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Editorial I

El país de los feriados

Opinión

La mejor manera de honrar a nuestras instituciones y celebrar las fechas de la independencia no es vivir de fiesta, sino trabajar por el presente y el futuro

 
 

Otros dos feriados más, y también "por única vez". En efecto, de aprobarse en el Senado los dos proyectos de ley que la Cámara de Diputados le giró el miércoles pasado -con inusual celeridad, merecedora quizá de ser aplicada a temas más urgentes- por los que se declaran por única vez feriados nacionales al 31 de enero y el 20 de febrero próximos (días que celebran los 200 años de la Asamblea General Constituyente de 1813 y de la Batalla de Salta, respectivamente), el año que viene estaría, como 2012, plagado de días no laborables.

Aparentemente, los efectos retroactivos del Bicentenario de la Revolución de Mayo de 2010 ejercerán su influjo, con suerte, hasta el 9 de julio de 2016 en que, a manera de parábola, se cierren con las, esta vez sí, justificadas celebraciones del bicentenario de la declaración de nuestra independencia. Pero vivir de fiesta no parece lo más aconsejable hoy en la Argentina.

Por si alguno no alcanzó a tomar nota, el Ministerio del Interior difundió días atrás el cronograma de 2013, en el que aparecen (por ahora) 17 feriados y siete fines de semana largos. Primera conclusión; en 2013 los argentinos no trabajaremos uno de cada tres días. Septiembre es, todavía, el único mes sin nuevos feriados a la vista.

La costumbre de los feriados, y más precisamente, de los feriados puente ha sido tomada a imagen y semejanza de Europa. Hasta hace poco, España era uno de los países europeos con más feriados puente (tanto, que el ingenio popular español había calificado como "acueductos" a los que pasaban de los tres días). Las razones de su existencia son, o eran, las mismas que se aducen ahora aquí: para favorecer la industria del turismo. Sin embargo, una realidad que puede ser bienvenida por algunos puede ser muy perjudicial para otros: los comerciantes que ven gravemente resentidos sus ingresos o los profesionales a los que se les desarma la agenda, entre otros casos, no ven con buenos ojos esta seguidilla de días no laborables que, además, afectan -y no es un tema menor- enormemente a la educación.

Probablemente haya otras maneras, quizá mejores, de celebrar hechos históricos tan significativos como las declaraciones realizadas por la Asamblea del año XIII, todas de corte revolucionario en el orden social; por ejemplo, la denominada ley de vientres, del 2 de febrero de 1813, por la que los hijos de esclavos nacidos a partir de ese año eran considerados "libres". Lo mismo puede decirse del festejo por el bicentenario de la Batalla de Salta, que significó un freno al avance de las tropas realistas sobre el territorio argentino, y la oportunidad en la que por primera vez flameó la bandera celeste y blanca que Manuel Belgrano había hecho jurar unos días antes en la ribera del río Pasaje (luego denominado Juramento).

Es llamativo que los dos proyectos de ley elevados al Senado sean el producto de simplificar en un solo texto cuatro propuestas, venidas de distintos partidos pero que recibieron un amplio respaldo de todos los bloques. Parafraseando a Baldomero Fernández Moreno, a los argentinos, qué nos pasa: ¿ya no queremos trabajar más por el engrandecimiento de la Argentina cuya realidad, hoy, en la primera década del siglo XXI, no luce tan promisoria y llena de expectativas de identidad como hace 200 años? Reconozcamos que el ejemplo que dan nuestros representantes del Poder Legislativo no es el mejor, porque ellos tampoco están "trabajando" mucho en los últimos tiempos.

La mejor manera de honrar a las instituciones y celebrar fechas importantes que jalonan nuestra independencia es trabajar por el presente y por el futuro del país. Trabajar por el bien común, cada uno desde su lugar, pequeño o grande, porque hay muchísimo para hacer y lo comprobamos todos los días y a cada paso. Recordar nuestra historia de pasados logros y afirmaciones es muy importante, siempre que sea la base para alcanzar los urgentes objetivos que nos plantea la actualidad..

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