Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí
 
lanacion.com | Las noticias que importan y los temas que interesan
Ver página en pdf

El escenario

Los palestinos, unidos en la ofensiva por su estatus, pero enemistados en el frente interno

El Mundo

Por   | Para LA NACION

 
 

JERUSALÉN.- El presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmoud Abbas, acaba de concretar una impresionante campaña diplomática internacional. Pero, detrás de ese éxito, se esconde una realidad adversa para el dirigente: hacia afuera, los palestinos festejaron unidos la votación de ayer; hacia adentro, Al-Fatah (la organización del presidente) y Hamas siguen enfrentados, lo que debilita a Abbas.

Desde un primer momento, Abbas estaba decidido a seguir con su ofensiva diplomática a pesar de la presión de Estados Unidos -y antes de Europa- para que no actuara de forma unilateral y desistiera de su reclamo de reconocimiento ante las Naciones Unidas (ONU). Por su difícil situación interna como líder de los palestinos no podía dar marcha atrás.

Desde un punto de vista diplomático, Abbas es hoy el ganador. Pero apenas vuelva a Cisjordania, a pesar de la derrota diplomática que impuso a Israel y de la situación embarazosa en la que lo coloca en la arena mundial, sus problemas no desaparecen.

La razón principal de su debilidad es la división interna palestina.

En junio de 2007, Hamas logró expulsar a la Autoridad Palestina de la Franja de Gaza y tomó el poder en forma absoluta. Lo que funciona en Gaza es prácticamente un Estado, con la diferencia de que Hamas no tiene poder sobre sus propias fronteras, ya que por un lado está Israel y por el otro Egipto; ambos países imponen serias restricciones en sus respectivos cruces a Gaza.

Y en ese "Estado", Abbas no tiene poder. Si bien ayer también en Gaza los palestinos salieron a las calles a festejar la votación en la ONU, nadie duda de que, al frente de la Franja, hay un régimen que rivaliza con la Autoridad Palestina y el liderazgo de Abbas, cuya línea de reconocimiento de Israel es abiertamente desafiada por Hamas.

Cansada, la opinión pública palestina exige a las organizaciones que la dirigen reconciliación. Oficialmente Hamas y Al-Fatah alegan que la buscan, pero en la práctica, hace años que no logran ponerse de acuerdo.

"Es mentira, no quieren reconciliarse, a ninguno de los dos le interesa estar unidos", opinó el analista palestino Khaled Abu Toameh, en diálogo con LA NACION.

Y el problema no es el pueblo desunido, sino el desafío a la autoridad.

La forma en que culminó recientemente la guerra aérea entre Israel y Hamas fortaleció a la organización islamista que gobierna Gaza. Ante los ojos de los palestinos, ésta quedó como vencedora: "Se atrevió" a disparar misiles hacia Jerusalén y Tel Aviv, recibió legitimidad de cancilleres árabes que peregrinaron a Gaza para hablar con ella y se mantuvo en el poder a pesar del operativo israelí.

"Hamas es fuerte también en Cisjordania, de eso no hay duda -dijo Abu Toameh-. Y Abbas lo sabe. Por eso no se quiere reconciliar. Prefiere tenerlos controlados, algo que puede hacer en Cisjordania solamente Israel".

Otra fuente de debilidad de Abbas es su personalidad, tan diferente de la de su antecesor ,Yasser Arafat, a quien los palestinos veían como líder de LA NACION.

Abbas es considerado un líder mucho más gris, sin carisma. A ello se suma la falta de legitimidad de su gobierno, cuyo mandato expiró hace ya tiempo sin que se llame a nuevas elecciones.

Una nueva imagen

Con su firmeza en el tema de la petición de reconocimiento ante la ONU, Abbas irradió otra imagen.

Y para reforzar ese nuevo perfil, pronunció anoche un discurso durísimo contra Israel, en el que recordó la partición de Palestina de 1947.

Cuando de debilidad de Abbas se trata, un elemento clave es Israel.

Ante todo, Abbas encabeza la Autoridad Palestina, pero no es soberano y está limitado en su margen de maniobra. La última palabra en el terreno, en muchas cosas, la tiene Israel.

Por un lado están los elementos ultraconservadores de derecha en el gobierno y Parlamento de Israel, que repetidamente se refirieron a Abbas en forma ofensiva, a menudo ridiculizándolo

Por otro, el propio mandatario de Cisjordania también aportó lo suyo, al rehusar insistentemente, en los últimos años, volver a negociar con Israel en tanto no congele totalmente la construcción en los asentamientos en esa región, algo que antes era un tema por tratar en la mesa de conversaciones.

Ahora, la gran pregunta es si la fuerza obtenida de la votación en la ONU será aprovechada por Abbas para volver a negociar y tratar así de traducirla en algo práctico y nuevo, un Estado verdadero en el terreno, producto del diálogo con Israel..

TEMAS DE HOYInseguridadElecciones 2015Choque de tren en OnceQuita de subsidios