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Odisea

Rescatados tras casi 20 horas en el mar

Seguridad

Tres amigos que habían salido de pesca en una moto de agua y un gomón quedaron a la deriva desde el domingo a la tarde, expuestos a la lluvia y fuertes vientos; fueron hallados sanos y salvos por la Prefectura, a 36 kilómetros de la costa

Por   | LA NACION

MAR DEL PLATA.- Pasaron la noche a la luz de una luna que asomaba de tanto en tanto, cuando la lluvia cesaba, compartiendo calor uno contra otro y desafiando el fuerte viento, acurrucados sobre la moto de agua Yamaha 500 cc que los había llevado mar adentro con intenciones de buena pesca. No tenían agua, celulares ni mínimos elementos de seguridad náutica. Casi 20 horas después de haber salido de La Frontera, el último de los paradores de Pinamar, y tras un operativo por tierra y mar que abarcó 1400 kilómetros cuadrados, los tres pescadores fueron rescatados 20 millas al sudeste del punto de partida, a la altura de Cariló.

Sus familiares, que esperaban noticias frente a la sede de Prefectura Naval Argentina (PNA) en Pinamar, estallaron en abrazos y lágrimas de felicidad que pusieron fin a horas de miedo y desánimo cuando desde el helicóptero de la propia fuerza confirmaron, a las 13 de ayer, el hallazgo de los tres amigos, todos en buen estado de salud.

Desde PNA se confirmó que el empresario Claudio Distéfano, de 45 años; Gabriel Macor, comerciante, de 46, y Roberto Trogolo, empleado de comercio, de 43, todos de Ramos Mejía, fueron rescatados y trasladados a la costa, primero en el guardacostas Gold Charly 72 y luego en un gomón semirrígido.

"Veíamos barcos cerca, pero el problema es que no nos veían a nosotros", contaron Macor y Trogolo, los dos que anoche tenían "resto" para hablar. Los náufragos aseguran que desde anteanoche percibieron un movimiento de barcos que les permitía presumir que los buscaban, pero tenían la noche por delante, y eso sí era de temer.

En la oscuridad afrontaron un aguacero, y con una pieza de carrocería de la moto de agua intentaron improvisar un remo. "El problema era el viento, que soplaba muy fuerte y variaba bastante", contaron.

La tranquilidad llegó con la luz del día, cuando advirtieron a lo lejos algunos buques: eran los guardacostas que los buscaban. "Estábamos bien y sólo había que esperar a que llegaran", dijo Macor.

El percance que sufrieron ocurrió al atardecer, cuando ya no tenían la costa a la vista. Habían detenido el motor para pescar y cuando lo arrancaron de nuevo, un cabo de arrastre bloqueó la turbina.

Los tres, junto a buena cantidad de familiares, habían llegado a Pinamar para pasar el fin de semana largo y compartir una de las pasiones que los unen: la pesca.

Desde las 9 de anteayer habían estado en la playa alternando pesca desde la orilla con baños de mar, más algunas incursiones con la moto de agua, siempre sin inconvenientes. La última salida la hicieron pasadas las 17, con Distéfano al volante del vehículo, Macor y Trogolo, el último en un pequeño gomón "troyano", de poco más de un metro de diámetro, al que llevaban de tiro con un cabo de 15 metros.

A las 20, al ver que no regresaban, uno de sus amigos, Edgardo Bello, dio aviso a PNA. La fuerza montó de inmediato un operativo a pesar de la escasa visibilidad.

Los familiares aseguraron que los tres habían partido desde La Frontera con shorts de baño, remeras, equipo de pesca y chalecos salvavidas. También sabían que no se llevaron teléfonos celulares ni contaban con el equipo de VHF que se exige para este tipo de vehículos. Con las mismas prendas y sobre la moto de agua los encontraron ayer, exhaustos y con secuelas de las casi siete horas de sol pleno que afrontaron.

"Tenían alguna evidencia de deshidratación y pequeñas quemaduras por el sol, pero en general su estado de salud es óptimo y suficiente para recibir el alta", confirmó el médico Ernesto Carpio, de la guardia del hospital de Pinamar. El riesgo principal para estos casos, la hipotermia, lo evitaron al permanecer sobre la moto de agua, gracias al escaso oleaje que los meció durante 19 horas. Tras recibir el alta, los pescadores partieron con sus familias. Macor se rió cuando le preguntaron si volvería a pescar mar adentro: "Por ahora, sólo filet de merluza y de la pescadería".

"Los salvó la mano de Dios", dijo un rescatista

Una marea calma durante toda la noche fue vital para que los tres náufragos pudieran sobrellevar su travesía sin un mayor riesgo para sus vidas. La mayor dificultad estuvo dada por el viento, que durante más de nueve horas sopló fuerte, a más de 15 nudos con dirección sudeste. "Los salvó la mano de Dios", reconoció el prefecto mayor Walter Guido, jefe de la Prefectura Mar del Plata y coordinador del rescate, quien admitió que, con otras condiciones climáticas, el destino de los pescadores pudo haber sido peor.

Guido cuestionó a los "náufragos" varios incumplimientos como navegantes. Dijo que aunque el dueño de la moto de agua tiene carnet de timonel habilitante, los hombres no contaban con bengalas, espejos, equipo de radio ni otros elementos de seguridad. "Tampoco cumplieron con la obligación de dar aviso a la Prefectura cuando ingresaron al mar", dijo Guido a LA NACION.

El operativo dispuso de todos los medios con los que la fuerza cuenta: un helicóptero, un avión de patrulla, tres guardacostas, dos semirrígidos, dos motos de agua, dos camionetas 4x4 y cuatro cuatriciclos, a los que se sumó una avioneta civil. Con ellos se recorrió un frente de costa de 35 kilómetros por otros 40 mar adentro..

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