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Opinión

La economía, un espejo de los absurdos del modelo

Enfoques
 
 

Cristina Kirchner dice que los argentinos deben cambiar de cultura. Que deben dejar de pensar en dólares. Un cambio raro en ella, que junto a su marido se pasaron la vida, hasta ahora, ahorrando en moneda extranjera. Pero cada vez que quiere hablar de los logros de su gobierno, asegura que los trabajadores argentinos tienen el salario más alto de América latina, medido en dólares, la moneda en la que no deberían pensar y en la que tienen prohibido ahorrar.

La AFIP incluso pareciera no creer que las remuneraciones son tan altas en dólares, ya que se multiplican los casos de quienes quieren comprar divisas para viajar y se les niegan con el argumento de que no tienen capacidad.

Y, además, si se quejan porque no pueden transformar en dólares sus salarios que son tan altos en esa moneda, el pensamiento oficial transforma a esos trabajadores en "oligarcas a los que no les interesa la Patria y que quieren que los pobres se mueran de hambre". Merecen, además, ser ejecutados, según el didáctico mensaje que se hizo representar a los alumnos de una escuela pública de Santa Fe.

El Gobierno tiene procedimientos curiosos. Durante nueve años numerosos especialistas y técnicos de las más diversas convicciones políticas han dicho que la política tarifaria del sector energético es ruinosa. Que no se podían así hacer inversiones. Que el país iría al desabastecimiento y a la dependencia externa, que es exactamente lo que ocurrió.

Para solucionar el enorme problema que creó, el Gobierno designó a Axel Kicillof, a quien se presentaba como "joven brillante", pese a pasar los 40 años y expresarse en público a los gritos, con gestos ampulosos y descalificaciones propias de las tribunas del fútbol. Kicillof no tiene miedo de afirmar que es el único que ha entendido el verdadero mensaje de John Maynard Keynes, el economista más influyente de la segunda mitad del siglo XX. Nadie, ni siquiera los premios Nobel neokeynesianos entendieron. Sólo él. Que además descubrió que el verdadero mensaje del inglés ha sido ocultado por una conspiración.

Kicillof consiguió la suma del poder, porque parece ser que su talento casi sobrenatural le permite manejar las finanzas de Aerolíneas, ser miembro del directorio de un complejo siderúrgico y decidirlo todo en el mercado de la energía eléctrica y del petróleo. Asombroso para una persona que en su currículum no tenía experiencia alguna en la economía real hasta que llegó a Aerolíneas.

Kicillof exigió números a las compañías, estudió esos números durante meses, logró que le dejen decidir cuáles deben ser las ganancias de las compañías y tomó una decisión que ahora el Gobierno quiere presentar como una obra mágica de talento: subió las tarifas de luz y de gas.

Durante toda la gestión del kirchnerismo se ha promovido la venta de electrodomésticos, cuyo ensamblaje en Tierra del Fuego se subsidia, y se empujó todo lo que se pudo la multiplicación del parque de automóviles, que se duplicó, y el de motos, que se triplicó. Mientras, se desalentaba la producción de energía y combustibles. Un completo demente no podría haberlo hecho mejor.ß.

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