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Dolor

En shock, EE.UU. busca explicarse la masacre escolar

El Mundo

El país entero sigue perplejo mientras salen a la luz nuevos detalles de la muerte de 27 personas

Por   | LA NACION

NEWTOWN, Connecticut.- Jasmine Soto, de 7 años y largo pelo negro, caminaba ayer junto a su madre hacia la escuela Sandy Hook. Llevaba dos pingüinos de peluche.Poco antes había escrito una carta "para los niños en el cielo", que dejó en una caja a la entrada de una juguetería del centro de esta ciudad. "Me da pena que se pierdan la Navidad con sus padres", dijo.

Esa imagen se repitió ayer en cada rincón de Newtown, un pueblo que amaneció quebrado por una realidad impensada.

Familias enteras, padres con niños y adolescentes eran parte de una procesión que buscaba consuelo y respuestas a una de las peores matanzas de Estados Unidos. No menos en shock se despertó el resto del país, y su estupefacción creció ayer a medida que la policía revelaba detalles de la masacre de 12 chicas, 8 chicos y 7 mujeres adultas; todos ellos recibieron múltiples disparos.

En Newtown, los jardines, las puertas de las iglesias, las esquinas, los comercios, las vallas de la policía y el cartel en la entrada de la calle de la escuela, el escenario del horror, se convirtieron ayer en santuarios, con flores, globos blancos, cartas, mensajes, velas y regalos improvisados. Una larga fila de árboles de Navidad, cargados de muñecos de peluche, recorría la calle de entrada a la escuela, llena de policías, patrulleros y camiones de bomberos.

"No hay consuelo, no hay palabras que se puedan decir excepto nomás no tengas armas en la casa, m'hijo", dijo Minerva Hidalgo, una mexicana de 51 años, 17 de ellos al frente de un restaurante en Newtown.

"El ambiente se siente devastado, devastado, imagine usted cuántos padres están deshechos, cuántos padres están sin la sonrisa de sus hijos, es terrible, terrible", siguió, ya sin poder contener su llanto. "Yo no quiero pensar en los papás", cortó.

Mientras el pueblo lidiab a con la herida de la matanza, a sabiendas de que este bucólico rincón de Connecticut cambió para siempre, la policía brindó detalles de la investigación, retazos de una historia hasta ayer incomprensible, que no terminaban de despejar la incredulidad que envolvió a todos, resumida en una pregunta: ¿por qué?

La policía difundió las identidades de las mujeres y de los 20 niños, todos alumnos de primer grado, de 6 y 7 años. Ellos perdieron la vida en el trágico tiroteo perpetrado anteayer por Adam Lanza, de 20 años, que, además, mató a su madre, Nancy, antes de salir de su casa hacia la escuela.

"Ella era una persona cálida, de esas que abrazan a todo el mundo, aunque también era reservada", comentó a LA NACION Dan Holmes, el dueño de una casa de decoración que hace dos semanas puso las luces navideñas en casa de los Lanza.

Adam Lanza pasaba mucho tiempo en la casa junto a su madre y había tenido dificultades en la escuela, algo que había llevado a Nancy a convertirse en una maestra sustituta para ayudarlo. Ayer, todos intentaban conocer los motivos que lo llevaron a irrumpir por la fuerza en la escuela Sandy Hooks y perpetrar su masacre. Aquí se hablaba de un "desorden mental", "autismo" y "síndrome de Asperger", pero nadie sabía a ciencia cierta qué le ocurría (ver aparte).

"Creo que estaba más ido de lo que nadie hubiera imaginado, incluso Nancy", ensayó Holmes.

Antenoche, todos los cuerpos fueron sacados de la escuela, confirmó ayer Paul Vance, el jefe de la Policía Estatal. Vance no pudo precisar cuándo podrán ser enterradas las víctimas porque los exámenes forenses demorarán "un tiempo", según dijo a LA NACION.

El médico que supervisa las autopsias, Wayne Carver II, ofreció un crudo resumen de los primeros exámenes: "Es lo peor que he visto".

Carver reveló que los niños recibieron múltiples disparos. En las siete autopsias que realizó, las víctimas tenían entre tres y once heridas, indicó. Lanza había llevado desde su casa dos pistolas y un rifle.

"Eran chicos de primer grado, con la clase de ropa con las que uno envía a sus hijos o nietos cuando van al primer grado", agregó.

El padre del tirador, Peter Lanza, a quien se creyó entre las víctimas, fue interrogado, pero no lo acusaron de ningún crimen, al igual que su otro hijo, Ryan Lanza.

Perplejos ante el horror, muchos padres se encuentran ante el dilema de enviar o no a sus chicos a la escuela mañana. Mandy Ives, por ejemplo, se mudó a Newtown junto a su marido y sus tres hijos hace nueve meses porque era un lugar "amistoso, de estilo antiguo donde todavía se celebran las tradiciones". Ella decidió que Henry, de 9 años, y Molly, de 11, irán a clases.

"Da mucho miedo lo que pasó -afirmó-, porque éste es el último lugar en la Tierra donde pensarías que algo así sucedería."

Mientras tanto, cientos de personas se congregaron anoche en la iglesia Saint Rose para rezar y recordar a las víctimas, entre ellas, maestras calificadas de "heroínas" (ver aparte).

Dos carteles escritos a mano en la entrada de la iglesia decían "prensa no" en letras gigantes. Los familiares de las víctimas pidieron a través de la policía que se respetara su privacidad.

Huellas de un día de furia

Los peritajes comenzaron a reconstruir la matanza

  • El balance
    Hubo 28 muertos: 20 chicos de la escuela, seis maestras y directivos, la madre del criminal y el propio asesino, que se quitó la vida
  • El autor
    Fue Adam Lanza, un joven de 20 años, silencioso y antisocial, que desde chico padecía un trastorno que lo encerraba en sí mismo
  • El ataque
    Lanza mató a su madre en la casa que compartía con ella. Manejó hasta la escuela, entró por la fuerza y disparó a mansalva contra maestras y alumnos
  • Las armas
    En la balacera, el asesino utilizó dos pistolas y un rifle. Las tres armas estaban a nombre de su madre, que practicaba tiro
  • Las víctimas
    Los 20 chicos asesinados cursaban primer grado y tenían 6 y 7 años. Todas las víctimas fueron blanco de más un disparo; algunos cuerpos tenían hasta 11 proyectiles
  • Del editor: cómo sigue.
    EE.UU. está ante una oportunidad de transformar tanto dolor en algo bueno si logra que sus políticos modifiquen las leyes sobre armas.

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