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Top Five: películas que no entendimos

Espectáculos

Cinco historias que nos hicieron hablarle a la pantalla pidiendo una explicación

Por   | LA NACION

*1. TODAS LAS VIDAS, MI VIDA (2008, Charlie Kaufman)

 
Philip Seymour Hoffman, en Todas las vidas, mi vida. Foto: Archivo 
 

Convengamos que la ópera prima de Charlie Kaufman llegó con varios avisos previos. Antes de llevar su ambición a los extremos tomando completo control de su obra (incluso padeciendo un fuerte fracaso comercial), Kaufman había escrito los guiones de películas como ¿ Quieres ser John Malkovich?, Human Nature, El ladrón de orquídeas, Confesiones de una mente peligrosa y Eterno resplandor de una mente sin recuerdos. Todas ellas, con mayor o menor grado de dificultad, son películas que parecían inaccesibles y que finalmente no lo fueron tanto. Todas las vidas, mi vida es, en efecto, impenetrable. No puede definirse, su guión es imposible de sintetizar y, si no estás dentro de ese mundo que propone el realizador, hay riesgos de que la fascinación quede supeditada a un cierto hastío. Hay muchos cineastas que se embanderan en la originalidad para disfrazar, paradójicamente, su carencia de ideas nuevas. Kaufman, más allá de que busca incomodar, también da lugar para que la historia de una vida (con todos los arrepentimientos, resignaciones y heridas que conlleva) conmueva desde su intensa y por demás enrevesada narrativa.

*2. PRIMER (2004, Shane Carruth)

 
Una escena de Primer. 
 

Hay películas que no nos dejan otra opción más que admitir nuestro total desconcierto. Incluso son películas que parecen estar específicamente configuradas para que se genere todo un debate alrededor de ellas una vez concluidas, como si la experiencia cinematográfica prosiguiera aunque la narración (tradicional o no) haya finalizado. Primer es una obra perfectamente calculada. Y esto no tiene tanto que ver con lo obvio (su contenido: la historia de dos ingenieros que construyen una máquina del tiempo) sino más bien con la cuidada estructura bajo la cual se desarrolla. Su origen independiente (la película fue filmada con un presupuesto de 7000 mil dólares) y la astucia del realizador (el también ingeniero y matemático Shane Carruth, quien colaboró en algunas secuencias de la reciente Looper) para forzarnos a ordenar los hechos y, al mismo tiempo, no hacernos perder en esa jerga incomprensible para la mayoría de los mortales, son dos de los encantos que vuelven a Primer un film de de visión obligada. Sin embargo, Carruth no logra sostener sus intenciones y, a mitad de camino, su largometraje se termina convirtiendo en una provocación que aborda el tópico del tiempo desde varios ángulos, sin que nos sintamos permeables a captar casi ninguno.

*3. TAKE SHELTER (2011, Jeff Nichols)

 
Una imagen de Take Shelter. 
 

Take Shelter es una película inclasificable, con un ritmo aletargado que es una verdadera apuesta que hace Jeff Nichols, consciente de que quien realmente quiera llegar a la verdad de las cosas, deberá atestiguar un sinfín de secuencias similares entre sí, que se desarrollan pausadamente, y con todo el peso cayendo sobre la (gran) interpretación de Michael Shannon. Curtis LaForche (Shannon) vive con su mujer (Jessica Chastain, perfecta) y su hija en una organizada rutina familiar que se desquebraja paulatinamente cuando él comienza a tener, en sus sueños, visiones apocalípticas constantes. Pero, ¿esas pesadillas son realmente premonitorias o un síntoma de un posible trastorno psiquiátrico? Nichols se rehúsa a responder los interrogantes y la historia va generando un malestar, un tedio, por efecto acumulativo (los infortunios se suman y suman, casi sin respiro). A medida que Curtis va soñando más cosas, que el resto del mundo deja de existir (su familia, su trabajo, sus amigos) y su atención se enfoca únicamente en construir un refugio para que su mujer y su hija puedan estar a salvo en caso de que llegue el Apocalipsis. Es cierto que una vez que arribamos a la recta final, posiblemente hayamos perdido todo nuestro interés en la revelación. De todas maneras, cuando Take Shelter concluye, todo tipo de conclusiones respecto a lo que vimos se vuelven inevitables.

*4. MULHOLLAND DRIVE (2001, David Lynch)

 
Mulholland Drive. 
 

Elegí Mulholland Drive pero, al tratarse de David Lynch y de este Top Five en particular, las alternativas eran muchas (Eraserhead, por ejemplo). Recuerdo haber visto esta película en el momento de su estreno y, al prenderse las luces de la sala, padecer una suerte de reacción sensorial, sin lugar para racionalizar la historia o para encontrar explicaciones. Después la discutí y la volví a ver infinidad de veces - en distintos momentos y contextos - y todo lo que parecía inaprehensible de repente estaba ahí, bajo mis narices. En relación a esa experiencia, siempre consideré a Mulholland Drive como una película mediante la cual Lynch pretende inquietar, emocionar, aunque no sepamos bien del todo las razones, aunque haya secuencias que todavía hoy resultan más episódicas que cohesivas (como la que dejo más abajo) y, sobre todo, porque es imposible no conmoverse al ver cómo el autor (porque Lynch es un autor ante todo) narra con esos particulares recursos la historia de un amor no correspondido.

*5. MARTHA MARCY MAY MARLENE (2011, Sean Durkin)

 
Martha Marcy May Marlene. 
 

Si tuviera que hacer un recuento de películas independientes que terminan de manera ambigua, tendría material para dos, tres, cuatro, cinco listas. Lo cierto es que ese recurso en muchos casos funciona (los finales abruptos, o finales no-finales, de films como Greenberg, por ejemplo) y en otros se vuelve un gesto reiterativo que devela que el director probablemente no le haya encontrado el cierre ideal a la historia. Martha Marcy May Marlene - junto a la reciente Sound of My Voice - pertenece al primer grupo. Una joven (interpretada por Elizabeth Olsen, futuro ícono indie) escapa de una secta para irse a vivir con su hermana. De todos modos, y aunque aparentemente haya dejado su pasado tortuoso atrás, comienza a percibir señales que indicarían que el líder de ese culto (el gran John Hawkes) todavía le estaría siguiendo el rastro. ¿Paranoia o realidad? Cuando creemos tener la respuesta definitiva, Sean Durkin cierra su película de manera sorprendente y, como con Take Shelter, nos invita a preguntarnos qué fue lo que realmente pasó.

¿Qué otras películas que no entendieron podrían sumar a la lista?

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