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El enfoque

Brasil, en obras con su selección

Deportiva

Apoco más de un año y medio de que comience su Mundial, Brasil no tiene técnico. Supuestamente, Mano Menezes ya había atravesado el momento más crítico tras la derrota en la final de los Juegos Olímpicos, pero a la vuelta de ganar el Superclásico de las Américas ante la Argentina lo sorprendieron con el despido.

Si la política tiene mucha incidencia en la organización de un Mundial, esta vez extendió su influencia hasta dentro del campo de juego. Menezes fue un técnico contratado por Ricardo Texeira, el zar del fútbol brasileño en los últimos 23 años, que en marzo renunció a la presidencia de la CBF, desgastado por denuncias de corrupción. Su sucesor, José María Marín, asumió con la misión de ir eliminando progresivamente el legado de Texeira. En esa herencia estaba Menezes, que ofrecía algunos flancos débiles mientras el seleccionado no definía un estilo de juego ni obtenía resultados importantes. Pero terminó siendo echado cuando reconducía la crisis, tras acertar con el regreso de Kaká como socio de Oscar y Hulk en una línea de tres hombres de ataque que acompañaba desde unos metros más atrás a Neymar.

La política interna de la CBF ahora va por la cabeza de Andrés Sánchez, ex presidente de Corinthians y director de selecciones, que se opuso al despido de Menezes. Como se abrió un compás de espera, las encuestas de varios medios revelaron que el preferido de la gente es Pep Guardiola, que alguna vez, en la intimidad, confesó que entre los equipos que le gustaría dirigir está Brasil. La combinación habría sido por demás seductora y compatible: el mejor técnico del mundo en el nivel de clubes al frente del seleccionado del país que produce más y mejores futbolistas, muchos de ellos con las características necesarias para intentar reproducir el histórico y cautivante modelo de Barcelona. Sólo le faltaría un Messi, nada más y nada menos.

La elección de Guardiola tendría mucha lógica y sentido desde lo futbolístico, pero habría sido revolucionaria por confiar en un DT extranjero por primera vez en la historia. Pero Marín descartó a Guardiola y optará por la vía conservadora de un compatriota, con Luiz Felipe Scolari como principal candidato y Carlos Parreira para el cargo de Sánchez. Dos viejos generales pragmáticos, ambos campeones del mundo. El último título de Brasil fue en Japón 2002, donde Scolari innovó con una línea de tres zagueros, Cafú y Roberto Carlos de laterales-volantes, y el milagro de Ronaldo con las rodillas reconstruidas para convertirse en el máximo goleador en la historia. Brasil ya no sólo corre contra el reloj para llegar a tiempo con las obras. A mitad de camino también se puso a reconstruir el seleccionado. ß.

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