Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí
lanacion.com | Las noticias que importan y los temas que interesan
Ver página en pdf

Solista con banda

Ciro, entre Persas y Piojos

Espectáculos

Con un segundo disco bajo el brazo, 27, Andrés Ciro Martínez se prepara para presentarlo desde este jueves en el Luna Park

Por   | LA NACION

Mientras Andrés Ciro Martínez sube la escalera, respondiendo a los requerimientos de la fotógrafa, desde abajo llega el grito salvador. "Esa remera la tenías puesta el día que te hicieron la nota por el primer disco." Se ve que el ex cantante de Los Piojos tiene un cariño especial por la prenda, pero por suerte el equipo que lo rodea está en todos los detalles.

Estamos en Villa Ortúzar, en las oficinas-estudio-búnker de 300, la productora y discográfica que el ex mánager de Los Piojos, Pocho Rocca, ideó con Ramiro Amorena, de DBN, y que lo tiene a ACM como artista principal. La tarde es calurosa y en un primer piso provisto de parrilla, metegol y cocina, una heladera llena nos calma la sed. Andrés tose una y otra vez; cuenta que está con el sueño cambiado, que viene de tocar en el interior con Ciro y los Persas y que está tomando antibióticos para reponerse. Es tiempo de hablar de 27, el segundo disco de su etapa pos-Piojos, acompañado por una impactante edición: el CD está al final de un libro que contiene las letras de las 15 canciones, ilustraciones y fotografías. ACM lo mira con ojos de satisfacción y sólo hay que esperar que pronuncie un puñado de palabras para darse cuenta de que se siente a gusto con las 15 canciones que lo contienen.

"El último show del disco anterior, Espejos, fue en Mendoza, en la Fiesta de la Vendimia y después de eso me puse a trabajar en el álbum nuevo", cuenta ACM a la hora de resumir el período que concluyó con 27, un disco amplio, superior a su antecesor y con matices que invitan a la charla. A propósito, por qué 27. "Porque es mi número favorito, tengo muchas remeras de fútbol con ese número y en Tercer arco aparezco con el 27."

-Hay rock, blues, rhythm and blues, murga, tango...

-La diferencia con el anterior es que para llegar a Espejos tuve que hacer un casting para formar una banda. Hice dos cambios en el tramo inicial y una vez que estuvo definida la banda me puse a componer. Creo que ése es un buen disco, pero éste es más interesante. El grupo tiene dos años de tocar en vivo y en el otro sólo teníamos unos meses de ensayo antes de grabar. Hay una diferencia de soltura que se nota y también más libertad para componer. Lamentablemente, no hubo tanta participación de la banda como en el disco anterior. Sí hubo aportes interesantes como el de Broder [Bastos; bajos y guitarras], que me trajo la música de "Ciudad animal". Me dijo: "Hice una música de tu estilo, que tiene un aire a «El Balneario...» [de Azul, de Los Piojos]". "Murgueros" también, que salió de una zapada, y un poco "Caminando", que tiene aportes de la banda. "Astros" [que abre el disco] es una canción vieja que hice con Carolina de la Presa, mi ex mujer y mamá de mis dos hijas.

-Esas canciones que no encajan en ningún disco hasta que te piden a gritos que las rescates.

-Es así. Es un tema que ella me mostró en el 94, 95, antes de Tercer arco. La ensayé con Los Persas y sonó bárbaro, por eso decidí grabarlo. Era más canción y lo hice más rockero.

-Da la sensación de que en 27 atendés todas tus inquietudes.

-Están los temas que fueron saliendo y que me resultaron más atractivos. No hubo una planificación. Quedó muy poco afuera. La canción que era la más lenta del disco no quedó porque no le encontré la letra. Paradójicamente se llama "Dice" y ¡No dice nada! Tampoco entró "Similar", que es un tema que subí a Internet y que ya había quedado afuera de Espejos.

Siempre que piensa en 27 -producido por Juanchi Baleirón- Andrés lo compara con el disco anterior, y éste, claro, sale ganando. Ahora el solista con banda está más asentado y más alejado del final tumultuoso de Los Piojos. Eso sí, tiene un sello, un estilo, que nació hace más de 20 años en El Palomar y que se traslada a su presente. Y así como un buen día rescató la figura de Arturo Jauretche ("San Jauretche") y la hizo canción, ahora aportó su pluma para referirse a los combatientes de las Malvinas ("Héroes de Malvinas"). "Hace mucho que tenía ganas de hacer un tema, pero no sabía cómo encararlo. Este año vi varios programas con los veteranos como invitados, al cumplirse los 30 años de la Guerra. También vi un documental sobre el «Informe Rattenbach» y ésa fue la gota que faltaba para que se llenase el vaso."

-Más los recuerdos personales que debés arrastrar de esa época. ¿No?

-Sí, me acuerdo que mi viejo, que era médico y no tenía ninguna militancia, llegaba a la noche a casa y decía: "Parece que estos guachos lo están haciendo bien, parece que le hundimos un barco". Eran los rumores del laburo y de repente desembarcaron los ingleses en Malvinas y en dos días se terminó todo. Después, que escondieran a los pibes, que hubiera muchos suicidios en todos estos años y que el Estado nunca se responsabilizara, es algo de no creer. Producto de todo eso es que salió el tema como homenaje.

-"Tango del diablo" tiene música de Charly García. ¿Cómo se dio la colaboración?

-Coincidimos en Sunchales, en un festival. Primero yo golpeé a su puerta para saludarlo y después él vino a mi habitación. Le mostré la letra que tenía, le dije que me gustaría hacer un tango, pero que no tenía la música. Se puso, la imaginó ahí y la grabamos con Omar Mollo y su grupo. Después Álvaro Villagra [ingeniero de grabación] me convenció de incluirla en el disco. Me contó que cerca del estudio estaban los guitarristas de Edmundo Rivero. Los llamamos, se aprendieron el tema en un día y lo grabamos en vivo. Lo hice sobre la base de un libro de Giovanni Papini, El diablo. Él plantea que el diablo le da el cuerpo al hombre como venganza y que a través de los sentidos y las tentaciones logra dominarlos. Como "Sympathy for the Devil" que, en realidad, quiere decir "Compasión por el diablo". Es como decir no le echemos la culpa al diablo, hagámonos cargo de lo que nos toca.

-¿Cómo te sentís ahora con lo que se generó en el final de Los Piojos?

-Siempre me cuidé de no hablar para no darle de comer a una postura que no comparto. Creo que los problemas se arreglan con el tiempo; quejarse después es fácil. Presentar un disco hablando mal de un ex compañero es una política que no comparto.

-Todo terminó en tragedia, con la muerte de Tavo Kupinski.

-No, lamentablemente después continuó y con cosas que no hace falta contestar. Declaraciones como "me tendría que haber ido mucho antes, pero como tuve un hijo me quedé en la banda", te definen. En cuanto a Tavo, el hermano me dijo que hacía dos años que no era el mismo. Lamento mucho la tragedia y ese rumbo tomado. Hay cosas muy concretas, como que toda la gente que trabajaba con la banda está conmigo, menos uno que es el primo de otra persona. Con Micky [Rodríguez] tengo la mejor, y el resto que diga y piense lo que quiera.

-¿No ves la posibilidad de que se junten siquiera a tomar un café?

-No, y no me interesa. Con Micky toqué cuando vino a La Trastienda y somos amigos. Guardo un lindo recuerdo de Los Piojos, lo que es triste es el cierre que tuvo..

Ciro y los Persas
Presentación de 27
Estadio Luna Park, Bouchard y Corrientes.
Jueves viernes y sábado, a las 21
Entradas, desde 100 pesos.

TEMAS DE HOYColoquio de IDEAReforma del Código Procesal PenalEl brote de ébolaEstado Islámico