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La guerra civil siria

Damasco vuelve a ser blanco de un potente atentado: más de 50 muertos

El Mundo

Dos coches bomba estallaron en un barrio de mayoría drusa y cristiana, partidario del régimen de Bashar al-Assad; los rebeldes derribaron un caza en Aleppo

 
 

DAMASCO.- En un nuevo episodio violento en la guerra civil que desangra Siria, un doble atentado con coches bomba dejó ayer más de 50 muertos en un suburbio de la capital siria en el que la mayoría de sus residentes son partidarios del régimen de Bashar al-Assad.

Un informe provisional del Ministerio del Interior local informó que el ataque sucedió en la plaza central de Jaramana, en el sur de Damasco, hogar de muchos miembros de la minoría drusa como también de cristianos, y alcanzó a algunos comercios y automóviles en la zona.

Una de las explosiones tuvo lugar cerca de una estación de servicio y causó grandes destrozos en un edificio y en los autos que estaban estacionados en el lugar. Dos bombas más chicas también explotaron en Jaramana casi al mismo tiempo que los coches bomba.

"La mayoría de los cuerpos recuperados estaban bastante mutilados debido a la intensidad de la segunda explosión, que fue perpetrada por un atacante suicida que se hizo detonar tras la primera explosión", relató Rami Abdel Rahman, el líder del opositor Observatorio Sirio para los Derechos Humanos (OSDH), organización opositora que tiene su base en Londres.

Un residente de la zona dijo que la mayoría de las víctimas eran mujeres y chicos. "Los escombros generados por la fuerza de la explosiones dañaron decenas de automóviles en el área, y se inició un incendio en al menos cuatro edificios. Esto dejó muchas víctimas", manifestó el testigo, que dijo llamarse Raad.

Los residentes del barrio intentaron mantenerse al margen del conflicto cuando estalló la guerra civil en Siria, en marzo de 2011. Sin embargo, la situación se agravó en la zona en los últimos meses tras la explosión de varias bombas.

Los coches bomba están conmocionando con creciente regularidad Damasco, hasta hace poco bastión de seguridad de Al-Assad en los 20 meses que lleva la insurgencia que busca terminar con su régimen. Los ataques de ayer fueron los más letales ocurridos en la capital siria en varios meses.

La agencia estatal de noticias siria, SANA, describió las explosiones como "bombardeos terroristas", una clasificación que se reserva para ataques perpetrados por los combatientes rebeldes, fundamentalmente sunnitas que luchan por derrocar a Al-Assad, miembro de la minoritaria secta alauita, que es un desprendimiento de la rama chiita del islam.

Avance rebelde

Las bombas llegaron tras dos semanas de avances por parte de los rebeldes, que tomaron bases militares en todo Siria y dejaron expuesta la pérdida de control de Al-Assad en las regiones del Norte y el Este pese a la devastadora potencia aérea que usaron las fuerzas del para bombardear los bastiones de los opositores.

En este contexto, los rebeldes sirios capturaron a uno de los dos pilotos de un avión derribado ayer cerca de Daret Ezza, en la provincia de Aleppo (Norte).

Los dos pilotos del avión derribado se eyectaron de la nave al ser alcanzada por un misil. Uno de los militares fue capturado por los combatientes opositores.

El aparato, un Mig o un Sukhoi (ambos de procedencia rusa), cayó en medio de una enorme explosión a un kilómetro de Tourmanin, no lejos de la inmensa base militar Jeque Suleiman, sitiada por los rebeldes desde hace días y último bastión gubernamental en la región.

Se trata del segundo aparato impactado por misiles rebeldes en menos de 24 horas, ya que anteayer habían derribado un helicóptero con un misil tierra-aire cerca de Aleppo.

Según el OSDH, los rebeldes lograron apoderarse recientemente de decenas de misiles tierra-aire almacenados en los arsenales de las fuerzas armadas, lo que podría terminar con la supremacía aérea del régimen y cambiar la evolución del conflicto.

Sin embargo, Damasco aún cuenta con el apoyo de aliados clave de la comunidad internacional, entre ellos Rusia y China, que bloquean toda iniciativa de condena y vetan en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas las eventuales sanciones que promueven las potencias occidentales.

Además, el régimen de Al-Assad es un histórico aliado de Irán, que provee armas y respaldo político en la convulsionada región.

Desde el principio de la revuelta contra el gobierno de Al-Assad, en marzo de 2011, que luego se convirtió en una abierta guerra civil, las autoridades sirias atribuyen la violencia a "grupos terroristas apoyados por el extranjero".

El conflicto entre las fuerzas armadas sirias y los rebeldes, que en 20 meses dejó más de 40.000 muertos, según el OSDH, tiene varios frentes abiertos, principalmente en las provincias de Idleb y Aleppo, en el Norte del país.

Agencias DPA, EFE y ANSA .

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