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El escenario

Cuando pagar menos, es lo más

Sábado

Por   | Para LA NACION

 
 

El frenesí de compras navideñas 2012 nos encuentra en un contexto nuevo. Ya no estamos como en las últimas dos temporadas en años de "boom" de consumo. El clima de época está cambiando. La gente está más cautelosa. Vivimos un momento de transición, donde conviven lo viejo y lo nuevo. No ha habido modificaciones estructurales que provoquen una disrupción en las conductas, pero sí se registran nuevos matices que llevaron a los consumidores a hacer su propia "sintonía fina".

¿Estarán entonces vacíos los shoppings y los supermercados? ¿Quedarán desiertas las grandes avenidas? ¿Será esta una Navidad para el olvido? Difícilmente. Regalar es dar. Reconocer a través de un objeto la existencia de un vínculo afectivo que amerita resignar algo de lo propio para agasajar al otro. Las fiestas son naturalmente un espacio de celebración. Aunque muchas veces se mezclen con la angustia o la melancolía, festejar está por naturaleza mucho más cerca de la alegría que de la tristeza. En la sociedad de consumo en la que vivimos, los regalos se han vuelto una de las expresiones tangibles de ese momento donde nos damos el permiso para disfrutar de estar juntos, de ser familia, de reconocernos como amigos.

¿Qué hará la gente entonces? Mirar más, comparar, recorrer, y finalmente, comprar. Cada uno en su medida. Todos con el objetivo de optimizar el dinero. Hay que sacarle el máximo jugo posible a lo que hay en el bolsillo. Ya sea para adquirir algo sofisticado y de alto valor, como algo simple y accesible. Ya ni siquiera es visto como más inteligente quien consigue pagar menos, sino que, a los ojos de los demás, es poco inteligente quien paga de más. Y "nadie" quiere integrar ese grupo. Más allá de cuál sea su nivel social y poder adquisitivo. Saber comprar es parte de la gratificación. Así regalar tiene otro sentido. Incrementa el placer. Por eso las marcas, junto con los bancos y los shoppings han salido a seducir a sus clientes. Saben que se han puesto más racionales. Cuando todos se la pasan haciendo cálculos, es tiempo de exacerbar el deseo. Hay que tentar, despertar las ganas. ¿Cómo? Mucha comunicación, mucho estímulo y sobre todo, mucho "anabólico". 20, 30, 35 y hasta 40% de descuento. Justo lo que necesitan para convencerse esos consumidores que han definido como "su" frase del año que "hoy, pagar menos, es lo más"..

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