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Germán Daffunchio

Canciones entre el cielo y el infierno

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El cantante de Las Pelotas desmenuza el último álbum del grupo, Cerca de las nubes, con el que la banda vuelve a reinventarse

Por   | LA NACION

 
 

"Uno trata de recrearse en cada disco. En nuestro ambiente, el de espectáculos, es fácil deprimirse ante la realidad, ante las pocas posibilidades que existen. Pero el desafío interno de volver a crearse siempre está. En lo personal, me preguntaba qué escribir, qué quería decir en estas canciones. Más siendo un grupo que escribe en serio, por decirlo de alguna manera, no como poetas, pero que trata de no ser superficial o que no se compromete ni dice nada. Que todo es una mierda ya lo dijimos un montón de veces. Ahora quería profundizar más en la revolución interna que en la externa. La búsqueda de uno mismo."

Germán Daffunchio habla con la serenidad de quienes han perdido cosas mucho más importantes que la inspiración. A los 51 años, el cantante y guitarrista de Las Pelotas está sentado en la cocina de paredes descascaradas de un caserón de Hurlingham, que funciona de sala de ensayo del grupo cuando sus partes se reúnen en Buenos Aires, y se dispone a desmenuzar la gestación de Cerca de las nubes, el álbum con el que, una vez más, Las Pelotas logra reinventarse sobre la base de madura sensibilidad musical y una lucidez lírica implacable.

"Tenía ganas de seguir protestando, pero de otra manera o con otras imágenes: «Quieren más y quieren más, aunque se acabó», ponele. Esa canción antes tenía una letra que era un vómito, que cada vez que se la mostraba a los chicos, me decían: «Germán, ¿otra vez? Pará un poco...». Porque más allá de la búsqueda interna, la Violencia Rivas que tengo dentro no la puedo evitar."

En la búsqueda de espacios poéticos aún vírgenes para la banda, Daffunchio encontró quizá sus mejores versos, como cuando imagina una sobredosis de amor ("vamos a darnos vuelta, vuelta de amor"), o cuando casi recita eso de "la noche me recuerda que el día es pasado y pienso cuántas cosas salieron bien. Cómo me gustaría poder frenar el tiempo, en el preciso instante que sos feliz", con el que abre el álbum, acompañado por unas cuerdas que cubren de épica a una canción que vuela hasta allí mismo, bien cerca de las nubes.

"¿Sabés qué tratamos en este disco? -inquiere sin esperar respuesta-. En nuestra infancia estaba esa cosa de que ponías un disco y viajabas. Eso queríamos hacer, un disco que viajara, que la música te lleve, que puedas cerrar los ojos y estar donde quieras."

Dice que la palabra espiritual le suena demasiado hippie, que prefiere hablar de cierta comunión preexistente entre sus compañeros de banda y de una intensidad creativa que los mantuvo despiertos días enteros durante el proceso de grabación del disco. "Yo no soy Ravi Shankar, pero mi sensación es que uno tiene que encontrar las pequeñas cosas que lo hacen feliz de la vida misma. No estar atado a esos personajes que aparecen y desaparecen, sino buscar algo más real."

No, no es Ravi Shankar y sí, Daffunchio lleva dentro una Violencia Rivas. "Hoy en día un rockero está tan desnaturalizado. Veo pocos grupos que mantengan la teoría del rock, de la expresión, de la guerra o la revolución. En la Argentina hay muy pocos grupos de rock que digan algo comprometido. Aunque en verdad no sé si el rock argentino ya se murió. Por eso yo digo que es la música nuestro canal de expresión, el lugar donde poder decir lo que sentimos. Y a mi edad eso es fundamental, porque me permite sentir que uno no es cómplice o al menos dice las cosas que siente, esté o no equivocado. Hoy en día el sistema se lo comió al rock, se comió todo, hasta a los defensores de ballenas, que pueden estar auspiciados por alguna empresa que quiere competir con los chinos, que en realidad quiere imponer la carne de elefante o no sé qué... Siempre hay algo."

Bajando de la montaña

Desde que visitó Nono, a principios de los 80, intrigado por el imán que irradiaba el amigo italiano (Luca Prodan) de su cuñado (Timmy McKern), que lo invitó a formar una banda (Sumo), ese pequeño pueblo de Córdoba es su paraíso terrenal. Allí Daffunchio dice disfrutar del contacto con la naturaleza -"todavía no hay muchos seres humanos, entonces está bueno"- y vivir una vida de "huraño total". "Un poco es porque estoy saturado de tanta superficialidad, donde todo el tiempo la guita es Dios. Porque si tenés guita sos un tipo respetable, podés vivir en un country y ser un narcotraficante y está todo bien", refunfuña sin ánimo de engranar. Al menos por un rato.

-¿Cómo ves el acercamiento que hubo entre varios músicos de rock y el actual gobierno?

-Honestamente, trato de ser apolítico porque sí, porque considero que los civiles comunes, los ciudadanos, siempre han sido manipulados. Tengo una sensación de que lamentablemente mi país sigue dando vueltas en círculo, como corriendo detrás de la cola, como un perro, más allá de quién esté en el gobierno. Sin dudas esto es la consecuencia de la represión, que para mí tenía como plan final hacer un país de ovejas... Corderos en la noche, ¿no? No es el país que uno soñaba cuando era joven. Seguimos peleándonos por nada, sigue habiendo enemigos internos, vos pensás distinto a mí y sos anti-mí. ¿Hay verdadero interés en que la Argentina crezca y se desarrolle como país? A uno que viaja por las provincias le es muy difícil no dejar de tener esta sensación de que son feudos y que la gente está cagada a trompadas, aceptando el yugo que le corresponde. Y no veo políticos que realmente se entreguen por sus ciudadanos, que luchen por el bienestar. Cuando grabamos Todo x un polvo, que había ganado De la Rúa, hicimos "Solito vas", un tema que hablaba de que estábamos hasta las bolas, que siempre iba a pasar lo mismo, que las caras de los carteles sonriendo te iban a romper el culo... Me acuerdo de ir a determinadas radios y todos diciéndonos "pero ustedes son unos hijos de puta, unos amargados, ahora que viene todo bien, ¿por qué son tan pesimistas? Pero al final teníamos razón, eso es lo más glorioso de todo.

En diciembre se cumplirán veinticinco años de la muerte de Luca Prodan, el amigo que lo introdujo en el post punk y con el que formó Sumo, el grupo que reformuló el rock argentino en la década del 80 y que probablemente hoy sea el más influyente de la escena local, y en los últimos cuatro años Daffunchio sufrió también la pérdida de dos amigos y compañeros de ruta muy cercanos, como Alejandro Sokol y Tavo Kupinski. "¿Si me siento un sobreviviente? Por supuesto, siempre dije, inclusive cuando murió Alejandro, que lo nuestro es como si fuéramos una patrulla, en la que siempre caen y quedan compañeros en el camino, pero en donde igual tenés que seguir y si te queda un solo cuchillo igual tenés que luchar. Me considero un sobreviviente, pero sobre todo un luchador. Siento que todo lo que hicimos lo hicimos de corazón y rompiéndonos el culo. Eso me llena de orgullo. Puedo escuchar cualquier disco de Las Pelotas y no avergonzarme de nada."

Treinta años de vuelo

Por estos días se cumplen treinta años de la primera grabación de Germán Daffunchio, Corpiños en la madrugada, el disco-demo debut de Sumo. Desde entonces no detuvo su marcha, primero como segunda guitarra en Sumo, luego como compositor y finalmente como cantante de Las Pelotas. "Siempre fui un músico que nunca respetaron demasiado, porque venía de la escuela Sumo, de la locura y esas cosas", dice Daffunchio, el guitarrista que desde hace treinta años te hace volar con sus canciones.

Discografía pelotera

Corderos en la noche (1991)
"Para nuestro primer disco, tuve que ir a buscar a alguien que me prestara guita. Los temas siguen siendo muy actuales y muchos de ellos todavía los tocamos. Eso es una buena señal para un músico"

¿Para qué? (1998)
"Es el primero en el que labura con nosotros Sebastián Schachtel, que fue una inyección para el grupo. Hay nuevas secuencias, experimentaciones, aunque todavía no contábamos con las mejores condiciones técnicas para grabar"

Esperando el milagro (2003)
"Es el milagro mismo. Estábamos cansados y pensamos en dejar todo. Pero apareció «Será» y fue como que ascendimos a Primera. Yo quería hacer un tema de amor, pero sin que se me revuelva el estómago"

Despierta (2009)
"Habían pasado muchas cosas, muchas lágrimas y dolor [tras la muerte de Alejandro Sokol] y por eso es un disco emocional. Teníamos que demostrarnos que íbamos a poder seguir. Lloramos mucho componiendo estas canciones"

Cerca de las nubes (2012)
"Hubo algo mágico que se generó cuando lo grabamos, que fue la composición instantánea surgida de la interacción de todos. Este disco tiene mucho de cada uno de nosotros, como un gran caldero y nosotros adentro revolviéndonos".

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