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La ONU, preocupada por el escaso avance de las negociaciones del clima

Sociedad

La organización indicó que los grandes países contaminantes deben actuar con más urgencia para buscar acuerdos en conjunto en Doha

Por   | LA NACION

DOHA, Qatar.- (De un enviado especial). En el marco de las difíciles negociaciones a fin de arribar a un acuerdo jurídicamente vinculante entre los 195 países miembros de la Convención Marco de Cambio Climático de Naciones Unidas (Cmnucc), para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, parece que los intereses personales se imponen al entendimiento general y la visión sobre el peligro que significa para los más de 7000 millones de personas que habitan la Tierra, un aumento de la temperatura en más de dos grados a nivel global en los próximos años.

Preocupada por esta tendencia, cuando comienza a concluir la primera semana (de dos) en las negociaciones que se llevan adelante en la Conferencia de las Partes (COP 18) en Qatar, la jefa de la secretaría de Cambio Climático de la ONU, Christiana Figueres, alertó sobre la necesidad de una mayor urgencia para frenar la emisión de gases contaminantes, y que esa acción "no agrade a nadie" probablemente.

"Mi llamado aquí es que todos actuemos con impaciencia. No veo quizás tanto interés público o un apoyo de los gobiernos para tomar decisiones más ambiciosas y más valientes", afirmó Figueres, en una conferencia de prensa donde estuvo LA NACION, cuando se le preguntó acerca de las bajas expectativas de Doha.



"En última instancia [los gobiernos] tienen que llegar a un paquete políticamente equilibrado [en Doha], con el que nadie estará encantado, reconociendo plenamente que lo que salga de Doha no está en el nivel de ambición que necesitamos", enfatizó la especialista, que media en las negociaciones para acordar medidas que incluyan una ampliación simbólica del actual Protocolo de Kyoto de la ONU, que obliga a los países ricos a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero hasta fines del 2012.

Ninguna de las potencias contaminantes como China, EE.UU., India, Rusia, Canadá o Japón ha anunciado nuevas grandes medidas para frenar un aumento de las temperaturas, ni tampoco han ayudado a evitar las proyectadas inundaciones, sequías, olas de calor y aumento del nivel de los mares. Todo ello en medio de una gran crisis económica y financiera que ha golpeado los mercados internacionales y ha producido la desaceleración económica mundial en los últimos años.

Frente a ello, Figueres afirmó que los gobiernos eran conscientes de la necesidad de realizar una acción urgente para reducir sus emisiones contaminantes, pero que también tienen que conciliar sus propios intereses. "Ahí es donde tenemos una brecha", remarcó, y enfatizó: "Los habitantes del mundo no deben ser meros espectadores mientras sus gobiernos siguen sin tomar decisiones difíciles para revertir el cambio climático, sino que deben involucrarse ellos mismos en la solución del problema".

Intereses contrapuestos

Estados Unidos, el segundo contaminador mundial de dióxido de carbono (CO2), que no ratificó el Protocolo de Kyoto, acude a Doha sin muchas expectativas, pese a que ha sufrido en 2012 la peor sequía en 50 años y hace poco más de un mes el huracán Sandy arrasó gran parte de su costa noreste, en un evento calificado como extremo y poco usual para esa región.

El cambio climático estuvo ausente de la campaña electoral de 2012 que terminó a principios de noviembre con la reelección del presidente Barack Obama, a pesar del paso de Sandy, que anegó desde Nueva York a Delaware y dejó a millones de hogares y negocios sin electricidad y a millones de personas sin casa y empleo.

Si bien Obama prometió cuando llegó a la Casa Blanca en 2009, que Estados Unidos reduciría para 2020 en un 17 % respecto a 2005 los niveles de emisiones de los gases que causan el "efecto invernadero" y calientan la atmósfera, su propueta fracasó en el Congreso al año siguiente cuando la mayoría republicana lo boicoteó.

Pero Obama y todos los políticos en EE.UU. finalmente no son los únicos responsables de esta actitud. Según la encuestadora Gallup, casi el 50 % de los estadounidenses dice que no le preocupa demasiado el calentamiento global y el 61 % opina que el cambio climático no les afectará en el curso de sus vidas.

En tanto, la Unión Europea afirmó estar dispuesta a recuperar el liderazgo internacional en la lucha contra el cambio climático y dar ejemplo formalizando su apoyo a un segundo Kyoto, pero exige a países en desarrollo más industrializados, como China, que asuman un mayor protagonismo y compromiso.

Brasil, en forma individual, Brasil afirmó en Doha que defenderá las metas "voluntarias" fijadas Copenhague en 2009, cuando garantizó para 2020 una reducción en torno al 36 % de sus emisiones de gases contaminantes.

Y México, que fue sede de la COP16, estima que la renovación del Protocolo de Kyoto es "un paso indispensable" que facilitará el proceso de negociación encaminado a concluir en 2015 un nuevo instrumento vinculante aplicable a todos los países y que permita estabilizar cuanto antes la temperatura terrestre..

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