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De no creer

Ella tiene razón: más pueblo, menos Justicia

Opinión

Cristina dijo que hay que democratizar la Justicia. ¡Por supuesto! Hay que hacerlo ya mismo, aunque es una lástima: van a creer que lo propone ahora porque los jueces le están votando en contra (salvo Alfonso, que es el juez más democratizado). Van a decir que si la Corte le hubiese aceptado el per saltum , ella estaría hablando maravillas del Poder Judicial. Nada que ver. Siempre fue una convencida de que la Justicia huele a country y que hay que meterle pueblo, mucho pueblo.

Siempre fue una convencida de eso y si en 30 años no lo propuso nunca, ni como dirigente política, ni como legisladora, ni como Presidenta, fue sólo por falta de tiempo. Había otras prioridades. Le hubiese gustado comentarlo en algún discurso, pero no se le presentó la oportunidad y ya sabemos lo que odia que sus mensajes se estiren.

No puedo estar más de acuerdo con su iniciativa. Detesto a esos tipos que se eligen entre ellos, hacen lo que quieren, son poco menos que intocables y duran en sus puestos más que los obispos. Yo adscribo a la doctrina de Amado Boudou, probablemente el mayor experto argentino en derecho aplicado: si un juez o un fiscal te investigan y empiezan a encontrarte cosas, les aplicás todo el peso del poder político. Los hacés echar. Basta de proteger a esa gente que emite fallos, es decir, que su trabajo consiste en fallar una y otra vez.

Claro que hay que explicar bien los alcances de lo que impulsa la Presidenta, para evitar confusiones. Por ejemplo, durante el partido de Del Potro y Federer en Tigre, todo el estadio insultó al juez Oyarbide. No es el tipo de democratización de la Justicia al que nos referimos. Ésos fueron 20.000 golpistas pagados por Massa para maltratar al pobre Oyarbide, un juez probo si los hay: investigó todas las denuncias contra el Gobierno y nunca pudo probar nada.

El ataque a los jueces está contemplado en el nuevo orden jurídico que estamos promoviendo, pero tiene que responder a otros patrones. El 29 septiembre de 2010, los patrones Néstor y Cristina mandaron a Hebe de Bonafini a la cabeza de una manifestación contra la Corte Suprema por no respaldar la ley de medios. Esa protesta frente al Palacio de Tribunales representa bien el clima democrático que debería imperar en la relación entre jueces y pueblo. Hebe dijo aquellas memorables palabras: "Qué les vamos a decir a estos turros de la Suprema Corte; qué les vamos a decir a los que hicieron posible la tortura y la muerte; qué les vamos a decir a los que apoyaron la dictadura militar, a la Suprema Corte, que no sé por qué Suprema y por qué Corte, que no sé por qué carajo están en un palacio, que se reúnen a espaldas de nosotros, que les pasan sobres con plata para asegurarles la vida de ellos y de toda su cría". Y enseguida, proactiva, llamó a "tomar los Tribunales".

Claro que sí. Hay que tomar los Tribunales. Sólo cuando el pueblo invada el Palacio y le "arranque las decisiones a la Corte", como pidió esa tarde Hebe, podremos decir que el viento de la democracia habrá aireado esa abyecta corporación de jueces que han perdido el juicio.

Hay que poner todo patas arriba. A esta Corte la eligió Néstor y miren lo que nos está haciendo. Ya lo dijo Cristina: no puede ser que los del Poder Judicial no se sometan a la votación popular. Por eso estamos pensando en comicios para elegir a la Corte, a jueces, fiscales, defensores. Que se dejen de estar todo el día estudiando expedientes y códigos y vayan a hacer campaña. Que salgan a enfrentarse con la gente. Que formen partidos políticos. Que se le dé a Oyarbide la posibilidad de legitimarse en las urnas.

La señora no quiere saber nada con la independencia de la Justicia, y tiene razón. Detesta a Montesquieu y esa absurda separación de los poderes. Como es bien sabido, los franceses son ligeros a la hora de pensar y de hablar, y evidentemente este tema no lo han reflexionado lo suficiente. No se puede ir por todo y cumplir con el mandato del 54% del electorado si otro poder, al que no votó nadie, va por su lado.

Democratizar la Justicia significa muchas cosas. Por ejemplo, que la Presidenta pueda acusar de corrupto al tribunal del caso Marita Verón "sin tener pruebas", como admitió con gran sinceridad. Basta de ese arcaico deber que imponen las leyes de tener que justificar todo. ¡Que la obligación de presentar pruebas no nos ate la lengua! Democratizar la Justicia significa que está bien que ella, como parte del mandato popular que recibió, pueda cargarse a todo un fuero ante la presunción de que ese fuero no la va a apoyar. Significa que no hay buen nombre ni honor para los jueces que no nos responden. Significa que se puede presionar, espiar, amenazar, perseguir, comprar voluntades, reinterpretar leyes y códigos. La Justicia se democratiza cuando logra ser colonizada por una Presidenta elegida por el pueblo. Para que se entienda mejor: donde no manda ella, no manda el pueblo.

Señora, que no le tiemble el pulso. Avance. Ya lo estamos consiguiendo con los medios y ahora le toca el turno al Poder Judicial. Después vendrán las Fuerzas Armadas y la Iglesia. Generales y obispos elegidos por la gente y no por oscuras corporaciones.

Señora, muchas gracias: si no fuera por usted los argentinos nunca nos hubiésemos enterado de lo que es la verdadera democracia..

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