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El pulso económico

El pesimismo gana a los hogares

Economía

Que el nivel de consumo haya repuntado un poco y esté evitando una recesión aun mayor no significa que la gente se haya vuelto optimista y que el Gobierno pueda capitalizarlo para recuperar respaldo. Lejos de ello, los consumidores están cada vez más pesimistas. Y el resultado en la actividad total es tan pobre, que la sensación es claramente de estancamiento con inflación , problemas con el empleo y riesgos de que en los próximos meses caigan los ingresos familiares. La estrategia de fogonear el gasto público y privado para mantener pujante la economía, que tan bien le funcionó al Gobierno en 2011, esta vez no está dando resultados.

Ni tampoco decir que crisis es la de Europa y los Estados Unidos, mientras aquí las cosas marchan bárbaro. La gente no cree eso.



Así surge de cotejar estudios privados. El noveno informe de consumo masivo de la consultora Deloitte detalla que en los primeros ocho meses de 2012 las ventas cayeron o crecieron a tasas mucho más bajas que en el mismo período de 2011, junto a un aumento importantísimo del pesimismo en la opinión pública que detecta el índice general de expectativas económicas (IGEE) de la UCA y TNS Gallup.

A partir de entonces, y por el efecto del aumento de salarios, el nivel de gasto tendió a mejorar y aumentar las ventas de alimentos y bebidas, según la consultora Analytica. Pero por lo menos hasta octubre, no evitó que el pesimismo siga aumentando . Así lo señala la última medición del IGEE, que detectó en octubre una caída del 1,3% respecto de septiembre y del 18,6% respecto del mismo mes de 2011.

La actividad apuntalada sólo por el consumo privado y apenas en algunos de los rubros más necesarios no crea un clima para festejar, mientras la construcción y la actividad inmobiliaria se desploman por el cepo cambiario.

La evaluación sobre la situación actual fue la que registró el mayor retroceso, con una caída mensual del 2,9% respecto de septiembre y del 22,7% contra el mismo mes de 2011. Las mediciones privadas muestran que las familias consumieron más durante octubre por efecto del alza salarial. Pero la recaudación marca también el fuerte impacto que tuvo el impuesto a las ganancias sobre los sueldos. Los asalariados no se vuelven más optimistas al ver cómo les cobran cada vez más impuestos por trabajar.

La inseguridad es considerada el principal problema en la encuesta de la UCA y TNS Gallup. Y hace cinco años que es así, lo que significa que todo lo que desde el Estado se haya intentado no ha reducido en nada la preocupación ciudadana.

Perspectivas

Las consultoras también confían en que el año próximo la actividad económica será mejor. Para Deloitte sería "producto de una mayor tranquilidad financiera en los mercados internacionales, una cosecha mayor, la recuperación de la economía brasileña y la menor devaluación del real, y un contexto financiero doméstico relativamente estable y con mayor oferta de dólares".

Analytica pone como condición que en 2013 el Gobierno no se demore más allá de abril en cerrar los aumentos salariales para evitar que, como este año, el retraso perjudique las ventas.



Pero Cristina Kirchner ya dijo que quiere condicionar los aumentos de sueldos a la reducción de Ganancias, una negociación compleja para cerrar en los meses de verano para que esté lista cuando en abril se cobren los sueldos de marzo.

El Gobierno comparte con los analistas privados el moderado optimismo para el año próximo. Pero la opinión pública todavía no se sumó. En la medición del IGEE, no hubo en octubre mejoras significativas en la perspectiva a seis meses. En septiembre, el 70% creía que las cosas seguirían igual o peor. En octubre opinó así el 69 por ciento.

También hay grandes preocupaciones sobre el empleo. Desde mayo pasado, los que creen que hay pocos o muy pocos puestos disponibles no bajan del 40%. En octubre de 2011 pensaba así sólo el 26% de los encuestados. Y uno de cada cuatro cree que en los próximos meses el mercado laboral estará peor. Un año atrás los pesimistas no llegaban ni al 10 por ciento. En sólo 12 meses se multiplicaron más de tres veces.

Algo parecido pasa con lo que se espera de los ingresos familiares. En octubre de 2011, sólo el 6% esperaba una disminución para los próximos meses. En octubre último, los pesimistas fueron el 18%, aunque el peor nivel se registró en agosto, con el 20%, probablemente por, como señala Analytica, la demora en el cierre de las mejoras salariales..

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