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La decisión está en manos de un tribunal con duros antecedentes

Economía

En Washington se sigue con atención el giro discursivo del Gobierno frente a esta causa

Por   | LA NACION

 
 

WASHINGTON.- El giro en el discurso del Gobierno, que por primera vez admitió la posibilidad de pagar a quienes quedaron fuera de los dos canjes de deuda, generó ayer renovado interés en medios políticos locales. Aquí se espera que la Argentina "normalice" su situación con "todos" sus acreedores. No pasó inadvertido el cambio de tono.

"Del mensaje desafiante a uno más conciliador", indicó una fuente. Pero la duda es si el giro -"un matiz en el precedente de obstinación", según se lo calificó- tiene aún chances de desactivar el volcán judicial que se ha montado o si es una reacción tardía. El proceso es "seguido con atención" por parte de la administración de Barack Obama, según recogió LA NACION de fuentes oficiales. Es algo que ha venido sucediendo en los últimos meses, desde que, en febrero, empezaron a encenderse las primeras luces amarillas en el trámite judicial.

Para los responsables del seguimiento, el antecedente más evidente es el llamado de la administración demócrata a interpretar correctamente la llamada cláusula del tratamiento igualitario para evitar "los posibles riesgos financieros" si eso no ocurriera.

Sin cambios

La posición del gobierno norteamericano en ese punto no ha variado. Y no significa más que eso. Lo que tampoco varió es el llamado a superar la situación de deuda "en todos los frentes". En ese punto, la impresión era que ayer fue el gobierno argentino el que dio un paso.

El reconocimiento del ministro Hernán Lorenzino fue un mensaje abierto a mercados y a medios políticos. La inclusión en el documento que el Gobierno presentó anteayer ante la Cámara de Apelaciones de Nueva York de una eventual reapertura del canje es un giro concreto ante los jueces que, semanas atrás, sólo conocían el discurso del "no pagaremos un centavo".

"Si hubiera alguna fe de que la República Argentina, honestamente, fuera a pagar sus obligaciones, no habría ninguna necesidad de estos mandatos", escribió el juez Griesa en la sentencia en la que obligó a la Argentina a tratar en igual condición a todos sus acreedores.

Los que tienen la decisión ahora son los jueces de la Cámara de Apelaciones. El organismo es el mismo que, el 26 de octubre pasado, le dio la razón a Griesa. En esa ocasión, los magistrados Barrington Parker, Rosemary Pooler y Reena Raggi avalaron su criterio tras subrayar "la continua indiferencia de la Argentina hacia los derechos de sus acreedores" y hacia los fallos de los tribunales norteamericanos "a cuya jurisdicción se ha sometido" para la materia. El giro de ayer del Ministerio de Economía apunta a mostrar un poco menos de lo que los jueces llaman "indiferencia" hacia los acreedores que siguen en default.

¿Lo considerará el tribunal de segunda instancia, que anteayer también recibió pedidos de los bonistas que entraron en los canjes previos?

En medios locales había poca expectativa de que se abriera una nueva audiencia de la Cámara con todos sus miembros, tal como viene pidiendo el ministro públicamente.

Según indicaron las fuentes a LA NACION, esas audiencias son poco frecuentes. La expectativa era, sin embargo, que el nuevo componente fuera el argumento para llevarla a cabo, más allá de la inclinación a negarla que pudiera disparar el hecho de que buena parte de sus miembros ya han escuchado apelaciones anteriores de la Argentina y conocen sus argumentos. La decisión, ahora, está en manos de ellos..

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