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Medio Oriente

En Israel, un psicólogo argentino trata el trauma de la guerra

El Mundo

Zvi Fajerman atiende a sus pacientes en una zona aledaña a Gaza

Por   | Para LA NACION

JERUSALÉN.- Zvi Fajerman, como tantos en el sur de Israel, ha sido un ciudadano disciplinado. Al oír las sirenas que indicaban que un misil disparado desde Gaza estaba en camino, corría hacia el refugio más cercano. Y si estaba manejando, salía de su auto, se tiraba al piso y se tapaba la cabeza con las manos.

Y aunque también él sentía la incertidumbre de no saber dónde caería el cohete de turno, tenía claro que no podía dar marcha atrás. En calidad de director de un centro de atención psicológica en la zona de Shaar HaNeguev, aledaña a la Franja de Gaza, no podía permitirse faltar al trabajo.

Unas 120.000 personas cuentan con el servicio de la clínica, de gran renombre en la región, y tanto Fajerman como los otros 40 profesionales que trabajan en el centro conocen de cerca los traumas que acompañan a esa gente. Tienen claro que el drama de la guerra no se mide sólo en cantidad de muertos y heridos, sino también en las huellas que el temor deja en el alma.

Fajerman emigró de Buenos Aires en 1967, cuando tenía 23 años. Sus estudios de psicología los realizó en Israel y desde entonces su vida siguió adelante en el Estado judío. Aún se siente ligado, sin embargo, a la cultura, la literatura y los paisajes de la Argentina. "Cuando voy para allá no me siento turista, porque la Argentina es parte de mi identidad", comenta.

Hoy es ciudadano israelí y siente como suya la situación de conflicto en la zona. Y si bien la reciente escalada de violencia no fue la primera que experimentó desde que se instaló en Israel, sí fue la que vivió más de cerca: esta vez corrió peligro su propio hogar, en el kibutz Nitzanim, donde sonaban repetidamente las sirenas. Desde allí salía a diario más al Sur, en recorridos de trabajo que, pese a los riesgos, no cancelaba.

"La orientación original de nuestro centro era psicoanalítica, pero cuando toda la zona aledaña a Gaza comenzó a ser atacada, hace ya muchos años, decidimos concentrarnos en el tratamiento de traumas", cuenta Fajerman a la nacion en su oficina de la clínica. "Desarrollamos nuestro propio sistema, porque esta es una guerra distinta de otros lugares", añade.

El miércoles pasado entró en vigor la tregua y, a pesar de que la calma es muy tensa, la esperanza es que se mantenga por un tiempo.

Fajerman sabe que le espera mucho trabajo. "Hoy por hoy la gente está muy mal. Prevemos que vamos a tener una ola muy grande de pedidos de terapia. Ya lo sabemos de otras ocasiones y de lo que hemos visto esta semana en la ciudad de Sderot", dice.

¿Tan mal está la gente de la zona? Según Fajerman, los trastornos van desde la ansiedad y los ataques de pánico hasta la imposibilidad de funcionar con normalidad en la vida diaria, como ir a trabajar.

"Puede haber gente que en forma esporádica tiene palpitaciones fuertes, sudor. De pronto le vienen temblores o siente que le duelen las manos y los pies y no se puede mover, o tiene dolores de cabeza y falta de sueño", señala.

Y en medio de toda esa angustia, están los niños. Según Fajerman, muchos vuelven a orinarse de noche, se aferran a sus padres, no quieren ir al baño solos ni dejar la puerta cerrada, no pueden dormir y pierden la capacidad de jugar.

La enumeración de síntomas y trastornos es interminable. Y no son fenómenos sacados de un libro de texto, sino de personas y de situaciones de las que fue testigo.

Los más extremos son los casos de gente que no logra desempeñar sus funciones normales. "Se hallan en estado continuo de estrés, no salen de su casa, se quedan encerrados, todo ruido fuerte y repentino los sobresalta.".

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