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Cuando Montoneros también gobernaba

Opinión

Medio centenar de dirigentes de Montoneros ocupaba cargos en el gobierno de la provincia de Buenos Aires cuando el secretario general de la CGT, José Ignacio Rucci, fue asesinado el 25 de septiembre de 1973. El dato, hasta ahora desconocido, revela la magnitud de la alianza entre el ala izquierda del movimiento peronista y el gobernador Oscar Bidegain así como el peso de Montoneros en el aparato estatal bonaerense.

Esto no indica para nada que todos los montoneros insertos en el gobierno bonaerense hayan tenido algo que ver con el asesinato de Rucci; muchos, se sabe, fueron sorprendidos por un hecho que pocos dudan ahora en atribuir a Montoneros, en el marco del enfrentamiento con el general Juan Perón, que acababa de ganar las elecciones presidenciales. Pero, el dato puede erosionar una pieza fundamental del relato kirchnerista sobre los años setenta: aquélla que indica que los delitos de las guerrillas ya no pueden ser investigados porque no fueron "ilícitos cometidos por el Estado o por organizaciones vinculadas a él".

Pues bien: Montoneros fue "el brazo político y la vanguardia radicalizada; la primera línea de fuego, tanto al interior como al exterior del movimiento peronista", del gobierno de Bidegain, según una investigación del politólogo argentino Damián Antúnez Harboure para su tesis doctoral en la Universidad de Salamanca, titulada "La Tendencia Revolucionaria del peronismo en los gobiernos provinciales (Buenos Aires, Córdoba, Mendoza, Santa Cruz y Salta, 1973-1974)".

En el caso bonaerense, tres de los seis ministros de Bidegain eran montoneros o estaban vinculados a esta "organización político militar", como también más de la mitad de las secretarías que dependían directamente del gobernador. Dentro de cada ministerio, no había secretarías sino subsecretarías: Montoneros tenía una posición dominante en Educación, Asuntos Agrarios y Obras Públicas, y compartía espacios con otros sectores en Gobierno, Economía y Bienestar Social.

De esas cinco provincias gobernadas por aliados de Montoneros, Buenos Aires era donde había el mayor número de militantes de ese grupo guerrillero ocupando cargos en el aparato estatal.

Sin embargo, el "interlocutor directo u oficial" entre Bidegain y Montoneros no era ninguno de esos funcionarios sino el jefe de esa organización en la provincia de Buenos Aires: Norberto Habegger, un lúcido periodista que con el seudónimo de Ernesto Gómez funcionaba como un asesor informal del gobernador. ¿Por qué tanta cautela? Como explico en mi libro Operación Traviata, Montoneros tenía un pie en la legalidad y el otro en la clandestinidad: pensaba que la democracia era apenas una etapa para llegar al socialismo y que la "toma del poder" requeriría también de un enfrentamiento militar con las Fuerzas Armadas para el que debían prepararse.

Según una fuente que insisto en mantener en reserva, Habegger fue quien le pidió a un funcionario de Bidegain el departamento que alquilaba cerca de la vivienda de Rucci, que fue utilizado como una suerte de cuartel general por el comando que lo mató; además, este funcionario llevó y sacó armas de ese inmueble en coches oficiales.

Bidegain era un peronista clásico, partidario del nacionalismo en sus orígenes, que había sido designado candidato a gobernador por decisión de Perón contra la opinión de Rucci y los sindicalistas. En aquel momento, no tenía ningún vínculo con Montoneros. En su acercamiento al ala izquierda del peronismo tuvieron mucho que ver su esposa, María Antonia ("Toñi") y sus hijas Cristina y Gloria, secretaria privada del gobernador y actual diputada nacional.

El ex diputado provincial Carlos Negri le contó a Antúnez Harboure que esa alianza recién se realizó cuando la campaña para las elecciones del 11 de marzo de 1973 ya había comenzado. "Estábamos en Los Toldos; Bidegain estaba en su auto porque hacía la campaña en su auto, que manejaba la mujer, Toñi. Entonces, se me acerca Toñi y me empieza a hablar de problemas internos. Lo llamo al Cabezón Habegger, que era mi jefe militar por decirlo de alguna manera y le digo: ´Mirá, yo veo a este hombre muy sólo´. Hicimos una reunión: estaban Vaca Narvaja, el cura Soler. No los convencí mucho, pero se decidió explorar el asunto". Decidieron invitar a Bidegain a la inauguración de una unidad básica en La Plata y hubo una charla previa en la que participaron también "El Tojo (Rodolfo Ojea) Quintana, El Flaco (Carlos) Kunkel".

Fue el nacimiento de una alianza que continuaría luego del desplazamiento de Bidegain por presión de Perón, ya totalmente enfrentado a la cúpula de Montoneros, el 23 de enero de 1974. Después de Bidegain, fueron cayendo todos los gobernadores vinculados a la izquierda del peronismo debido al enfrentamiento interno contra Perón y los sindicatos y políticos ortodoxos.

© LA NACION.

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