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Coronel Suárez: Sonia fue dada de alta y declara ante la fiscal

Seguridad

La mujer que denunció haber sido secuestrada y abusada durante tres meses abandonó ayer el hospital en donde estuvo internada; hoy serán indagados Estefanía Heit y Jesús Olivera

Luego de pasar más de dos semanas internada en un hospital de Coronel Suárez, Sonia Molina fue dada de alta y declara ante la fiscal que investiga las denuncias en las que la mujer sostuvo que fue secuestrada y abusada durante tres meses.

En tanto, la periodista Estefania Heit, de 29 años y su pareja, Jesús Olivera, de 28, fueron convocados para hoy ante la fiscal de Delitos Sexuales de Bahía Blanca, María Marta Corrado, para ampliar su declaración indagatoria, a la que se habían negado apenas fueron arrestados.

Ambos están acusados de "privación ilegal de la libertad agravada coactiva", pero a Olivera se le suma el delito de abuso sexual con acceso carnal reiterado.

La salud de Sonia

Hasta ayer, Sonia Molina, la víctima de 33 años, estaba internada en el hospital municipal de Coronel Suárez y solo había podido tener un contacto telefónico con la fiscal y su colega, que estuvo al frente del expediente en el primer tramo de la investigación.

Sin embargo, fuentes judiciales indicaron a DyN que, en el marco de un cuadro de reserva, la mujer fue dada de alta y trasladada a los tribunales de Bahía Blanca, para declarar por primera vez oficialmente lo vivido durante los últimos meses. El traslado fue realizado en el máximo estado de reserva, para evitar exponer a la mujer.

De acuerdo a la denuncia, Molina, de 33 años, viajó desde su ciudad, Río Colorado, en Río Negro, hacia los alrededores de Coronel Suárez, en el sur de la provincia de Buenos Aires, convencida por Olivera, supuesto pastor que le prometía que allí encontraría su paz interior.

Sin embargo, de acuerdo a la denuncia, la mujer fue recluida en una vivienda de la calle Grand Bourg al 1800, donde vivía la periodista de Coronel Suárez, que trabajaba en el noticiero local de canal 4.

Allí, según su denuncia, fue sometida a diferentes tormentos psicológicos y físicos y las veces que salió de la vivienda (donde de acuerdo con lo que dijo apenas le daban agua y comía una vez por semana una mezcla de polenta y alimento para perros) fue para retirar dinero que le pedía a su familia, con el fin de entregárselo a su líder espiritual, señala la investigación.

Al límite de sus fuerzas físicas, según confirmaron los médicos que la vieron, Molina logró escapar de esa casa el 12 de noviembre y denunciar lo que había vivido..

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