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Conferencia industrial

Pese al ánimo conciliador de la UIA, Brasil se quejó por las barreras

Economía

Los empresarios vecinos plantearon críticas a la política de protección de las importaciones; "si alguien tuvo creatividad en esto, fueron ellos", replicó Mendiguren

Por   | LA NACION

 
 

Paulo Skaf, líder fabril de San Pablo, no estaba ayer en Los Cardales, donde empezó la 18» Conferencia Industrial . "No me llegó nunca la invitación", contestó ofendido ante una llamada de último momento. Tal vez se atreva a ir hoy. Pero de la apertura participó Robson Braga de Andrade, su adversario en la interna empresarial brasileña y N°1 de la Confederación Nacional de la Industria de ese país. Beatriz Paglieri, secretaria argentina de Comercio Exterior, tampoco estuvo. Ella y su jefe, Guillermo Moreno, organizarán pasado mañana, con Skaf y ejecutivos de ambos lados, una suerte de contracumbre en Tecnópolis.

Los dos principales socios del Mercosur buscan atenuar sus asimetrías bilaterales sin haber resuelto todavía sus respectivas disputas internas. Fue uno de los rasgos más evidentes durante la primera jornada del encuentro que organiza la Unión Industrial Argentina (UIA) y que cerrará hoy, con la participación de las presidentas Cristina Kirchner y Dilma Rousseff. Dos presencias de incalculable valor simbólico, pero insuficientes para callar el disgusto de los empresarios brasileños hacia las trabas argentinas a las importaciones.

"Nunca hablé con Moreno, no puedo opinar de él", se excusó ante LA NACION Carlos Abijaodi, director de la Confederación Nacional de la Industria de Brasil. No evitó, de todos modos, un cuestionamiento a las restricciones aplicadas por el secretario de Comercio Interior. "Si usted está acostumbrado a determinada relación con un país y de repente alguien le cambia las condiciones, se complica -dijo-.Desde el momento en que la Argentina le deja de comprar productos a Brasil, tiene que comprar en otro lado. Si lo consigue más barato, ok, lo acepto, pero ¿es ésa la razón?" Una periodista le objetó que tal vez la intención de la Casa Rosada era resguardar el mercado interno. "Está bien -insistió-. Pero no es así como se protege una industria local: usted no la hace competitiva y aquí la palabra clave es la competitividad".

Es también el tema del lado argentino, pero planteado según la óptica o el protagonista en la cadena de valor. Las automotrices, por ejemplo, se quejaban ayer de que, como consecuencia de la inflación, las autopartes pierden competitividad y no pueden seguirles el ritmo. Entre 2002 y 2012, dicen, la producción local de vehículos subió 480%, y la de piezas, menos de 50%. En ese desequilibrio, que debe ser cubierto con importaciones, está parte del rojo en el intercambio bilateral que obsesiona a Moreno.

Son dos mundos macroeconómicos difíciles de conciliar. Es lo que intenta la UIA con la convocatoria a ambas presidentas. "No es el Vasco: es el Mago Mendiguren", celebró ayer en su exposición el canciller Héctor Timerman. El éxito de la gestión de José Ignacio de Mendiguren, presidente de la UIA, lo había sorprendido. ¿Cómo conseguir que el logro político se plasme en una estrategia conjunta? Fernando Pimentel, superintendente de la federación textil brasileña y homónimo del ministro de Desarrollo de ese país, mostró ayer que será un trabajo arduo. "La licencia no automática es un mecanismo previsto en la OMC, pero los plazos no son cumplidos por la Argentina -dijo-. Y ahora están la DJAI, que es la licencia de la licencia". Dice que aquí se le frena el ingreso de producción equivalente a dos meses. Ya Andrade lo había deslizado en la apertura, aunque de modo más sutil: "Hay que repensar la estrategia de integración entre los dos países. Se necesita mayor convergencia de políticas públicas. Es necesario correr la escalada de control en las importaciones a través del diálogo".

A los argentinos no los sorprende el planteo. Lo explicó el propio Mendiguren: "Si alguien tuvo creatividad en esto de las trabas en los últimos años fue Brasil. Hizo todas. No puede asustarse. La diferencia entre ellos y nosotros es que ellos son más prolijos: lo hacen, pero no lo dicen".

No estaba ayer, de todos modos, quien hace una bandera de esta política: Moreno se siente sirviendo a la patria en cada restricción. Por eso tampoco sorprendió su ausencia en Los Cardales: protagoniza una sutil guerra fría con Mendiguren y parte de la Cancillería argentina.

El paso de ambas jefas de Estado por la conferencia puede ser interpretado como un intento de saldar las diferencias. Pero habrá que ver en los hechos.

En los pasillos de Cardales

  • Un ministro cambiado
    "Llegó Fernando Pimentel", oyeron en la cúpula de la UIA y salieron a darle la bienvenida al ministro de Desarrollo brasileño. Pero el funcionario estaba irreconocible. El asesor Marco Aurelio García aclaró las cosas: se trataba del líder de la federación textil brasileña ABIT, de idéntico nombre y apellido que el funcionario
  • Orador descontracturado
    Enrique Pescarmona es un orador descontracturado. "Voy a hablar todo lo que quiera y que me vengan a sacar", contestó a la asistente que le advertía que le quedaba un minuto. ¿Informal? Sí, pero no tanto como su look: por comodidad, se había sacado los zapatos y exponía en medias negras con rayas rojas
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