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La lupa no está puesta sólo en los puntos

Deportiva

Es un hecho que Riverno alcanzará el objetivo que se planteó en el comienzo del torneo Inicial de llegar a los 30 puntos. Transcurridas 17 fechas, el conjunto de Núñez tiene 23 unidades y de sumar las seis que quedan llegará a 29. Algunos podrán decir que en la temporada que perdió la categoría acumuló 31 en el Apertura 2010 (28 hasta la 17a fecha) y 26 en el Clausura 2011. Pero el contexto actual no es el mismo con respecto al promedio. En esa fatídica temporada acumulaba las cosechas más pobres de su historia futbolística. Incluso, por primera vez en el profesionalismo, el equipo terminó en la última colocación en el Apertura 2008. Ahora, un promedio que divide sus puntos por los partidos jugados y las actuaciones de los equipos que tiene por debajo no hacen más que aliviar, por lo menos un poco, la carga que arrastra desde que volvió a primera división.

Si el 4-0 a Arsenal había puesto en evidencia el respaldo de los jugadores hacia el técnico y el 5-0 posterior sobre Godoy Cruz había despertado ilusiones mayores, el mazazo en el último minuto en el Superclásico nuevamente enfrió una relación con el público que ha oscilado entre la tirantez y el entusiasmo. El simpatizante hoy mira los apellidos, analiza el funcionamiento colectivo, espía la tabla de los promedios y le brota desconfianza. Se supone que la condición ideal de un equipo se da cuando se siente desafiado. Que retados por las dudas, los jugadores necesitan reivindicarse. En River cuesta verlo y, al fin, una deslucida propuesta como la demostrada en el clásico con Independiente vuelve a distanciar al equipo de los hinchas.

Más allá de las interpretaciones que se les quieran asignar a los rendimientos de los demás equipos y a los números propios, la pobreza futbolística de River es tan evidente como la responsabilidad de un plantel y una conducción desbordados por las presiones. Por más que Almeyda intente desplazar del análisis sus errores, lo concreto es que jamás encontró una formación confiable ni un esquema sustentable; pobre cosecha para un proyecto que se puso en marcha desde los primeros días de enero con los jugadores que él aceptó y que, entre otras cosas, dejó en el camino a Fernando Cavenaghi y Alejandro Domínguez, emblemas del ascenso en la B Nacional.

Si River tenía la necesidad de conseguir 30 puntos, no lo logró, pero otras cuestiones que van más allá de la estadística son las que, a partir de ahora, plantean interrogantes. El equipo y el técnico vuelven a quedar bajo la lupa. Y la importancia del esfuerzo y la trascendencia del carácter estarán a prueba para espantar las tensiones..

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