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Tras doce años de ausencia

El espíritu de Camarón

Espectáculos

Durante veinte años, Tomatito fue guitarrista y socio musical del más grande artista flamenco de la historia; ahora llega al país con su proyecto solista

Por   | LA NACION

Tomatito fue durante muchos años el compañero de tablas, guitarrista y amigo del legendario Camarón de la Isla. Junto al artista más revolucionario del flamenco que dio el siglo XX, este joven guitarrista de Almería entró en la historia grande del género, participando de discos fundamentales del flamenco contemporáneo como La l eyenda del tiempo (1979), Calle Real (1983), Flamenco v ivo (1987)-la obra capital de Camarón según los especialistas del género- y Potro de rabia y miel (1992), disco póstumo del cantaor.

Tomatito todavía se conmociona cuando recuerda esa madrugada de abril de 1992, cuando una parte de él se fue con su amigo Camarón. "Estuve varios años pensando qué hacer. Pero bueno, la vida sigue ¿no? Sin querer terminé haciendo algo que no estaba en mis planes, ni nunca se pasó por mi cabeza, que fue tocar solo", cuenta el guitarrista gitano. Veinte años después de la muerte del genio flamenco, Tomatito ocupa un lugar privilegiado dentro del cenáculo de los mejores guitarristas de la actualidad junto a Paco de Lucía. Sin embargo, la luz de Camarón lo sigue guiando. Para su último disco, Tomatito rescató unos archivos con la voz de Camarón y lo llamó a Paco de Lucía para "reencontrarse" en el estudio como en el disco Como el agua (1981) . "La sensación fue maravillosa porque parecía que Camarón estaba ahí cantando con esa voz tan moderna, tan bonita, tan flamenca", cuenta Tomatito, emocionado.

Su última visita a Buenos Aires fue en 2000 para una serie de seis conciertos memorables en La Trastienda. "Me puse al día. Ya he comido flan con dulce de leche, asado y pizzas, mira cómo está mi barriga", se señala el guitarrista, contento por su regreso con un espectáculo llamado Luz de guía, donde recuerda el espíritu de sus encuentros musicales con Camarón de la Isla.

En su trayecto solista, la guitarra de Tomate marcó la avanzada de toda una generación nueva del flamenco. Una generación que salió a la luz tras el quiebre que generaron Camarón y Paco de Lucía. "La misma música se puede expresar por varios intérpretes y surge un sonido nuevo. Yo tengo mi forma, mi carácter y mi personalidad. Nosotros venimos de la escuela de Paco de Lucía, toda mi generación; y hemos crecido con la música de él, pero cuando cojo una música de Paco la hago y suena a mi manera", explica el guitarrista.

Tomatito tiene un estilo y un sonido de raíz que fue elegido por Camarón y una capacidad de abrir horizontes que le permitió participar del disco de un jazzero como Michel Camilo, con el que grabaron el estupendo álbum de estudio Spain (ganador de dos Grammy), y compartir escenario con artistas como Frank Sinatra, Elton John y Chick Corea. "Es que la música no tiene fronteras. A mí me interesa todo lo que suene bonito. Si escucho una melodía que me gusta, la incorporo. Puede ser de China, Turquía o Japón y no importa. La música te llega o no te llega", dice con sencillez gitana.

-¿Te sentís un guitarrista más de la tradición o de la vanguardia flamenca?

-Bueno, a mí me sale la tradición porque no puedo cambiar en cuarenta años mi forma de tocar (Tomatito comenzó a tocar profesionalmente a los once años). No puedo ser un jazzista como yo quisiera, porque mi forma de sentir es otra y no lo voy a entender como ellos nunca. Con el flamenco pasa lo mismo: cuando se acercan los grandes músicos dicen que tienen que gastar una vida entera en tratar de entender las bulerías. Ser flamenco pasa por la vivencia, por las fiestas en casa con los gitanos y en las reuniones, donde siempre estás tocando. Esa es una vivencia de pequeñito.

-¿Cambiaron las formas de vida flamenca?

-Antes en donde tu vivías siempre había un sector de niños que bailaba y que cantaba, y vos te ibas a la calle y aprendías allí. Hoy pones el

YouTube y tienes lo que quieras. Para mí, eso es muy importante, porque tienen toda la música al alcance. Sin embargo, nosotros mantenemos nuestras costumbres, siendo orgullosos de lo que somos e insertos en la sociedad. En mi caso yo soy gitano, pero me siento un ciudadano del mundo a esta altura.

-Junto a Camarón formaron una dupla que cambió el mundo musical del flamenco.

-Bueno, el Camarón es el que me enseñó a mí y a todos los guitarristas una nueva forma de acompañar. Él impuso otra forma de cantar y a nosotros nos gustó seguir ese estilo que tenía el. Y demostró que se podía hacer eso sin dejar de ser flamenco. ¿Por qué Camarón creó lo que creó? Porque sabía cantar bien «la Niña de los Peines», hacía los cantes de todos los antiguos de Caracol, de Mairena, y luego le hacía un cómputo de todo eso y recreaba. No salió de la nada, sino que se basaba en su tradición. Y demostró que con su genio se podía acercar a un público que jamás se iba a interesar por el flamenco, porque era una cosa dura, minoritaria, una cosa como cerrada, donde uno no podía entrar.

-¿Cómo te afectó su muerte?

-Fue una cosa inesperada, es como si se te muere tu padre o tu madre, pero sigues viviendo. Empecé de cero claro, pillándome grande ya. Recuerda que empecé a los 11 años a tocar a la guitarra, luego me vino la suerte de empezar con Camarón a los 16, y a los 36, pasa lo que pasa. Es como que yo no venía destinado para esto de ser solista y como que cambió el rumbo del barco. La suerte me sonrió. Tengo 54 años, seis hijos, dos de ellos (José El Tomate y Marí Angeles) que se dedican a esto, y me siento fuerte y joven. De eso se trata, de divertirte hasta el final.

Un disco de otro planeta

La crítica dijo que el disco La Leyenda del tiempo fue al flamenco lo que Sgt. Pepper's fue a Los Beatles. Tomatito fue protagonista de aquel momento y recuerda. "La verdad que no nos dábamos cuenta de lo importante que iba a ser eso. Las cosas no se piensan, se hacen. Cuando surgió La leyenda del tiempo, era un disco un poco raro para la época. Yo me acuerdo que le decía a Camarón, «esto no es bonito, esto es feo». Y él me decía: «Tranquilo, lo vamos a hacer a nuestra manera y no es pa' ahora, es para dentro de veinte años». Como buen genio que era, lo vio antes que nosotros. Hubo muchos detractores entre los puristas de la música, pero luego la vida, los años y el destino del disco le dieron la razón".

-¿Cómo era el ambiente de ese disco?

-Había un buen rollo. Todos estábamos muy jovencillos, como Raimundo Amador; el grupo Alameda, una banda de rock andaluz, y estábamos todos mezclados, porque allí también andaba Jorge Pardo, que venía del jazz. Era una serie de músicos que estaban empezando una convivencia musical de otro estilo, donde era como una comunidad nueva, donde se iban a llevar bien todas estas músicas que no se usaban en el flamenco. Gracias a eso, Camarón impuso un antes y un después en el flamenco..

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