Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí
lanacion.com | Las noticias que importan y los temas que interesan
Ver página en pdf

Hijos del rock

Con el linaje a cuestas

Espectáculos

Portan apellidos de peso, pero saben cómo cargarlos; Vera Spinetta y Julieta Rada tienen 20 años y un presente artístico promisorio

Por   | LA NACION

Parecen 25 los 20 años de Vera Spinetta. Este año se mudó con su novio, Hernán Jacinto, tiene un pequeño camino recorrido en la actuación -actualmente se destaca como hija de Valentina Bassi en Mi amor mi amor, en Telefé- otro inicipiente en la música y luce y se la escucha como una chica segura de lo que pretende. Eso sí, cuando sonríe -y lo hace seguido- la adolescente que aún vive en ella sale a la luz.

A Julieta Rada lo que la traiciona es la timidez. Porque esa voz poderosa que suena en su disco debut, Afrozen, se esconde en la charla cara a cara. Su voz es grave y bien uruguaya y, como Vera, también anda por los 20 abriles. Las similitudes entre ambas no terminan allí. Las dos son el último peldaño de un linaje musical que fundaron sus padres y siguieron sus hermanos. Vera es hija de Luis Alberto Spinetta y hermana de Dante, Catarina y Valentino; Julieta es la hija menor de Rubén Rada y hermana de Lucila y Martín. Es decir, casi todos músicos, con excepción de Cata Spinetta, que despunta el vicio como DJ.

Hace muy poco que Vera empezó a subirse a los escenarios. En 2010 papá Luis Alberto la invitó a cantar con él, hicieron juntos "Durazno sangrando" y de allí en más lo acompañaría por todo el país, ya como una integrante más de la banda del Flaco.

"¿Estudiar música? ¡No! Bah, tomé tres clases de canto con Grace Cosceri cuando tenía 8 años, pero no mucho más", cuenta Vera con una taza de café con leche entre manos. Meses atrás presentó por primera vez sus canciones, con guitarra ("porque es como las sé hacer") y junto a Hernán Jacinto. También cantó por primera vez clásicos del Flaco sin la presencia física de su papá. "Me sentí muy bien, libre, como si la música me estuviese atravesando el cuerpo. Fue una experiencia nueva para mí. Descubrí algo completamente mágico. Al cantar los temas de papá lo sentí cerca, como si me estuviera hablando. Hicimos «Lago de forma mía», «La bengala perdida» y «Fuji». Con Hernán coincidimos en que esto va a seguir y crecer". Tiempo después de ese debut, leería un poema de su padre en la inauguración de Los libros de la buena memoria , la muestra de la Biblioteca Nacional consagrada a Spinetta que finaliza el miércoles.

Vuelve al asunto del estudio Vera y se explaya aún más. "Con algunas cosas me pasa que cuando empiezo a estudiarlas me bloqueo -explica-, como si tuviera la obligación de estudiar más que de hacer lo que yo quiero. En cambio, siempre estudié actuación, no paré de estudiar hasta ahora que me estoy tomando un descanso de las clases, pero porque también estoy trabajando y aprendiendo de esta manera.

-¿Elegiste la actuación para salir del espacio tan musical de tu familia?

-Puede ser. Estudié danza desde muy chica y en un momento me gustó la cosa de disfrazarme, crear personajes con ese vestuario y maquillarme; de ahí a estudiar actuación hubo un solo paso. Me gustó, dije que quería ser actriz y es lo que hago; es mi trabajo y lo amo. La música también, pero es algo más nuevo para mí. El que me metió fue mi papá cuando me invitó a cantar con él. Yo no me animaba, él insistió y al final fue increíble.

-Hiciste con él "Durazno sangrando"...

-También "Cabecita calesita" y un tema de Hugo Fattoruso, "Milongas blues". Después nos armamos un repertorio de cinco temas como para ir cambiando, porque me empecé a ir de gira con él.

-A la actuación la tildás de trabajo, pero no a la música.

-Es que creo que la música fue algo... yo no quería hacer música, porque me parecía que esa era la cosa de mi viejo y de mis hermanos. Los hombres de la familia hacen música y las mujeres no, pensaba, porque ni mi mamá ni mi hermana hacen música. Pero se dio naturalmente y lo tomé de esa manera. Después Dante me invitó a cantar con él y pasé a ser la corista de mi viejo y de mi hermano. La pasaba bárbaro y en un verano en el Cabo Polonio empecé a tocar la guitarra. Me fui con Darío (Jalfin, cantautor), con Hernán (Jacinto) con Claudio Rodríguez, un bajista, todos amigos músicos. Ahí empecé a componer. Me iba a tocar sola a la playa, mirando el mar y ahí me conecté bien con la música.

-Tenés un bagaje musical amplio. Nombraste a Hugo Fattoruso y sé que también te gusta la música brasileña y el jazz. ¿No?

-Sí, me gusta mucho el Hugo Fattoruso. Acá se está gestando una movida interesante, con artistas impresionantes como Javier Maldonado, Jimena López Chaplin, Alfonso Barbieri, María Ezquiaga, que es de mis cantantes actuales preferidas. También me gustan el jazz y la música instrumental. Me encanta lo que hacen Hernán (Jacinto), Ramiro Flores, Juan Cruz de Urquiza, Sergio Verdinelli... Obvio que siempre voy a amar a Charly, a Fito y a mi viejo, pero está bueno que se empiecen a escuchar otras propuestas.

-¿Tuviste alguna etapa de rebeldía?

-(Risas). No, pero tuve un año, año y medio como máximo, que escuchaba cosas rarísimas. Estaba buscando y mi papá me cargaba por la música que escuchaba en ese momento. Él se lo tomaba con gracia. Nunca criticó ninguno de nuestros gustos. Como padre, como artista, él quería que fuéramos felices y que disfrutáramos de cualquier cosa que nos gustara. Así como cuando yo era chica el me decía que tenía que ser pianista por mis manos y yo le decía que no, que de ninguna manera, al final terminé haciendo música y mostrándole mis temas.

-¿Y qué nos podés decir de tus canciones?

-Son simples, no son muy rebuscadas. Simples en el sentido que es lo que me sale con las pocas herramientas que tengo. Escribo sobre la vida, el amor, la naturaleza. No sé si es autobiográfico; algunas cosas puede que sí, pero es un misterio y es bueno que quede así.

-¿Está entre tus planes grabar un disco?

-Sí, pero sin plazos, recién estoy componiendo. Me gusta ponerme pequeñas metas. Ahora es un poco más difícil por papá y por todo lo que pasó ... Me mudé con Hernán y se me presentó un mundo nuevo: cocinar, lavar los platos, limpiar la casa, cuidar a los gatos.

-¿Te ves teniendo hijos?

-¡Sí! Y quiero tener varios. Siempre fuimos una familia numerosa y eso me encanta.

Vera y Julieta: el juego de las coincidencias... y las diferencias

Las familias, las parejas y el tiempo libre

  • La Menor
    Vera Spinetta es hija de Luis Alberto y Patricia y hermana menor de Dante, Catarina y Valentino. Su tío Gustavo, hermano del Flaco, tocó en discos de Pescado Rabioso, en álbumes solistas del Flaco y con Illya Kuryaki and the Valderramas, el dúo de Dante Spinetta y Emmanuel Horvilleur.
  • La Menor II
    Julieta Rada es hija de Rubén y de Patricia y hermana de Lucila (fruto del primer matrimonio de RR) y Martín; todos músicos.
  • Rodeada por músicos
    Vera cuenta que casi todos sus amigos son músicos. Tampoco podía ser la excepción su novio, el pianista Hernán Jacinto.
  • Familias artísticas
    Julieta también está de novia con un músico, el virtuoso guitarrista, cantante y compositor uruguayo Nicolás Ibarburu.
  • Ama de casa
    Actriz, cantante, compositora y también ama de casa, Vera disfruta tanto de escuchar música como de salir con amigos... ¡Y de hacer las tareas domésticas! "Me encanta ordenar, planchar, poner la ropa en el lavarropas, tenderla".
  • Una momia
    Julieta se define como una "momia". En su tiempo libre le encanta quedarse en su casa y jugar a la PlayStation con su hermano Martín, que define como su pasatiempo favorito.
TEMAS DE HOYColoquio de IDEAReforma del Código Procesal PenalElecciones 2015Elecciones en Brasil