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El Arca de Noé se mudó al laboratorio

LA NACION revista

Científicos trabajan en un banco de datos genéticos y técnicas de clonación para especies amenazadas. Si Jurassic Park se proponía revivir ejemplares extinguidos, aquí buscan preservar animales de hoy

Por   | Para LA NACION

En la película Jurassic Park (Steven Spielberg, 1993), los científicos lograban clonar dinosaurios extinguidos hace millones de años. Hoy, en la Argentina, distintos grupos de investigadores están trabajando en la conservación de especies en riesgo, echando mano a técnicas de cultivo celular e ingeniería genética.

El zoológico de Buenos Aires, además de ser un parque de exhibición de animales, alberga en sus instalaciones el primer banco de material genético de especies amenazadas. "Es un banco de biomateriales en el que hay desde gametas (óvulos y espermatozoides) hasta tejidos de órganos y células que se congelan vivas y luego se pueden volver a usar", explica Patricia Saragüeta, doctora en Química a cargo del proyecto desde el Instituto de Biología y Medicina Experimental (Ibyme), dependiente del Conicet.

El banco se creó con el fin de conservar la diversidad genética de especies autóctonas en extinción. Actualmente cuenta con más de 5000 muestras tomadas de 350 animales de 70 especies. Si bien este inventario representa una porción pequeña de la cantidad de especies en peligro en la Argentina (ver recuadro), el objetivo es que siga creciendo. "A diferencia de Jurassic Park que buscaba revivir especies extinguidas, con este trabajo buscamos preservar especies que están hoy amenazadas", señala Adrián Sestelo, biólogo y coordinador del proyecto.

La idea de conservar material genético de especies amenazadas se gestó en la década del 90, a partir del Proyecto Arca de la Fundación Bioandina. Finalmente, en 2009, el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, a través de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica, otorgó fondos mediante un aporte no reembolsable (ANR) para la instalación de un laboratorio de cultivo celular en el predio del Zoo de Palermo.

 
Foto: Leandro Castelao
 

"En el laboratorio hacemos cultivos celulares para obtener más cantidad de células vivas que luego se congelan y conservan para futuros usos", explica Saragüeta. Estas técnicas son bien conocidas en medicina y reproducción humana, y también se aplican en ganadería y especies de explotación comercial, de las que existen muchos ejemplares disponibles.

La dificultad, en el caso de las especies autóctonas o exóticas, es que suele haber pocos ejemplares disponibles y es preciso crear técnicas específicas para cada especie. En la Argentina se están desarrollando y transfiriendo técnicas innovadoras a nivel internacional. "Obtuvimos por primera vez semen de águila coronada, una especie muy rara en el mundo. Y para ello debimos estudiar el ciclo reproductivo de esta especie -cuenta Sestelo-. También desarrollamos una técnica específica de inseminación e implantación para el muflón corso, un mamífero antecesor de la oveja que está en vías de extinción."

Con ayuda de la ciencia

En general se busca obtener material genético de distintos ejemplares para preservar la diversidad. A tal fin, el zoológico porteño estableció convenios con otros zoológicos del mundo y con reservas naturales a lo largo del país. "Este programa está en línea con una tendencia mundial para que los zoológicos no sean meros parques de entretenimiento y exhibición de animales, sino también centros de investigación y conservación de la fauna silvestre", destaca Sestelo.

"Hace poco nos llamó un guardabosque y nos contó que un grupo de cazadores furtivos había matado a un venado de las pampas, una especie en severo riesgo de extinción. Por suerte se pudo rescatar material genético ya que había pasado poco tiempo desde su deceso. Las muestras llegaron desde la provincia de San Luis al laboratorio, se pudo hacer el cultivo y congelar las células", cuenta el biólogo.

A la hora de preservar especies de las que quedan pocos ejemplares, se intenta mantener las conductas naturales de reproducción. Es por esto que se recurre, en primera instancia, a técnicas de reproducción asistida mínimamente invasivas, como las que se utilizan en seres humanos: estimulación ovárica en las hembras e inseminación intrauterina. Para esto hay que conocer la fisiología y el ciclo reproductivo de cada especie.

Si estas técnicas no resultan, se acude a métodos de alta complejidad como la fecundación in vitro (FIV) o la inseminación intracitoplasmática (ICSI) que consiste en la inyección de un único espermatozoide en el interior del óvulo y luego se realiza una transferencia embrionaria.

En los casos en que los métodos de fecundación artificial no son viables, se recurre a la clonación, una técnica en la que científicos argentinos han sentado precedentes tanto en vacunos como en equinos.

Desde la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (Fauba), el veterinario Daniel Salamone lidera un proyecto de clonación de felinos en vías de extinción, acompañado por un grupo de becarios del Conicet. En 2002 fue uno de los responsables del nacimiento de Pampa, la primera ternera en el mundo obtenida por clonado de una célula fetal (fibroblasto extraído de la piel). Se trató, además, de una ternera transgénica a la que se le introdujo un gen para la producción de la hormona de crecimiento humano, como parte del proyecto tambo-farmacéutico del laboratorio argentino Biosidus.

Y en 2010, el laboratorio de Biotecnología que Salamone dirige en la Fauba, obtuvo el premio Innovar del Ministerio de Ciencia y Tecnología, por el desarrollo de un método denominado transgénesis a través del cual se obtiene un alto número de gametas masculinas a partir de un único espermatozoide. La técnica fue aplicada con éxito para el nacimiento de Ñandubay Bicentenario, el primer caballo clonado en la Argentina. Este método permite obtener ejemplares de igual genética a los equinos de élite (para salto o polo) que carecen de capacidad reproductiva.

 
Foto: Leandro Castelao
 

Actualmente, Salamone y su equipo se encuentran embarcados en una tarea igualmente desafiante, cuyo objetivo es nada menos que rescatar de la extinción a especies autóctonas sin uso comercial. "Hemos recorrido el camino de la clonación con fines terapéuticos en bovinos, de mejoramiento genético en equinos, y ahora lo hacemos con un fin de conservación en los felinos", describe el veterinario.

Junto con Adrián Sestelo y su equipo, en el zoológico porteño están trabajando en distintas especies, como el gato margay, el montés y el ocelote. "También en un proyecto de preservación del yaguareté que es el más comprometido -cuenta Salamone-. En este momento hay varios yaguaretés que están siendo cuidados en una reserva natural, pero tienen más de 15 años y ya no pueden reproducirse. Lo que hacemos es extraer su material genético para clonarlos", explica.

También están ensayando la clonación del serval, un felino parecido al leopardo, oriundo de África. Para esto se extraen células de la piel (fibroblastos) de distintos ejemplares y se fusionan con óvulos sin núcleos de gatas domésticas. Se trata de un camino sinuoso ya que es muy alta la tasa de rechazo en las hembras portadoras. Pero los científicos siguen intentado.

"Lo ideal sería preservar el hábitat de esas especies, pero el crecimiento poblacional, la urbanización y el avance de las actividades productivas en los ecosistemas naturales vuelven esta tarea casi imposible", apunta Sestelo. A lo largo de la evolución, la extinción de las especies ha sido una constante. Sin embargo, en las últimas décadas, el ritmo de depredación se aceleró dramáticamente. Toda la ciencia y la tecnología no pueden contrarrestar un proceso de destrucción del hábitat en el que todos, según nuestro nivel de conciencia y consumo, somos responsables.

el mito de la oveja dolly

El primer animal clonado no fue la oveja Dolly, sino un ignoto renacuajo. En 1970, el británico John Gurdon demostró que a partir de una célula se puede obtener la información genética necesaria para generar un organismo completo. Gurdon realizó su experimento perforando la membrana de una célula cutánea de una rana adulta con una fina pipeta de vidrio y extrayendo, por succión, su núcleo. Luego tomó el núcleo de una célula intestinal de renacuajo y lo implantó en el óvulo enucleado. El óvulo se desarrolló y se convirtió en un renacuajo genéticamente idéntico al renacuajo donante del ADN.

Con este experimento, Gurdon sentó las bases de la clonación. Aunque su trabajo apenas trascendió el ámbito de la comunidad científica, en 1997, la clonación de la oveja Dolly por Ian Wilmut y Keith Campbell fue ampliamente difundido por los medios de comunicación.

bajo amenaza

 
Foto: Leandro Castelao
 
En la Argentina hay cerca de 500 especies de vertebrados (aves, mamíferos, reptiles y anfibios) amenazadas de extinción, según datos de la Fundación Vida Silvestre Argentina (www.vidasilvestre.org.ar). "De ellas hay unas 116 especies que están en grave riesgo", destaca Carlos Fernández Balboa, coordinador de Educación Ambiental en la fundación. La entidad lleva adelante programas y campañas de conservación de animales paradigmáticos de nuestro país, como el yaguareté, el venado de las pampas, el macá tobiano y la ballena franca austral, por citar algunos casos. Ellos se enmarcan en un esfuerzo por preservar su hábitat mediante el impulso a la creación de reservas naturales privadas..

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