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El análisis

El rito del dolor y el olvido

El Mundo

Por   | LA NACION

Apenas se supo de la tragedia, se repitió el rito de tantas otras matanzas . Mientras Newtown lloraba, miles de norteamericanos volvieron a exigir cambios en el sistema que, en nombre del derecho individual, permite a cualquier desquiciado acceder a un arma. Pero, por aterrador que sea lo ocurrido, nada garantiza que el clamor no termine en el olvido como tantas otras veces.

Televisores, portales de Internet y esquinas populares -incluidas las de la Casa Blanca- se convirtieron ayer en repetidoras de la estadística que perfila el drama.

Por ejemplo: que en dos de cada cinco hogares en este país hay armas de fuego. O la estadística oficial que revela que en lo que va de este año se vendieron ya casi 17 millones de armas. Una cifra por demás escalofriante si se recuerda que éste ha sido un año especialmente duro en la materia.

"Espero que hagamos algo efectivo", dijo ayer un Barack Obama lloroso . Nunca los norteamericanos vieron al presidente secarse tantas veces lo ojos en una comparecencia. "Esto nos ha pasado demasiadas veces", reconoció.

Video: Las palabras de Obama tras la tragedia (TN)

Pero lo que expresó dio la dimensión de sus posibilidades: hasta ahora no ha decidido embestir contra la Segunda Enmienda, que garantiza a todos los ciudadanos de este país el derecho a tener armas.

Fuera de las fronteras, el tema genera la mayor de las incomprensiones. Pero expertos y activistas a favor de limitar la tendencia de armas saben lo que es tropezar una y otra vez contra la indiferencia mayoritaria de la clase política. Con republicanos y demócratas temerosos por igual de tocar una legislación permisiva que cala hondo en la cultura dominante norteamericana y en una buena porción de votantes.

"En este país es más fácil comprar un rifle que un medicamento sin receta", subrayó Lory Talbot, de la Campaña Brady, un grupo cívico que lucha contra la violencia armada. Tiene razón: hoy es posible hacerlo, incluso, a través de Internet.

No hay terror que alcance. Pese a la repetición de episodios, la cuestión fue una de las grandes ausencias en la reciente campaña electoral.

Ninguno de los dos aspirantes, ni Obama ni su derrotado adversario republicano, Mitt Romney, se comprometió con el asunto. "No creo que una legislación más restrictiva vaya a cambiar las cosas", dijo el ex gobernador.

"No es hoy [por ayer] el día para hablar de esto", atajó el vocero presidencial, Jay Carney. "Tenemos que esperar momentos más serenos", añadió.

Buena parte de la población entendió exactamente lo contrario: "Éste es el momento para hablar", fue una las consignas de los activistas.

Ellos temen que ocurra lo de siempre: que después de unos días de conmoción la cuestión salga de agenda.

Por eso, a estas horas, las organizaciones que trabajan para aumentar los controles para la venta y acceso a las armas intensifican su prédica.

"Es que es el único momento en que tenemos la posibilidad de que alguien nos escuche", dijo la demócrata Carolyn McCarthy, miembro de la Cámara de Representantes que batalla por la cuestión luego de haber perdido a su marido en un ataque en el que también fue gravemente herido su hijo.

 
 

"En nuestro país, los hechos como éste -de ataques a mansalva por parte de una persona trastornada- ya son tan comunes que dejan de ser noticia", criticó.

Resistencia al cambio

Fue el horror del jardín de infantes y de la escuela primaria de Newtown lo que sacudió la modorra. Hace tres días, por caso, otras dos personas murieron en un tiroteo a manos de un trastornado en Oregon y la cuestión apenas si ocupó un espacio en las noticias.

En ese punto, los norteamericanos han resistido sistemáticamente el cambio. Lo hacen, por un lado, amparados en el texto constitucional que reconoce el derecho a tener armas. Un texto que responde tanto al hecho de que buena parte de la población vive en zonas aisladas donde la seguridad no siempre abunda, a la vez que reconoce la concepción individualista que caracteriza a esta sociedad.

Lo otro es el poderoso lobby de los tenedores de armas. La Asociación Nacional del Rifle (NRA, por sus siglas en inglés) está reconocida como uno de los grupos de presión más influyentes.

Había ayer más indignación que respuestas. Nadie acertaba a explicar por qué este año fue particularmente duro en matanzas. O por qué ocurren con tanta frecuencia en establecimientos escolares.

"De lo que sí estoy segura es de que muchos de estos episodios podrían prevenirse de existir la legislación adecuada", reiteraron ayer expertos en el tema.

"Es necesario reflexionar ya mismo sobre esto y poner al Congreso a trabajar", clamó la Asociación de Forenses de Connecticut. "La verdad, a veces, sentimos que sólo vamos de un ataque como éste hacia otro. Que vivimos una especie de cese del fuego hasta que llega, enseguida, otro igual", dijo Tom Mausher, de la organización Colorado Ceasefire.

El drama y su repetición golpeó ahora en un jardín de infantes . Nadie esperaba esto. Pero nadie está muy seguro que, pese a lo horroroso, algo vaya a cambiar en la relación de esta sociedad con las armas.

Entre la pena y el reproche

    Políticos y otras figuras expresaron su desazón
  • "Hoy, nuestros corazones están rotos. Tenemos que realizar unidos acciones significativas para evitar nuevas tragedias"
    BARACK OBAMA
    Presidente de EE.UU
  • "Una tragedia incalificable se llevó la vida de hermosos niños. Es imposible estar preparados para algo así"
    DANNEL MALLOY
    Gobernador de Connecticut
  • "La única manera de honrar a estos niños muertos es exigir un estricto control de armas"
    MICHAEL MOORE
    Cineasta norteamericano
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