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Elecciones regionales / Consecuencias del revés oficialista

El presidente catalán sube la apuesta e insiste en el referéndum

El Mundo

"No podemos renunciar", dijo Mas, que estará obligado a hacer concesiones con otras fuerzas para convocar a la consulta

Por   | Para LA NACION

BARCELONA.- El apretado triunfo electoral que le permitió a Artur Mas asegurarse anteayer la reelección como presidente de Cataluña fue interpretado por todo el arco político local como una dura derrota para su proyecto de soberanía.

Pero aunque el pesimismo y la desazón también impregnaron las filas de su propio partido, el titular de la Generalitat descartó que el magro resultado obtenido haya sepultado para siempre su plan de convocar a un referéndum para dar lugar a un "Estado propio" catalán.

"La consulta seguirá adelante, no podemos renunciar a ella. Hemos obtenido un apoyo muy amplio", señaló el líder de Convergència i Unió (CiU), el partido que se impuso en los comicios con 50 escaños, 12 menos que en las elecciones de 2010 y 18 por debajo del objetivo que se había trazado: alcanzar la mayoría absoluta.

En la tarde de ayer, Mas intentaba sacudirse el aturdimiento de la mala jornada electoral a través de sus primeras gestiones con la fuerza que fue vista como la "gran ganadora" de ayer: Esquerra Republicana de Catalunya (ERC). Esta agrupación, conocida por su histórica defensa del independentismo, le arrebató al Partido Socialista (PSC) el segundo puesto en los comicios y, con 21 escaños -uno más que el socialismo-, pasó a transformarse en el principal interlocutor en las negociaciones con el CiU para conseguir la formación de un nuevo gobierno y la viabilidad del proyecto secesionista.

Mas reconoció ayer explícitamente la necesidad de negociar con otras fuerzas políticas , aunque recordó que su partido, a pesar de la insuficiente cosecha de votos, resultó igualmente triunfador en los comicios, junto con su plataforma de gobierno. "Estamos dispuestos a hablar, pero teniendo en cuenta que tenemos un programa ganador", afirmó.

Ante las dudas que ayer existían sobre la gobernabilidad de su administración, cuya gestión debería extenderse hasta fines de 2016, el presidente catalán reafirmó su compromiso a sacar adelante su proyecto de consulta popular como columna vertebral de su plan de gobierno.

"Es bastante posible que el referéndum se produzca en los próximos cuatro años. Hay una amplia mayoría en Cataluña a favor de este referéndum. Éste era nuestro compromiso y seguimos manteniendo estos principios", señaló, en declaraciones recogidas por la prensa española.

Por otra parte, Mas redobló su apuesta por una tácita alianza con los partidos que comparten con CiU una clara vocación separatista, y que, juntos, sumarían el 60% de la representación parlamentaria. Con ese objetivo en mente, buscó mostrarse cuidadoso para evitar contratiempos que pudieran debilitar eventuales alianzas. "Queremos que las negociaciones las podamos mantener fuera del ámbito público", destacó.

Entre todas las opciones posibles de llegar a un acuerdo de gobernabilidad, los analistas coinciden en que CiU le dará prioridad a ERC, con el que coincide fundamentalmente en la intención de encontrar una salida definitiva a la dependencia económica y política de Madrid.

En esa fuerza, su líder, Oriol Junqueras, ofreció ayer las primeras señales positivas hacia un potencial pacto, al señalar que la principal agrupación de la izquierda independentista buscará compartir "una agenda de objetivos básicos" con CiU, en la que no estará ausente el referéndum.

No obstante, el dirigente de Esquerra no sólo ratificó su intención de pasar a ser el nuevo "líder de la oposición", sino que también le puso un claro límite a su apoyo al programa de gobierno de Mas. "No vamos a avalar más recortes", advirtió Junqueras, quien volvió a manifestarse en contra del polémico impuesto de un euro por cada receta médica extendida.

"Fracaso"

En tanto, el gobierno de Mariano Rajoy insistió ayer en calificar de "fracaso" la elección de Artur Mas, e interpretó el debilitamiento del CiU como un signo de que Cataluña no tiene a la independencia entre sus prioridades. "Mas ya no tiene argumentos. Los catalanes dijeron masivamente que no al proyecto separatista", opinó ayer Alicia Sánchez-Camacho, líder del Partido Popular (PP) en Cataluña.

Tras reunirse con el presidente Rajoy y la cúpula del oficialismo, Camacho apoyó un comunicado partidario en el que esa fuerza pidió a Mas una "rectificación absoluta del proyecto independentista y de la consulta", a la que no dudaron en tildar de "ilegal"..

Del editor: cómo sigue. ?
La causa perdió su líder; ahora vendrá un complejo período de negociaciones para sacar adelante un reclamo que difícilmente se acalle.

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