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Tras el peritaje

Coronel Suárez: "La víctima no fabula", afirmó la fiscal

Seguridad

La semana próxima, Molina podría declarar; indagarán a los sospechosos

Por   | LA NACION

MAR DEL PLATA.- La fiscal bahiense Ana María Corrado, que investiga el secuestro y abusos sexuales de los que habría sido víctima la joven rionegrina Sonia Molina, confirmó ayer que la víctima "no fabula" en su relato y que espera su recuperación para tomarle declaración, lo que recién ocurriría en el transcurso de la próxima semana.

También tiene previsto indagar a los dos acusados y detenidos por el caso, la periodista de Coronel Suárez Estefanía Heit y el pastor evangélico Jesús María Olivera.

Ambos imputados serían trasladados a Bahía Blanca el próximo viernes para dar su primera versión de los hechos, ya que ante la fiscal subrogante que tomó el caso, Claudia Lorenzo, se negaron a declarar.

Molina, de 33 años, acusó maltratos y vejaciones mientras estuvo privada de la libertad en el domicilio que el matrimonio tiene en la ciudad de Coronel Suárez. Dijo que logró escaparse por una ventana cuando ya presentaba golpes y quemaduras en todo el cuerpo, de los que se recupera en el Hospital Municipal de aquella localidad.

Corrado, que se reintegró anteayer a su cargo en la Fiscalía de Delitos Sexuales después de un período de licencia, todavía está leyendo el contenido de la causa y tomando contacto con las distintas partes involucradas.

La fiscal espera resultados de peritajes realizados a la víctima y en el escenario de los hechos, y también aguarda el contenido obtenido de computadoras, discos compactos y memorias de teléfonos celulares. En uno de estos últimos, por lo menos, habría filmaciones que probarían el castigo y las torturas que recibía Molina a mano de sus captores.

La fiscal también avanzará en el esclarecimiento de abusos de otra índole sobre la víctima.

Apenas pudo escapar, Molina denunció que fue obligada a vender sus bienes, entre ellos, su propia casa, y entregar el dinero a Olivera.

"Entre lo que le sacó a mi hija, a mí y a otros conocidos, hay que hablar de casi 250.000 pesos en algo más de dos años", había dicho a LA NACION Mónica Santander, madre de la víctima.

Para Olivera, Molina se había convertido en una pequeña usina de dinero. Vendió su casa dos veces: una en marzo, por $ 60.000. La segunda en mayo, por $ 40.000. Por este último caso, ella y Olivera afrontaron una denuncia penal por estafa.

Antes de ese episodio, otra suma de dinero que Santander reservaba para comprar ropa en la ciudad de Buenos Aires para revender en Río Colorado también cayó en manos del supuesto pastor. "Jesús hace la compra en Buenos Aires", dijo Sonia para convencerla. Decían que ellos las vendían y con la ganancia compraban más con mayores réditos para todos. "Nunca recibí un peso", dijo Santander. Ahora todo es investigado por la Justicia.

Días claves para la investigación

  • SONIA MOLINA
    VÍctima
    La semana próxima, si su recuperación continúa de forma aceptable, la víctima de Coronel Suárez podría declarar por primera vez ante los investigadores del caso
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