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Montevideo

Aires de cambio en el tradicional Hotel Casino Carrasco

Turismo

Después de un cuidadoso trabajo de reciclaje reabre en diciembre como Sofitel

Sofitel desembarca en Montevideo. Su nuevo hotel, en un edificio histórico del sofisticado barrio Carrasco, abrirá sus puertas la segunda quincena de diciembre y tendrá más de cien habitaciones de seis categorías, además de casino, spa y servicios de lujo.

El Sofitel Montevideo ofrecerá alojamiento y entretenimiento frente al río, en la zona más exclusiva de la ciudad, dentro del edificio, declarado Patrimonio Histórico Nacional, que fue el tradicional Hotel Casino Carrasco.

El lugar atravesó un meticuloso proceso de reciclaje. La decoración estuvo a cargo de la diseñadora francesa Sybille de Margerie, que logró "reinventar el pasado y traducir la herencia del lugar a lo contemporáneo, con una perfecta conjunción de la cultura nacional y la francesa que se respira en todos los detalles", expresaron desde el hotel.

Su restaurante principal llevará el nombre 1921, que fue el año de inauguración del edificio, y estará en su hemiciclo este, con vistas panorámicas de la playa y Carrasco. El lounge bar se llamará Thays, en honor del arquitecto y paisajista francés que tuvo a su cargo el trazado de este barrio exquisito. Por su parte, el So Spa Sofitel ocupará 500 metros cuadrados.

Manos a la obra

La restauración continuará hasta los días previos a la reapertura; insumirá en total más de 400 días de obra. Cerca de 600 personas participaron en forma directa, entre ellas un centenar de especialistas que trabajó de manera exclusiva, entre profesionales locales, arquitectos argentinos -que habían trabajado en la recuperación del Teatro Colón-, maestros yeseros egresados de la Escuela de Restauración de La Habana y estudiantes uruguayos de la Escuela de Bellas Artes.

 
La fachada representó un desafío para los restauradores por la cantidad de cornisas y ornatos. 
 

Las tareas se desarrollaron en 24.000 m2 cubiertos, y para que se notaran lo menos posible se utilizaron bisturís, cepillos, espátulas y otros elementos para remover capas de pintura que escondían acabados originales: estucos a base de yeso, pinturas al temple y láminas de oro fino de 18 y 22 quilates. Se logró llegar a la madera original de puertas y marcos, luego de quitar numerosas capas de barniz. Se les dio un lustre para respetar los colores originales de las maderas. La estrella del proceso de restauración fue el piano nobile, planta principal del edificio.

También se restauró la fachada, que representó "un enorme desafío, porque tiene cornisas y ornatos muy delicados, con más variedad de ornamentación que el Teatro Colón", afirmó el ingeniero Hugo Malvende, de la empresa Cimery. La primera etapa se había centrado en el análisis químico de los materiales que componen las paredes externas. Esa tarea permitió utilizar los materiales adecuados para que el exterior se asemeje lo máximo posible al original.

"Uno de los elementos más lindos de este edificio es la cúpula oval. Allí quitamos toda la cubierta que estaba en muy mal estado, restauramos la estructura y colocamos la cubierta nueva, pero de cinc francés. Este material tiene como característica la durabilidad, y que con el tiempo toma una pátina muy distintiva", explicó Malvende..

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