Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí
lanacion.com | Las noticias que importan y los temas que interesan

Cristina y su enemigo interno: claves de una extraña relación

Opinión

Para el núcleo duro del kirchnerismo, sintetizado en Unidos y Organizados, siempre fue (y es) lisa y llanamente un potencial traidor

Por   | Para LA NACION

Después de la fracasada gesta del 7D, Daniel Scioli parece recargado.

Cuida al extremo sus palabras en público, pero en la intimidad está convencido de que la reelección de Cristina Kirchner quedó herida de muerte y es por eso que decidió apurar su propio armado territorial a través de La Dos, la agrupación que impulsa su candidatura presidencial de cara al 2015. Este jueves desembarcará en la Capital, el territorio de Mauricio Macri que es, a la vez, uno de los más adversos para la Presidenta.

Es que, a diferencia de Scioli, que originariamente fue un candidato porteño y que sigue midiendo bien en la Capital, el kirchnerismo nunca pudo terminar de hacer pie en la ciudad, ni aún en sus tiempos de máximo esplendor. Más aún, Néstor Kirchner solía decir que jamás entendería a los porteños. No los quería, y solía admitirlo ante funcionarios u operadores.

En privado, Scioli se queja de los aprietes del Ejecutivo sobre la Justicia; del avance del Gobierno sobre los medios (nunca estuvo de acuerdo con el 7D, aunque siempre guardó un prudente silencio sciolista) y de la fractura del sindicalismo, fogoneada por el cristinismo.

Cuida al extremo sus palabras en público, pero en la intimidad está convencido de que la reelección de Cristina Kirchner quedó herida de muerte

Para el núcleo duro del kirchnerismo, sintetizado en Unidos y Organizados, siempre fue (y es) lisa y llanamente un potencial traidor, de allí que, puertas adentro, lo traten bastante peor que a Macri. Incluso, en los pasillos de la política, no son pocos quienes se formulan una pregunta que no deja de ser inquietante: en el caso de que el kirchnerismo se vea obligado a renunciar a la re-reelección, ¿le convendrá a Cristina entregar el gobierno a quien considera su enemigo interno, que terminaría quedándose con todo el PJ y muy probablemente con gran parte del kirchnerismo, o hará como Carlos Menem, devenido ahora en su inesperado fan, cuando en 1999 prefirió entregarle el gobierno a un timorato Fernando De la Rúa, en lugar de apostar por su "sucesor natural", tal como Eduardo Duhalde se autodefinía entonces?

En el hipotético caso de que Mauricio Macri llegara a ganar las presidenciales, CFK podría tener la chance de convertirse en la estrella política de la oposición y el kirchenrismo, de rearmarse para el siguiente turno. Chances que seguramente quedarían sepultadas, de ser Scioli el sucesor. Cerca de Martín Sabbatella, http://buscar.lanacion.com.ar/Sabbatella devenido en la nueva estrella rockera de los jóvenes K, incluso a pesar del no 7D, definen a Scioli como el candidato de las corporaciones.

Lo de Sabbatella no deja de ser curioso. Hace unos años atrás, en una entrevista en este mismo diario, el titular de Afsca se diferenciaba de Néstor Kirchner afirmando que no se podía imaginar la posibilidad de "construir lo nuevo en la Argentina a través de la estructura del PJ", a la que describía como un engranaje de "lógica perversa", que se termina "comiendo a todo aquel que se meta en ella" (¿una premonición sobre su propio destino político?)

El kirchnerismo duro, con La Cámpora a la cabeza, motorizó desde el congreso provincial diez pedidos de informe en contra del gobernador ("Debe ser un récord Guiness que tu propio partido te ponga contra las cuerdas de semejante manera", desliza un funcionario sciolista). José Ottavis, el polémico líder de La Cámpora y vicepresidente de la Cámara Baja bonaerense, ha llegado a decirle en público frases de grueso calibre, sin que a Scioli se le mueva una ceja: "El 11 de diciembre [de 2012] empezamos a trabajar para que vuelva un gobernador joven a la provincia de Buenos Aires, que trabaje para el proyecto nacional. Basta de buscar porteños, basta de buscar afuera. Esos son nuestros desafíos", le lanzó el jóven K, en un acto partidario en el Teatro Argentino de La Plata.

Néstor Kirchner solía decir que jamás entendería a los porteños. No los quería, y solía admitirlo ante funcionarios u operadores

"Yo no sé por qué esa agresión hacia mi hermano, si en definitiva es el auténtico heredero del modelo que fundaron con Néstor Kirchner, en 2003. El fue su vice y Néstor lo eligió, no una, sino cinco veces. Muerto Kirchner, ¿quién es el heredero?", razona José Pepe Scioli, hermano del gobernador y actual asesor de Francisco De Narváez.

Pepe cuenta que, desde hace un tiempo, retomó el diálogo político con su hermano mayor, con quien ahora suele desayunar bastante seguido. No hablaba de política con él desde 2009, cuando dejó su cargo en el gobierno bonaerense por diferencias con el kirchnerismo y para preservar la relación familiar, según explicó entonces.

Pero tanto parece haberse reparado la relación fraternal que, antes de hacerlo público, Scioli blanqueó sus aspiraciones presidenciales a solas con Pepe. "Voy a luchar para ser presidente", le anticipó, antes que a la mayoría de los argentinos.

" Los primeros que empezaron hablando de la reelección fueron ellos - acerca el hermano del gobernador -, no fue Daniel, cuando Diana Conti lanzó lo de Cristina eterna. Y eso fue antes de que Daniel dijera que tenía aspiraciones para el 2015, si Cristina no lograra la reelección. Mi hermano siempre fue igual, no cambió. Y ahora está más Scioli que nunca".

Scioli y Cristina no tienen diálogo, con excepción de encuentros protocolares en actos públicos. Es por eso que el gobernador suele decir, en privado, que extraña a Néstor porque, a pesar de su carácter furibundo, al menos llegaba un momento en el que se calmaba, deponía las armas, y se volvía dialoguista. Entonces, había un breve período de paz, en el que podían hablar y acordar ciertas cosas. Con Cristina no hay ni paz, ni diálogo.

Para el núcleo duro del kirchnerismo, sintetizado en Unidos y Organizados, siempre fue (y es) lisa y llanamente un potencial traidor

Cabeza de familia de los Scioli (ambos padres fallecieron), Daniel es el mayor de tres hermanos. El más jóven, Nicolás, de 28 años (el "más fachero de los tres", según Pepe) es vicepresidente del grupo Bapro e hijo del segundo matrimonio de José Osvaldo Scioli, el patriarca que empezó reparando tocadiscos Winco y terminó al frente de la conocida marca de electrodomésticos.

"Mi hermano fue leal a todos sus jefes, hasta a Carlos Menem lo iba a visitar cuando estuvo preso. ¿Alguien logró sacarle alguna vez alguna declaración en contra de Eduardo Duhalde? Hasta a Rodríguez Saá lo acompañó hasta el final", destaca el asesor denarvaísta, instalado en un sillón del búnker posmoderno de su jefe político en Las Cañitas, mientras una pared de lluvia compacta cae a través de uno de los ventanales de la coqueta casona.

Es que la charla se produce justo la tarde del fatídico 6D, mientras el hermano del gobernador le da vueltas a unas hojas que acaba de bajar de Internet. Se trata del duro documento que aquella tarde acababan de elaborar las principales agrupaciones de jueces, junto con la Comisión de Protección de Independencia Judicial, pidiendo el cese de las presiones sobre la Justicia, que tanto revuelo causaría en la Casa Rosada.

Este jueves, en La Esquina Carlos Gardel, un local ubicado en el barrio del Abasto, donde Scioli empezó su carrera política, el sciolismo concretará su desembarco en la Capital, en un claro desafío hacia Macri, el otro presidenciable con quien compite por la misma franja del electorado. "Estoy seguro de que mi hermano se hubiera hecho cargo del subte mucho antes", deslizó, como al pasar, Pepe Scioli.

Daniel Scioli sumaría a su armado porteño a Jorge Telerman, devenido en funcionario bonaerense.

Scioli y Cristina no tienen diálogo, con excepción de encuentros protocolares en actos públicos

Tal vez también pensando en el poskirchnerismo, las dos principales editoriales de la Argentina preparan, al mismo tiempo, sendas biografías no autorizadas del gobernador, un hecho inusual en el mercado editorial.

Quizá alguna de esas investigaciones logre revelar el mayor enigma de la personalidad política de Scioli, la que se esconde más allá de esa cualidad de la que hizo una marca registrada: la lealtad.

¿Qué Scioli se destapará en el eventual poskirchnerismo? ¿Habrá debajo de esa máscara un potencial De la Rua o, por el contrario, el competidor agazapado y peligroso que imagina el cristinismo, ese sucesor inesperado que se terminará quedando con todo?.

TEMAS DE HOYCaso García BelsunceRiver PlateBoca JuniorsImpuesto a las Ganancias