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Desencuentros

La discusión política altera el clima en el trabajo

Economía

Jefes y empleados debaten cada vez más en la oficina sobre sus posturas frente a la realidad

Por   | Para LA NACION

"Mejor calladito." A esa conclusión llegó un abogado de mediana edad luego de dar una opinión política a dos de sus jefes. "Opiné que no me parecía tan mal y que, de serlo, tampoco era necesario usar ciertas palabras. Seguramente se sorprendieron porque muchas veces estamos de acuerdo. Se hizo un silencio y me fui. Uno me siguió y en un tono paternalista me dijo algo así como: Uy. Cómo sos a veces. No pasó nada malo, pero viví un momento incómodo", cuenta.

En la empresa, la política es un tema a la vez candente, pero tabú. Para los empresarios locales, el devenir político a nivel nacional es prioritario. El 70% se preocupa por ello, según una encuesta de BDO Argentina. Aún así, ninguna compañía consultada por LA NACION quiso dar su opinión sobre el tema. "Es muy árido", argumentaron algunos voceros.

En la justicia laboral, la mayoría de los juicios por discriminación se dan por demandas de personas que tienen actividad sindical y son, de algún modo, sancionadas por las firmas. Y al nivel de los empleados, todas las fuentes consultadas para esta nota coincidieron en que las discusiones sobre política se multiplican.

"No es diferente a lo que pasa en la calle. El nivel de fragmentación es igual", dice Marcelo Celani, director de las carreras de Economía Empresarial y Administración de Empresas de la Universidad Di Tella. Celani afirma que la discusión política entre trabajadores está muy afectada por la actualidad, ya que se da sobre noticias concretas, como el 8N (el cacerolazo del 8 de noviembre) y la ley de medios.

Más allá del derecho a expresar opiniones, ¿qué impacto tiene en las organizaciones que el intercambio informal de ideas políticas gane los pasillos? Eso depende tanto del tipo de empresa como de la insistencia y el tono con que se debata.

Por un lado, las charlas informales en la oficina contribuyen a formar buenos vínculos. Cada vez más oficinas y fábricas destinan espacios para el descanso y encuentro de los empleados. Según Julián de Diego, abogado experto en temas laborales y empresarios, esos lugares alientan el intercambio de ideas con libertad. "Sólo hay restricciones por el uso de herramientas de la empresa, como las informáticas (el mail corporativo o la intranet), para temas que no tengan que ver con el trabajo. Las limitaciones no son sólo para la política, también lo son para las religiosas o raciales, por ejemplo", dice.

Además, crecen las organizaciones que promueven ambientes laborales diversos. "Las empresas resultan ser totalmente apolíticas. Hoy se tiende a revisar políticas ya implementadas para acentuar la integración de personal y rechazar cualquier conducta que pudiera ser concebida como discriminatoria", agrega Gonzalo Vázquez, abogado del estudio De Diego.

Algunos empleados, que prefieren el anonimato, contaron que no hay directivas concretas por parte de las compañías para evitar el tema, pero prefieren hablar con quienes tienen la misma visión, en especial si son jefes. Quieren eludir conflictos que generen roces con quienes trabajan ocho horas por día y se trastorne el clima de trabajo.

Para Ernesto Kritz, economista especializado en el mercado laboral, la discusión política entre colegas existe, pero "ello no impacta en su desempeño". Sin embargo, Agustina Paz, directora de la consultora que lleva su nombre, recomienda abstenerse de dar opiniones categóricas en el trabajo. "Hablar en favor o en contra puede ser desfavorable para la persona porque los prejuicios son inevitables. Nunca se sabe qué piensa el jefe."

En EE.UU., el dueño de la cadena de resorts Westgate, David Siegel, levantó polvareda cuando envió un memo a sus empleados para sugerirles que votasen por el candidato republicano Mitt Romney en las elecciones presidenciales que se realizaron hace unas semanas. "Quería que mis empleados supiesen qué vendría si tomaban la decisión equivocada. Deben preocuparse si Obama es reelecto. A la compañía le va mejor que nunca. Estamos haciendo mucho dinero, pero no estamos creciendo. Con el Obamacare [N. de la R.: nuevo sistema sanitario propuesto por Obama] y más impuestos, ¿cómo vamos a poder sostener eso como país?", explicó a Business Week.

La discusión ideológica en las empresas no tiene fecha de vencimiento. De hecho, un estudio sobre los jóvenes y la política de Javier Casas Rúa, socio a cargo de PWC Argentina, explica que masivamente, las nuevas generaciones están sensibilizadas "por el debate político en organizaciones políticas, conversaciones comunes, en la escuela y la familia, etcétera". A medida que vayan buscando trabajo, en ese etcétera estará incluido el ámbito laboral.

La ideología en los pasillos

  • Preocupación
    Una encuesta de BDO Argentina afirma que un 70% de los empresarios consultados se preocupa por el devenir político.
  • Buenos vínculos
    Las charlas informales en la oficina crean buenos vínculos, pero muchos empleados temen discutir de política con sus jefes.
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