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Serio pero no solemne

Debate sin fin: ¿quién debe pagar más impuestos?

Economía

Buena parte de la dirigencia política, empresarial y sindical propone que se pague menos IVA sobre los alimentos que sobre las alfombras persas, y que los derechos de exportación de los productos agrícolas dependan del tamaño del campo donde se produjeron. Quienes están interesados en la progresividad o regresividad, ¿no deberían mirar simultáneamente quiénes pagan los impuestos y a quiénes beneficia el gasto público?; ¿por qué no se ataca la evasión, en vez de aumentar las alícuotas impositivas?

Al respecto, entrevisté al italiano Antonio De Viti de Marco (1858-1943), autor de Principios de economía financiera, cuya primera edición fue publicada en 1923.

El economista fue alumno de Francesco Ferrara y profesor de Luigi Einaudi. Este último consiguió que la obra fuera traducida al alemán, español e inglés. Con otros colegas, en 1890, De Viti compró el Giornale degli economisti, que coeditó con Maffeo Panteloni, Ugo Mazzola y Vilfredo Pareto. Además de lo cual -como Giuseppe Verdi-atendía personalmente sus fincas agrícolas.

-¿Qué criterios se utilizan para cobrar los impuestos?
-La justicia horizontal (mediante la que se busca que contribuyentes en igual situación paguen lo mismo) y la vertical (que, como proporción a sus ingresos o riqueza, paguen más quienes más los generan), la facilidad con la cual pueden ser eludidos y evadidos, etcétera.

Algunos criterios conflictúan con otros: muchos de los impuestos deseables por razones de equidad o dificultad de elusión resultan más fáciles de evadir que otros, y viceversa (ganancias y débitos y créditos en cuenta corriente, respectivamente).

-La progresividad impositiva parece justa.
-Pero debe ser circunscripta a impuestos a las ganancias, a la riqueza y al patrimonio. Y en el primero de los casos, la curva que relaciona cada alícuota con la correspondiente base imponible debe empinarse con suavidad.

Hoy, en la Argentina, no solamente la cuarta parte de los asalariados formales paga impuesto a las ganancias, sino que muchos de ellos con facilidad tributan sobre la base de las alícuotas más altas.

-¿Por qué rechaza la progresividad en el resto de los impuestos?
-Por razones prácticas. No es fácil determinarla porque, como bien preguntaron Fernando Navajas y Alberto Porto: ¿qué tiene que mirar quien pretende redistribuir vía impuestos indirectos o tarifas públicas?; ¿cuánto de un bien demandan los pobres o qué importancia tiene cada bien dentro del presupuesto de la población de menores ingresos?

La eliminación de los subsidios a la electricidad mostró la dificultad práctica que existe para conectar el consumo del servicio con el ingreso de los demandantes.

-Para juzgar la progresividad o regresividad del sector público, ¿hay que mirar simultáneamente a los impuestos y a los gastos públicos?
-Así es. Un país puede tener una estructura impositiva regresiva, y al mismo tiempo que la política fiscal sea progresiva, si el gasto público beneficia de manera bien diferente a las personas según su nivel de ingreso. Juan José Llach y Silvia Montoya mostraron que durante la década de 1990 la mitad del ingreso del 20% más pobre de la población surgió de distintos programas públicos, y nada indica que esa proporción haya disminuido desde entonces.

En la Argentina, prácticamente 90% del gasto público tiene carácter distributivo, y en el caso de la seguridad social (40% del gasto público total) es bien progresivo (desde el abandono de la convertibilidad, los jubilados que durante la década de 1990 cobraban el haber mínimo vieron aumentados sus haberes en proporción parecida a la inflación bien medida, el resto sufrió fuerte deterioro).

-¿Por qué no se lucha contra la evasión?
-Por la ley del mínimo esfuerzo. El funcionario encuentra más fácil y más rápido corregir el desequilibrio fiscal cobrándoles más a quienes ya están dentro del sistema, que saliendo a la calle a buscar a los evasores. La relación entre recaudación y producto bruto interno (PBI) de la Argentina es inferior a la de Suecia, aunque las alícuotas deben ser parecidas. Aquí al lado de un contribuyente vive un evasor, allí al lado de un contribuyente vive. otro contribuyente.

-Don Antonio, muchas gracias. .

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