro, sí. Muchos. Pero no sé si hablar de colección. Adoro la buena calidad, tengo varios de superdiseñadores, pero también compro por divertidos, sin pensar a largo plazo. Algo que me gusta es comprar en los aeropuertos; me tiento en Heathrow, es alucinante. En general, ante un par de buenas compras descarto la misma cantidad de pares del guardarropa. Hay que saber desprenderse. Adoro MiuMiu, Prada, Antonio Marras, Campbell, Gloria Coelho, RL, Bimba & Lola. Acá, De María, Le Loup, Santesteban, Etiqueta Negra, Jazmín Chebar, Lonté, Mishka. En los eventos espío los zapatos de las chicas que, a mi criterio, se visten divinas. Las veo a Julieta Kemble y Evangelina Bomparola, con sus tacos vertiginosos. Me impresiona la gracia con que los llevan. Mis favoritos son unas ballerinas de Le Loup, con punta de brillitos dorada. Son divinas y me encanta la punta brillosa durante el día. Otros que le doy trajín son unos tacos Prada de terciopelo azul. ¡Me creo mil cuando los uso! ¿Última pasión? Las botas Tod's, que te hacen el pie bien finito. A la hora de trabajar me inclino por los mocasines Gucci. Hay zapatos con historia. En mi caso, unas botas Otto Tootsi Plohound, de una casa que en Nueva York era furor. Yo trabajaba ahí y debía estar muchas horas parada. Me salvaron."

Ana Álvarez de Toledo

(cantante)

 
Foto: LA NACION / Marcelo Gómez
 

"El origen de mi caso es el traumatólogo. Usé zapatos ortopédicos hasta los 10 años y cuando me dieron el alta., wow! Tengo infinidad de pares dispersos entre Buenos Aires, Uruguay y Canadá, los tres lugares donde vivo. ¿Cantidad? Entre zapatos, zapatillas y otras rarezas superaré los setenta. Nada da más placer que pagar relativamente poco por zapatos recontracaros. Me sucedió con unos Prada alucinantes, de charol naranja y tacos interminables. Salían más de mil dólares y los conseguí a $ 150. Ahora no me separo de mis mocasines Guido de hombre. También adoro unos batik de Aldo y unas botinetas con plataforma y tachas Jeffrey Camplell. ¿Qué nunca? Sandalias de taco finito y tiritas; son estéticamente pobres. Zapatillas uso bastante. Nunca olvidaré mis primeras Nike Air no ortopédicas. Las recuerdo como a mi primer beso. Definitivamente creo que el zapato del día tiene que ver con el estado de ánimo, la actitud, el humor. Hay veces que me levanto con ganas de tacos y los uso hasta la noche, sin tregua. O puede que me den ganas de cantar con los mocasines Guido, como lo hice la semana última en el Faena. El calzado es con lo que uno se apoya en la tierra, donde estás parado."

Carolina Aubele

(diseñadora de moda)

 
Foto: LA NACION / Hernán Zenteno
 

"Coleccionar zapatos es una pasión casi artística. Podrás vestirte con elementos básicos, pero los zapatos son importantísimos. Como las buenas sillas en un ambiente, le dan una terminación a la atmósfera. En mi guardarropa, los zapatos que no cubren esos requisitos están a un costado, no los considero piezas. Confieso que tengo 183 pares y la renovación viene por un tema de espacio. Los antiguos, más de colección, los tengo en cajas aparte. Marcas favoritas son muchas: Jimmy Choo, Martin Margiela, Manolo Blahnik, Prada, Diese, Marni, Hugo Boss, Ferragamo, botas texanas de Frye y borceguitos AllSaints. Reconozco haber gastado 900 pounds por unos Jimmy Choo. Pero tengo muchos otros caros que me han regalado. De todas formas, nada me da más placer que dar con reliquias a buen precio. Eso le suma emoción al hallazgo. ¿Mis favoritos? Unas botas cortas con horma semilla, taco pirámide invertida color suela, con un volado, de Marc Jacobs. ¿Qué siempre y qué nunca? Pumps siempre, plataforma playera jamás. Taco aguja, después de las 19, cualquier día. Chatas para el finde y vida de madre. Botas mientras esté fresco y zapatillas sólo para deporte. Y si tengo que hablar acerca del soñado, no lo dudo: serán unos clásicos negros Christian Louboutin.".

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