Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí
lanacion.com | Las noticias que importan y los temas que interesan

El pueblo de la masacre solo tenía un homicidio en una década

El Mundo

Con un pequeño río que la atraviesa y sus casas bajas, la localidad de Newtown, en Connecticut, esperaba la Navidad con un clima festivo; todo terminó en tragedia

NEWTOWN, EE.UU.- Después de haber registrado un solo homicidio en la última década, la pacífica localidad de Newtown, un pequeño enclave rodeado de bosques en la región estadounidense de Nueva Inglaterra, se vio hoy golpeada por el segundo peor tiroteo de la historia de este país donde murieron 27 personas, entre ellas 20 chicos.

"La vecindad aquí es tan tranquila que yo no tengo miedo de nada, no es como Brooklyn o New Heaven, esto es tranquilo", explicó conmocionado Kennedy Brito, un padre brasileño que lleva más de una década en la vecina ciudad de Danbury y que se pregunta ahora dónde podrá estar seguro su hijo si no es en el colegio.

Fundada en 1705, esta idílica población de poco más de 27.000 habitantes y casas bajas, todavía conserva su carácter rural, por lo que prácticamente todos sus vecinos conocían a alguna de las personas que se encontraba en el escenario de la tragedia, la escuela primaria Sandy Hook.

Por su centro corre un pequeño riachuelo, sus casas son bajitas y cuidadas e incluso las cadenas de "fast food" parecen haberse adaptado al entorno. Pero hoy no se puede dar un paso sin toparse con uniformados. Hay personal de rescate y bomberos, pero la mayoría son policías locales, regionales y nacionales que bajo sus gorros y cascos miran con desconfianza alrededor, con la mano derecha siempre cerca de la pistola.

La zona que rodea la escuela primaria Sandy Hook sigue cercada, casi nadie puede entrar. El conductor de una camioneta de reparto lo intenta, pero no se lo permiten. La gente del barrio se quedará hoy sin recibir el correo, pero no les dolerá demasiado.

La gente en el lugar sabe que van a ser las Navidades más tristes de la historia de Newtown. Por todas partes se ve la decoración típica de estas fiestas, y por las calles de esta ciudad de Connecticut, situada a algo más de una hora en coche de Nueva York, hay repartidos árboles de Navidad.

 
 

Tragedia inexplicable

Pero el ambiente de celebración desapareció de golpe ayer. La ciudad llora la masacre que dejó sin vida a seis profesores y 20 chicos, una tragedia que nadie se explica.

"Es muy triste. ¿Por qué lo hizo? ¿Por qué, por qué, por qué?", se pregunta Carol Eurell. Esta pastora espiritual neoyorquina llegó el viernes a toda prisa a Newtown, donde tiene amigos y familiares. "Es un trauma para la ciudad, un violento trauma", señala. "Yo me ofrezco a hablar con la gente. Y parece que muchos necesitan justo eso". También algunos policías y agentes de rescate figuran entre las personas que han buscado su ayuda.

Hasta ayer, la criminalidad era algo que en Newtown sólo se veía en televisión. El espanto que se desprende de las familias de las víctimas es difícil de describir con palabras. Quizá el padre de uno de los niños tuviera previsto dar un paseo con él durante el fin de semana. Quizá la madre de una niña le estaría diciendo que se diera prisa. Quizá los padres de otro pequeño habían comprado ya su regalo para esta Navidad, aunque antes le intentaran convencer de que era muy caro. Pasara lo que pasara, nada volverá a ser como antes.



"Aquí no, en nuestra ciudad no"

"No me entra en la cabeza que nos haya ocurrido aquí, a nosotros", dice Bobby Haskis. "Es que no me lo puedo creer. Aquí no, en nuestra ciudad no", dice este adolescente de 14 años. "¿Qué se supone que debemos hacer? Ahora tenemos que intentar pensar en positivo, ítenemos que hacerlo! Pero es tan difícil."

"Mi familia es amiga de dos de los profesores de la escuela, gracias a Dios han sobrevivido", relató también a Efe Bobby Haskins, un chico de 14 años que estudia en una escuela católica cercana y que todavía recuerda con terror cómo tuvo que refugiarse con sus compañeros en una iglesia al conocerse el dramático suceso.

Poco después de las 9 de la mañana de ayer, la policía de Newtown recibía una llamada de alerta desconocida en la historia reciente de esta localidad, en la que solamente se ha reportado un homicidio en la última década, sobre un tiroteo en ese colegio, en el que estudian pequeños de entre cinco y diez años.

El joven Adam Lanza, de tan solo veinte años, había matado a su madre en casa y después se había dirigido en coche hasta la escuela en la que ella daba clase, disparando a mansalva contra pequeños y mayores hasta matar a un total de 20 niños y 6 adultos antes de quitarse la vida.

La tragedia supone el segundo tiroteo más sangriento de la historia de Estados Unidos, tan solo después del de la universidad Virginia Tech de 2007, donde perdieron la vida 33 personas, y hace recordar también a los ciudadanos de Newtown a la del instituto de Columbine (Colorado) de 1999, donde murieron otras 15.

"Estoy devastada. Hay tres miembros de nuestra iglesia que tienen hijos en el colegio y aún no sabemos si alguno ha muerto", relató a Efe Briscesh, de 50 años, que acudió como otros tantos feligreses a la United Methodist Church, donde se preguntaba una y otra vez "por qué".

Los templos religiosos se fueron abarrotando durante todo el día y la iglesia católica Santa Rosa de Lima congregó por la noche a cientos de personas en una vigilia en la que participaron tanto padres de los niños que sobrevivieron a la masacre como vecinos, además del gobernador del estado de Connecticut, Daniel Malloy.

"Muchos de nosotros vamos a confiar hoy y en los próximos días en lo que nos han enseñado y en lo que creemos, que es que la fe existe por una razón", dijo Malloy ante una emocionada iglesia, en la que se podía ver a feligreses encendiendo velas y cantando "Noche de Paz".

En su altar se encendió una vela por cada una de las víctimas de la tragedia y allí se celebrarán a lo largo de mañana oficios religiosos, al igual que en la Trinity Episcopal Church.

"Estoy en shock. No hay palabras para describir lo que estamos pasando. Nunca había visto nada igual", explicaron Jeff Powers y su novia, Kelly Grogen, que acudieron al centro religioso procedentes del hospital de la vecina ciudad de Danbury, a donde fueron trasladadas buena parte de las víctimas del tiroteo.

Con la mayoría de los accesos bloqueados por las autoridades, varios helicópteros sobrevolándola y decenas de bomberos, agentes de la policía y periodistas inundando sus calles, la tranquila Newtown trataba así de sobreponerse de una tragedia que la ha dejado marcada para siempre.

"Esta ciudad nunca será la misma", reconocía a la prensa un devastado vecino.

Agencias EFE, DPA y AFP.

TEMAS DE HOYLa pelea con los holdoutsElecciones 2015La tragedia del avión de Air ArgélieDeclaraciones juradas