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El caso Marita Verón

En Tucumán todo es atraso y abandono

Seguridad

Hay sólo cuatro agentes para atender los pedidos de la Justicia para hacer escuchas telefónicas a las bandas de trata de personas; atienden los requerimientos de casi todo el Noroeste; los equipos son de la década del 70

Por   | LA NACION

SAN MIGUEL DE TUCUMÁN.- A pesar que pasaron más de diez años de la desaparición de Marita Verón y un juicio oral que duró diez meses que terminó con la absolución de trece acusados , casos como el de la joven tucumana pueden repetirse por la falta de recursos para combatir a las redes de trata de personas.

Las intervenciones telefónicas constituyen una de las herramientas clave que tienen la Justicia y la policía para investigar a las organizaciones que secuestran a mujeres y adolescentes para obligarlas a ejercer la prostitución.

Según la Corte Suprema de Justicia de la Nación, las únicas escuchas telefónicas que pueden ser aceptadas como pruebas en un proceso judicial deben ser obtenidas por la Dirección de Observaciones Judiciales de la Secretaría de Inteligencia (DOJ). En esta ciudad funciona una delegación de la DOJ que cuenta con apenas cuatro agentes, que tienen una capacidad máxima de intervenir 40 teléfonos celulares, trabajan con equipos que datan de fines de la década del 70, graban las conversaciones en casetes de cinta, que prácticamente no se fabrican más.

Pero el panorama se complica si se tiene en cuenta que esos cuatro agentes que trabajan con equipos obsoletos deben atender los pedidos no sólo de los delitos de trata de personas, sino que, además, reciben solicitudes por casos de secuestros extorsivos, narcotráfico, homicidio, piratería del asfalto y robos comunes.

Además, esa única oficina de la DOJ debe responder los oficios que le envían los cuatro juzgados federales que funcionan en Tucumán, Catamarca y Santiago del Estero, y de todos los magistrados de la Justicia ordinaria de esas tres provincias.

Por tal motivo, es posible que para cuando los investigadores del secuestro de una joven que se sospecha que fue tomada cautiva por una red de trata logren obtener el teléfono celular de un sospechoso y puedan escuchar la comunicación telefónica, la banda haya sacado a la víctima de la provincia y tal vez del país.

Marita desapareció el 3 de abril de 2002 en esta ciudad. Según se ventiló en el juicio oral que terminó el martes pasado, fue llevada a un prostíbulo en La Rioja. Su madre, Susana Trimarco, recibió diversas pistas aportadas por mujeres que estaban esclavizadas en prostíbulos de Córdoba y del Sur que dijeron haber visto a la joven tucumana.

Para los investigadores policiales consultados por LA NACION, el seguimiento de los teléfonos resulta crucial para desbaratar una red de trata de personas, debido a que esas bandas operan con estructura celular y las comunicaciones constituyen la única posibilidad de vincular al encargado de secuestrar a una mujer, con el que la saca de la provincia, con el proxeneta que la vende y con el dueño del prostíbulo que la recibe.

"Además de las cuestiones relacionadas con los recursos tecnológicos, también es necesario que los fiscales podamos contar con herramientas legales. Por ejemplo, la ley que castiga la trata de personas es muy buena, pero sería imprescindible dotarla de los mismos instrumentos procesales que existen en la lucha contra el narcotráfico como la figura del testigo protegido, el informante y el agente encubierto", explicó Antonio Gómez, fiscal ante la Cámara Federal de Tucumán.

Al contrario de lo que ocurre con los secuestros extorsivos, en los casos en los que existe una víctima de trata de personas, los fiscales no pueden ordenar allanamientos de urgencia y deben esperar la autorización de los jueces que, en muchos casos, se conceden cuando la víctima ya fue sacada de la provincia.

"Debería existir una capacitación obligatoria para jueces y fiscales sobre el delito de trata de personas. La procuradora general ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación, Gabriela Gils Carbó, instruyó a los fiscales para que pongan especial esfuerzo en combatir a las organizaciones dedicadas a cometer esta clases de delitos", sostuvo el representante del Ministerio Público.

Hubiera festejado 34 años

SAN MIGUEL DE TUCUMÁN ( De un enviado especial).- Susana Trimarco, la madre de Marita Verón, vivió otra jornada de dolor. Ayer, su hija hubiera cumplido 34 años. La fecha, tan especial para Trimarco y su nieta Micaela, cayó a pocos días del fallo que absolvió a los trece acusados por la desaparición de su hija y el momento fijado para la difusión de los fundamentos de la sentencia que conmocionó a todo el país. Marita fue secuestrada el 3 de abril de 2002 por una organización dedicada a la trata de personas.

Una lucha desigual

Los fiscales piden más armas para combatir la trata

  • "Además de las cuestiones relacionadas con la tecnología, también es necesario que los fiscales podamos contar con herramientas legales"
    Antonio Gómez
    Fiscal ante la Cámara Federal de Tucumán
    Ocupación: abogado
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