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Violencia sin fin

Quilmes, la fiesta que terminó en un escándalo

Deportiva

En un amistoso con Santiago Wanderers por el 125° aniversario del club, hinchas protagonizaron una gresca; la TV Pública emitió el partido, llamativamente

Esta vez, el hecho de violencia resultó más escandaloso porque se desencadenó en el ámbito de un festejo, de un partido de fútbol despojado de antagonismos y de cualquier tipo de interés. Además, por sus derivaciones políticas. Quilmes había montado un encuentro amistoso frente a los chilenos de Santiago Wanderers como forma de celebrar los 125 años que la entidad cumplió ayer, y lo que estaba pensado como una fiesta terminó en la barbarie protagonizada por una hinchada con muy recientes antecedentes violentos (ver aparte). Llamativamente, el partido formó parte de la programación de la TV Pública, que lo emitió en directo.

Las anormalidades empezaron por la presencia de algunos particulares dentro del terreno durante el encuentro, pero el juego transcurría con cierta normalidad. Incluso, antes del fútbol hubo un reconocimiento para viejas glorias quilmeñas, como Ubaldo Fillol y Julio Ricardo Villa, y se descubrió una placa enviada como homenaje por la Confederación Sudamericana. La situación se mantuvo con normalidad hasta que faltaban aproximadamente diez minutos para el final del juego: por entonces eran varios los hinchas que se habían trepado a un alambrado, en un rincón cercano a la tribuna popular local. Eso fue suficiente para que los inconvenientes aumentaran: el juego debió ser suspendido por varios minutos, mientras los hinchas rompían el alambrado y se introducían en el campo. El partido, en el que Quilmes se imponía por 2 a 0, y el sentido de los festejos ya estaban completamente desnaturalizados.

Según varios testigos, pese a que los problemas iban en aumento, la policía mantenía una actitud pasiva: no intervenía ni para prevenir que la gresca aumentara ni para reprimir a los vándalos. Su única acción visible fue tomar posición en la entrada de los vestuarios, para impedirles a los invasores que ingresaran. En cierta forma era tarde, porque el campo ya era un desorden. Ante el aumento de los incidentes, el amistoso terminó siendo suspendido por el árbitro Federico Beligoy. El problema ya se había agravado; los hinchas les arrebataron la indumentaria a varios jugadores de Quilmes y de Wanderers. Algunos de estos últimos se llevaron la peor parte: como se resistieron, terminaron a los golpes con los agresores. "Vi de todo en la cancha, hasta había mujeres", dijo más tarde, apesadumbrada, Nancy Almirón, jefa de prensa del club cervecero.

La escena vergonzosa no terminó allí: la batahola obligó a derivar la premiación a los vestuarios -estaba en juego la Copa Decano de Los Andes, que ganó Quilmes-, para que todos estuvieran a salvo de más problemas. Claro que el acto no contó con la participación de los jugadores chilenos, que ya se habían subido al ómnibus. Aníbal Fernández, presidente del club y senador nacional oficialista, se les apersonó para disculparse por lo que habían tenido que soportar. Más tarde se conoció que hubo varios hinchas detenidos, aunque no se confirmó el número.

Lo llamativo, como se apuntó, fue que la celebración del club haya integrado la grilla de la Televisión Pública, cuya emisión presentó toda la gráfica y las características habituales en las transmisiones de Fútbol Para Todos, e incluso publicidad oficial en los intervalos. Anoche, desde el Gobierno intentaron desligarse de la situación: en la Jefatura de Gabinete se adujo desconocer de dónde provino la autorización para que el partido formara parte de la programación del canal estatal. Agregaron que habitualmente es Pablo Paladino, ex mandamás de la Subsecretaría de Seguridad en Espectáculos Futbolísticos (Subsef) y justamente vinculado con Aníbal Fernández.

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    Millones de pesos costará la producción de Fútbol para Todos en 2013, según el presupuesto presentado por el Gobierno Nacional. Es un 72% más que en 2012.
  • Una barra con libertades y mucho poder

    Dos crímenes ocurridos en las últimas semanas fueron relacionados con integrantes de la barra brava de Quilmes. Se trata de los asesinatos del policía Rubén Fernández, en Berazategui, y del profesor de Kung Fu Jerónimo Barrera, en Wilde. Dos fiscales de Ave-llaneda y Quilmes aseguran que hay elementos que vin-culan ambos hechos con una banda de la villa Los Alamos, que forman parte de la segun-da línea de la barra cervecera.El mes pasado, Quilmes vivió un particular hecho durante un partido de reserva, ante Unión. Ese día, un grupo de hinchas ingresó en la tribuna local con el féretro de José Fernández, de 15 años, hijo de José María, jefe de la barra brava, que había muerto en una persecución policial, presuntamente tras robarle a una pareja. Los hinchas ingresaron efec-tuando disparos al aire y el árbitro tuvo que suspender el partido durante algunos minu-tos. La impunidad con la que se mueven en el club es tal que, ese mismo día, Horacio Humo-ller, del club santafecino, había contado: "Nos habían dicho que estaba estipulado que lo hicieran en el entretiempo. Por suerte no pasó nada en el campo de juego"..

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