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Cine y publicidad, matrimonio feliz

Proliferan los films con historias pagadas por empresas

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El País
Domingo 09 de diciembre de 2012
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MADRID.- El cine y la publicidad son, siempre fueron, viejos compañeros de viaje. De manera más o menos elocuente, a través de formatos más o menos descarados, las incursiones de la segunda el arte de convencer con productos en el primero el arte de narrar con imágenes llevan décadas sirviendo de base para un beneficio mutuo a menudo no declarado, pero siempre fructífero cuando se trata de hablar de números económicos y no de arte.

Nuevos formatos y técnicas jalonan últimamente este cruce de caminos cine/publicidad. Uno de ellos es el de las llamadas dramanagement movies , películas que cuentan historias, pagadas por una empresa, que a veces ni siquiera aparece mencionada.

En el último certamen de Cannes se proyectó en sesión de gala el corto Una terapia , de Roman Polanski, producido por Prada: ellos pusieron el dinero y dieron al director total libertad creativa. En España algo parecido hizo en 2007 el cava Freixenet, que reconvirtió su clásico anuncio navideño en el thriller La clave Reserva , dirigido por Martin Scorsese.

Una escena de Vicky Cristina Barcelona
Una escena de Vicky Cristina Barcelona.

Valores y clientes

En Barcelona, la empresa Cookie Box desarrolla desde hace cuatro años este tipo de películas. "En un momento en que las empresas son antipáticas, las marcas deben ir más allá. Nosotros trabajamos los valores de nuestros clientes, bien hacia afuera, en películas para todo el mundo, bien hacia dentro, en cortometrajes para sus clientes y/o empleados", cuenta Sergi Corbeto, uno de los cuatro socios de una empresa que facturó el año pasado 1,6 millones de euros.

Corbeto argumenta así estas nuevas vías de a) beneficios para las marcas publicitarias, b) financiación cinematográfica: "Hemos creado unas 35 películas, la más larga de 18 minutos, con un presupuesto medio de 50.000 euros. Pueden ser metafóricas, directas, de ficción, documentales. Lo que nunca verás es la marca subida a la cabeza del espectador". En la cartera de Cookie Box están marcas como Banco de Santander, Endesa, Gallina Blanca, Puig o La Caixa. "¿Estilos de films? Desde una que realizamos para BBVA y su campus virtual al estilo Tron a otra que acabamos de rematar, con tres finales distintos, en la que un profesor que da todas las clases iguales acaba descubriendo que no le quedan alumnos. ¿El cliente? No puedo decirlo, pero estaba destinado a los médicos que tratan a diabéticos, para que reflexionaran si los atienden de la mejor manera posible."

¿Publicidad de lujo? "No me molesta el término -dice Corbeto-, aunque hasta ahora la publicidad era imperativa e inclusiva. Nosotros queremos provocar preguntas y ser amables, que la gente lo pase bien." Todo muy indirecto e inocente, todo muy presentable y respetable. En un tiempo en el que ya nada está asegurado en materia de financiación, y el cine y la televisión menos que ningún campo, estamos, sin dudas, ante nuevas posibilidades para el audiovisual del siglo XXI.

También Woody

No faltan los casos ilustres. Parece increíble que un cineasta como Woody Allen, ícono de la independencia, un cómico clásico, haya acabado en la vanguardia de la publicidad y el marketing en el mundo del cine. No sólo en el ya habitual product placement , la publicidad por emplazamiento; es decir, cuando los productos aparecen de forma visible en una película o en una serie, como cuando en Que la cosa funcion e , de Allen, el espectador ve claramente la marca española de cerveza que beben los protagonistas en la fiesta de Navidad de la secuencia final. El neoyorquino ha ido más allá y ha entrado en el mundo del branded content , en que las marcas aparecen integradas en la dramaturgia de la película.

Y ahí Allen ha estado brillante: sus films europeos están patrocinados por las entidades públicas de las ciudades donde se ruedan. "Barcelona nunca podrá pagar lo que significa salir mencionada en Vicky Cristina Barcelona . No sólo la ciudad es fundamental en la trama, es que su nombre sale en el título -cuenta Marcos Campos, 14 años dedicado a la publicidad y a la comunicación-. Un producto no es sólo el contenido, sino todo lo que le rodea. En eso trabajo."

Náufrago y la venta de pelotas
Náufrago y la venta de pelotas.

De cada 500 anunciantes, sólo cinco hacen

branded content

, "operación en la que el producto se integra en la narrativa, es un actor más", según Campos. El

branded content

no es nuevo, pero sí es la última moda en el cine. ¿Ejemplos clásicos? En

Náufrago

, de Robert Zemeckis, Tom Hanks trabajaba en la mensajería FedEx, "una empresa que necesitaba saltar al mercado asiático, y de la que el film deja una imagen impoluta: en la secuencia final, Hanks entrega un paquete que nunca ha abierto en sus años de soledad". Más aún, para charlar con alguien en su isla desierta, humaniza una pelota de voleibol. "Gracias al film, se vendieron más de tres millones de pelotas Wilson." Otros dos casos espectaculares son el film de ciencia ficción

Yo, robot

, "en el que Will Smith recibe una par de zapatillas del pasado, que eran justo el lanzamiento de Nike del año de estreno del film", y

El diablo viste a la moda

: "Es brillante, porque está en el título", dice sobre la película con Meryl Streep, cuyo título original es

The devil wears Prada

.

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