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Ideas ypersonas

Cuando alcanza con usar los ojos

Sábado

Por   | Para LA NACION

 
 

A veces sobran las palabras. Suena paradójico viniendo de quien las utiliza, cada sábado, en un intento de capturar el termómetro social de la semana. Pero aún así, insisto: todo pareciera entrar por los ojos en la era del Instagram y otras pantallas varias.

La mejor prueba de ello fue el inicio de la semana con un ciclo de cine mudo organizado por la Municipalidad de San Isidro, con bandas musicalizando en vivo. Exquisito antidomingo: en la fundación Lory Barra (un grandioso edificio en el bajo de San Isidro con el sello de Clorindo Testa) asistí a la proyección de La Viuda Alegre, un film de 1925, con una orquesta dirigida por el maestro Francisco Varela, de una perfección llamativa. Aplausos y sonrisas exagerados daban cuenta de cuán placentero nos es el mero acto de ver.

De ahí en más se sucedió una concatenación de eventos puramente visuales difíciles de pasar por alto. El lunes participé del primer recorrido por el renovado hotel Four Seasons, a una semana de su reapertura oficial, junto a un grupo de señoras de lo más venerables: Paula Cahen D'Anvers, Cindy Cohen, Evangelina Bomparola, Sandra Hillar, Georgina Alliata, Silvina Chediek, entre otras, todas con casco de obra y atuendos despampanantes. Mientras ellas admiraban el nuevo interiorismo del hotel, 300 obreros allí dentro las observaban a ellas. Detenidamente, en ambos casos. Sólo logré captar la conversación entre dos de ellos, que al pasar por frente a sus ojos Rosella Della Giovampaola enfundada en un Oscar de la Renta, se atrevieron a balbucear, literalmente: "Ah bueno.".

Al día siguiente me desplacé a La Rural, al desfile que en mi opinión mejor resalta el costado sensible de la moda, denominado Sr. Amor. Hace algo más de tres años, Kika Tarelli concibió esta marca que convoca a artistas y diseñadores de indumentaria para adaptar objetos y ropa donada al Ejército de Salvación y así lograr obras y colecciones muy por fuera del rédito económico. Quienes participaron esta vez: desde Martin Huberman, un joven arquitecto argentino que ha fabricado vidrieras tanto para Tramando como para H&M, hasta marcas mainstream como Garza Lobos o Ay Not Dead.

Anteanoche fue el turno de Aldo Sessa. Unas no más de 20 personas hicimos un recorrido, junto al mismísimo artista, por sus 130 obras colgadas en el enorme salón del museo Fortabat. Sin malgastar exageración y antes de adentrarse en la explicación de cada foto, dio un breve discurso improvisado que abrió con la siguiente frase: "Es muy difícil sintetizar una vida". Automáticamente completé la frase en mi cabeza: "Es muy difícil si se trata de palabras. Pero no si es en forma de fotos".

Porque eso es lo que colgaba en las paredes de Puerto Madero, la verdadera vida de Sessa: sus 73 años, la evolución de un criterio estético y Buenos Aires fluctuante. Las miles de personas que más tarde llegaron fueron la cata viviente de que una síntesis visual puede surtir efectos hasta las lágrimas.

Cierro con una frase del filósofo suizo Henri Frédéric Amiel, que viene al caso: "Mira dos veces para ver lo justo. No mires más que una vez para ver lo bello".

Yo miro. Tu miras. Nosotros miramos..

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