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Conflicto diplomático

Malvinas: el Gobierno busca boicotear un referéndum isleño

Política

Con acciones concretas, en las últimas dos semanas el Gobierno dio muestras de elevada preocupación por el efecto que podría llegar a tener en el plano internacional el resultado del referéndum que se realizará en marzo en las Malvinas, organizado por las autoridades isleñas.

La Cancillería empezó a desplegar todo un plan de acción para exponer en lo inmediato en foros internacionales y en todas las sedes diplomáticas de la Argentina en el mundo un mensaje directo sobre la "ilegitimidad" del referéndum que harán los isleños, en el que definirán si quieren seguir con el status político actual de mantenerse como territorio de ultramar de Gran Bretaña.

El Consejo de las Malvinas, en colaboración con la Comisión Electoral del Reino Unido, acordó la realización del referéndum para que los isleños respondan por "sí" o por "no" sobre el status político que tienen. El cuestionario del referéndum irá acompañado por un texto en el que se aclarará que las islas tienen autonomía y mencionará el derecho de autodeterminación de los pueblos que establece la ONU. Para sustentar legalmente el desarrollo de esos comicios, las autoridades de Malvinas se encuentran actualmente buscando apoyo político.

"Estamos convocando a figuras de renombre internacional de Gran Bretaña y de otros lugares del mundo para que sean observadores del referéndum en el que ratificaremos nuestro derecho como pueblo", indicó a LA NACION el legislador isleño Dick Sawle, uno de los más fervientes impulsores de esta iniciativa.

Sawle no quiso dar detalles de quiénes serán las personalidades convocadas y dijo que estarán habilitadas para votar unas 1500 personas de las islas. La fecha exacta del referéndum la fijará el Ejecutivo local.

En la Cancillería se mostraron muy preocupados por la repercusión mundial que pueda tener el referéndum. Por este motivo, el canciller Héctor Timerman convocó en los últimos días a Buenos Aires a la embajadora argentina en Londres, Alicia Castro, con el fin de elaborar un plan de acción antirreferéndum. La idea es que la embajadora empiece a lanzar una fuerte propaganda en Gran Bretaña para evitar que vayan personalidades de la política local como veedores del referéndum.

Por otra parte, fuentes calificadas del Palacio San Martín confirmaron a LANACION que Timerman instruyó a dos funcionarios diplomáticos a realizar una gira por países del Caribe y de África para exponer sobre los derechos soberanos de la Argentina en las islas Malvinas y a la vez alertar a los gobiernos sobre la "inconveniencia" de enviar veedores al referéndum. Los lugares a los que la Cancillería envió refuerzos no son antojadizos: se trata de países que en líneas generales están sujetos al Commonwealth y tienen una relación muy estrecha con Gran Bretaña.

A su vez, la estrategia disuasiva del Gobierno para impedir el éxito de la consulta ciudadana en las Malvinas contempló una circular que llegó a varias embajadas argentinas en el exterior, en donde se pide a los diplomáticos que alerten a los dirigentes políticos donde están destinados sobre la "ilegitimidad" del referéndum.

Ayer la estrategia tuvo su primer fruto con una declaración del canciller de Uruguay, Luis Almagro: dijo que la consulta convocado en las Malvinas "no tiene fundamento", ya que "una población trasplantada no tiene el derecho de autodeterminación que tienen los pueblos".

En cambio, Sawle comentó a LA NACION que los malvinenses están "resguardados por el derecho de autodeterminación de los pueblos que plantea Naciones Unidas y esto es lo que se ratificará en los comicios".

En apoyo a la campaña isleña, no es casual que Gran Bretaña haya reforzado su presencia en América latina. Hace dos semanas reabrió su embajada en El Salvador y en el acto estuvo el ministro de Estado de la cancillería británica Hugo Swire. En su discurso, reflexionó: "Se abre una nueva etapa para el Reino Unido y los países de América latina. Los países de la región tienen un papel cada vez mayor en los asuntos internacionales". No hizo falta que hablara de Malvinas y la presencia británica en el Atlántico Sur. Sus palabras fueron más que elocuentes sobre el respaldo británico a los isleños..

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