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El escenario

Sin protocolo para casos extremos

Sociedad

Según datos de Unicef, en la Argentina fallecen anualmente 3500 chicos en la primera semana de vida. El 33% de la mortalidad infantil se da en el 1% de los nacimientos, y la gran diferencia se produce por debajo de los 1500 gramos. En un país desarrollado, esos bebes diminutos tienen una chance de sobrevivir de 90%; aquí, de sólo 63%.

Según los especialistas, la diferencia se sustenta en barreras físicas (distancia de los centros de alta complejidad), razones socioeconómicas, culturales y, por supuesto, de capacitación profesional. Todos factores que se hacen más determinantes cuanto menores son el peso y la edad gestacional del bebe.

"A las 25 semanas de embarazo, un bebe está prácticamente en el límite de la viabilidad -dice el doctor Bernardo Chomsky, integrante de la Alianza Argentina para la Salud de la Madre y el Niño (Asumen)-. Para aumentar sus chances de supervivencia debería nacer en una maternidad de alta complejidad. Y si bien no en todos los centros médicos del país tiene que haber partos, ni especialistas, lo que sí debería existir es un sistema de transporte muy, muy rápido para poder trasladar a la mamá."

El manejo de un recién nacido de alto riesgo exige conocimientos y cuidados muy específicos. "Puede no tener respiración espontánea y a veces tiene el metabolismo basal muy bajo -explica la doctora Ana Pedraza, jefa de Neonatología de la Maternidad Suizo Argentina-. Puede nacer con signos vitales deprimidos y hacer pensar que no está con vida. La práctica indica que siempre es necesario que lo reciba un neonatólogo que pueda ofrecerle los primeros cuidados."

Según Guillermo Colantonio, neonatólogo del Cemic y de la Maternidad Suizo Argentina, "comúnmente un pediatra no está preparado para asistir a un bebe de esa fragilidad. Hay que tener en cuenta que no respiran por sí solos, necesitan una intubación porque sus pulmones no están maduros, lo que implica colocarles en la tráquea un tubo de 2,5 mm. Se necesita mucho entrenamiento". Y agrega Chomsky: "El médico se puede confundir. A veces uno los mira y prácticamente no tienen movimiento respiratorio ni ruidos cardíacos, pero puede haber algún automatismo".

Todos los profesionales consultados coinciden en que no hay un protocolo oficial escrito de cuáles deberían ser los pasos a seguir en estos casos inusuales. Sin embargo, existen prácticas que se respetan en la mayoría de los centros. "En general, cuando fallece un bebito de estas características uno lo mantiene dos o tres horas en observación -agrega Chomsky-. Además, es muy importante que los papás puedan verlo, tenerlo en brazos, para hacer un duelo.".

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