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El fallo de Alfonso, la obsesión en el VIP

Política

Los funcionarios que acompañaron a la Presidenta confían en ganar esa instancia

Por   | LA NACION

Convencidos de que la Corte Suprema les dará un nuevo revés, los funcionarios y legisladores del oficialismo sólo tenían ayer en la cabeza los próximos pasos del juez Horacio Alfonso, el hombre que se convirtió en la única esperanza para el Gobierno a la espera de conseguir aplicar la ley de medios.

Ése era el tema predominante en la carpa para los ministros, senadores, diputados, dirigentes de organizaciones políticas y funcionarios que esperaron desde las 18 las palabras de la presidenta Cristina Kirchner.

En un ambiente con evidentes rasgos de decepción, el VIP se fue colmando con el caer de la tarde. Estaba montado sobre Rivadavia, a espaldas del edificio del Banco Nación. Con sillones blancos y mesas negras, luz baja color azul, flores en cada rincón y un aire acondicionado al tope que hacía revivir el cuerpo en una tarde agobiante de calor, en los livings y la barra los funcionarios se dedicaron a analizar cada paso que esperan que dé la Justicia.

Allí se apostó desde temprano el jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina, cuyo equipo de abogados está al mando de la estrategia judicial de la Casa Rosada junto con Angelina Abbona, la procuradora del Tesoro, y los letrados del Ministerio de Justicia. Poca esperanza conservaba el jefe de los ministros en que la Corte acepte el per saltum y todas sus expectativas estaban puestas en el fallo del juez de primera instancia, que el Gobierno espera para dentro de dos semanas, por lo menos.

Mientras compartían champagne, gaseosas, canapés, empanadas, arroz con calamares y delicias dulces, la mayoría de los funcionarios y legisladores consultados por LA NACION tenía puesta la mira sólo en Alfonso. La Casa Rosada jugó el viernes todos los recursos legales que tenía para lograr destrabar la puesta en marcha del proceso de desinversión, que debería haber comenzado el 7-D. Frustrado el plan, el clima era de claro nerviosismo, al menos en el inicio de la tarde, que se fue relajando con la llegada de la música y el show.

Algunos ministros llegaban frescos desde sus despachos, como el secretario de Legal y Técnica, Carlos Zannini, o el del Interior, Florencio Randazzo. Otros, en cambio, aparecían acalorados después de ingresar en la Plaza de Mayo con sus agrupaciones políticas, como el de Educación, Alberto Sileoni, o Alicia Kirchner, de Kolina.

Cristina Kirchner llegó sola a la Casa Rosada y ni siquiera subió hasta su despacho. Debió esperar a que Fito Páez terminara de tocar para entrar en escena. Como había llegado con tiempo, le acercaron una silla, debajo del escenario. Después de su mensaje ensayó unos pasos, saludó y se fue a la quinta de Olivos. Sin la Presidenta, la fiesta seguía en Balcarce 50 cuando al borde de la madrugada, relajados, el vicepresidente, Amado Boudou; el titular de la Afsca, Martín Sabbatella, y Abal Medina, cantaban y bailaban sobre el escenario "Rezo por vos", de Charly García..

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