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Un gigante con hambre de futuro

LA NACION revista

PEKÍN-. China siempre fue el principal país del mundo y representó alrededor del 30-33% de la economía mundial según el PIB, de acuerdo con la cifras de Maddison. Los chinos inventaron muchas cosas, como la pólvora, los grandes barcos, la imprenta, pero las usaban para entretenimiento, como puede ser el caso de los fuegos artificiales. Cuando Europa Occidental aplicó la ciencia a la producción masiva en lo que fue la Revolución Industrial, los chinos no incorporaron ese gran cambio. Su producción siguió siendo primaria o artesanal, no aumentó y su participación en la economía mundial comenzó a declinar. Con las guerras del opio y luego la guerra civil, su participación cayó hasta el 5% del total de la economía mundial hacia las décadas de 1950-60.

 
 

Yo ya sabía que en los últimos 30 años, China había crecido mucho. Pero la imaginaba aún pobre. Este país adoptó el capitalismo occidental en materia económica, especialmente el aporte de recursos financieros, management y tecnología, todo dentro de una macroeconomía consistente y orientada por el mercado. El sistema político es una oligarquía seleccionada por el Partido Comunista Chino que fija la estrategia del país a largo plazo y la ejecuta consistentemente en el corto plazo. Se procura una importante rotación en los puestos territoriales para disminuir los casos de corrupción que, no obstante, estallan cada tanto.

Al llegar a Pekín sentí un impacto inesperado: una ciudad muy moderna, con calles amplias, muy limpias, llenas de autos nuevos, algunos lujosos. A pesar de la enorme multitud de gente que circula por las calles y plazas, no hay robos y uno se siente muy seguro. Fui a la histórica Plaza de Tiananmen en el Día Nacional, donde había unas 150.000 personas y no hubo ni un solo incidente. Lo mismo en la Ciudad Prohibida y en el Templo del Cielo, donde había multitudes por ser la semana de vacaciones en el país. Todo muy ordenado y la gente muy respetuosa.

Pekín es la sede del gobierno y se la puede ver como el presente, como dicen los chinos. Shanghai para ellos es el futuro, con sus 7500 rascacielos, en tanto que Xi´an, la ciudad de los emperadores, está considerada la ciudad del pasado por sus riquezas históricas.

En las ciudades hay muchas motos o motonetas. Pero eléctricas, de manera que no hacen ningún ruido y sorprenden al pasar silenciosa y raudamente a nuestro lado. En muchos lagos, como el famoso Lago del Oeste de Hangzhou, los barcos, que llevan hasta 70 o 100 personas, también son eléctricos: sus baterías se cargan durante la noche y tienen una autonomía de 11 horas. Así no se contaminan los lagos con nafta o gasoil, ni tampoco con ruido. En cambio, en las ciudades muy industriales hay quejas sobre la contaminación. También pude comprobar la modernidad en el tren magnético de Shanghai, en el que viajé a 430 km/ hora. Sin llegar a esa velocidad, he hecho un tramo de 180 km entre dos ciudades en una hora, contando cuatro paradas intermedias con trenes simplemente rápidos.

El 70% de los chinos no tiene una religión. En el otro 30% predomina el budismo y, en segundo lugar, el taoísmo. La Iglesia Católica está creciendo mucho. Hay muchas supersticiones basadas en los números y los colores.

La avanzada tecnología que está incorporando China día tras día exige una educación de alto rendimiento. Las clases son de 50 a 75 alumnos. Los chicos no pueden apoyarse en el respaldo de sus asientos, "pues podrían dormirse" y deben mantener las manos cruzadas en la espalda, para atender mejor. Tienen gran cantidad de deberes para la casa y los padres respaldan firmemente a los maestros frente a cualquier transgresión de sus hijos. Hay orden y resultado en sus escuelas.

Hay muchos hijos únicos, por la política que se ha seguido de planeamiento familiar. Sólo se podía tener un hijo. Si se tenían dos, además de multas, se perdía la vivienda y muchos otros beneficios que brindaba el estado, lo cual constituía la ruina familiar. Con este alto costo se logró que la población se estabilizara alrededor de los 1350 millones. Ahora se ha flexibilizado bastante esta política: los hijos únicos que se casan entre sí pueden tener hasta 2 hijos, siempre que dejen pasar 4 años entre uno y otro. Lo mismo rige para los matrimonios de las etnias minoritarias.

Los hijos únicos viven con sus padres hasta los 30 años y aún más. En el casamiento influyen bastante los padres: me decía una chica de 28 años, licenciada en Literatura Española, que sus padres no aceptarían un novio para ella que no tuviera la misma condición económica que la de su padre. ¡Pero su padre era billonario! Estaba enamorada de un joven que no tenía tanto dinero como el que exigían sus padres. No me pareció que sufriera tremendamente por este dilema; lo aceptaba con naturalidad.

Hay gente muy rica en China. Cada tanto se puede ver pasar un Rolls-Royce que puede estar manejado por una mujer, por un hombre y a veces por un chofer. Después del comunismo se ha mantenido la propiedad de la tierra por parte del Estado, pero éste la concesiona por 70 años para viviendas o 40 años para empresas. Los que construyeron edificios, por ejemplo, han hecho mucho dinero al vender los departamentos a particulares. No se ve pobreza en las ciudades, aunque sí hay muchos contrastes. La propiedad de la mayoría de las empresas es de participación estatal y gestión de resultados privada. En el campo también se ha concesionado la tierra por familias, pero también se puede vender o alquilar.

La construcción de un edificio urbano tiene un plazo para terminarse. La empresa constructora comúnmente es del Estado. Los que trabajan en la construcción tienen un premio en dinero que puede llegar a 5 sueldos si terminan el edificio antes de lo estipulado. Para un rascacielos de unos 40 pisos el tiempo de terminación es de unos 8 meses. Me dijeron que se hizo un edificio de esas dimensiones en 18 días, trabajando día y noche. Si se atrasa la terminación, los que dirigen la obra tienen multas que deben pagar con su sueldo y los obreros pierden todos los premios.

En la construcción de un rascacielos trabajan unas 300 personas en dos turnos: 200 personas 12 horas de día y 100 personas en el turno noche, dado que no se puede hacer ruido por las noches y las actividades, por lo tanto, son menores. Los obreros viven en casas de madera en el mismo lugar de trabajo y tienen una hora para comer, aunque todo el mundo usa sólo 15 minutos pues quieren adelantar trabajo para ganar los premios. Los sueldos en esta actividad son de unos 800/900 dólares por mes (lo que es valorado por las personas que llegan del campo, donde apenas comían arroz y algunos días ni esto). El costo de vida es algo menor que en la Argentina y el dólar vale 6,30 yuanes.

Se nota que la población está contenta con la actual política económica. Se sienten orgullosos de su país y de los logros económicos y personales que están consiguiendo. Especialmente en ciudades como Pekín, Shanghai, Hangzhou y similares, de cerca de 10 o más millones de habitantes. También hay lugares muy duros y competitivos, como las ciudades industriales. Chongqing, municipalidad creada en 1997, ya tiene unos 35 millones de habitantes y crece a un ritmo de 1400 personas por día. Las condiciones de trabajo son duras, hay bastante crimen organizado y corrupción, pero se gana mucho más que en el campo.

En Hangzhou hay un Jardín Botánico de 300 hectáreas que tiene 3000 variedades de plantas; la más común es el alcanfor. Esta ciudad es tan linda que muchísimos chinos la eligen para pasar su luna de miel. Cuando Marco Polo (1254-1324) llegó por primera vez a esta ciudad exclamó: "¡Es la Ciudad del Cielo!" Hoy es también "la ciudad de las bicicletas", ya que tiene 70.000 bicicletas públicas. Hay muchas bicisendas en casi todas las ciudades, pero las calles son mucho más anchas que aquí y la gente todavía usa mucho las bicicletas, aunque menos que antes, pues ahora tienen auto.

El turismo interior ha crecido mucho con la mejora de su situación económica. En el feriado por el Día Nacional, que en realidad dura una semana, 700 millones de chinos salieron de sus casas para conocer otros lugares y hacer excursiones. Por ejemplo, la del río Li, en Guilin, que es extraordinaria, ya que el barco recorre un paisaje cambiante siguiendo las curvas del río por montañas de diversas formas, lo que da la sensación de que uno está soñando despierto.

La inversión es la clave del crecimiento de China. En este momento, invierten el 50% del PIB, un ritmo muy alto. Nosotros tenemos grandes recursos, pero los gastamos o dilapidamos en consumo y sólo invertimos un 21% del PIB, por lo que crecemos mucho menos que ellos en el largo plazo. En 20 años más China va a ser el principal país del mundo por PIB. En 2011 ya desplazó del 2º lugar a Japón y para 2030 o algo antes lo hará con los Estados Unidos. China entonces volverá a ser lo que siempre fue: el principal país del mundo por tamaño económico. Los cambios mundiales que esto puede provocar son difíciles de pronosticar. Pero una cosa sí es cierta: tenemos que estudiar más a China, entender más su cultura y sus costumbres, pues seguramente ejercerán una influencia hoy desconocida en el mundo..

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