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Una fiesta para mostrarse de pie tras un año lleno de conflictos

Política

Sobre un ring, con mensajes de fe y de amor, el gobernador cerró con una celebración el año más tirante con la Casa Rosada; su tropa festejó que "su apuesta se mantiene"

Por   | LA NACION

En pie, sobre un ring, rodeado de sobrevivientes. Daniel Scioli cerró el año más duro de gestión desde que llegó a la gobernación bonaerense con un festejo pleno de simbolismos: pidió paz y amor desde un enorme ring anaranjado, montado en el Estadio Único de La Plata, la obra que considera el sello de su gestión, por donde hizo desfilar a trabajadores, emprendedores y familias que, por distintas vías, lograron superar la adversidad.

Sobrevivientes, el aura con la que Scioli se identifica desde que perdió un brazo en una competencia motonáutica, y que mencionó cada vez que, en los últimos meses, su gestión se asomó al abismo.

"El mensaje fue el acto en sí: gente que vino a una fiesta, sin banderas ni broncas. Y Daniel en el ring, para decir que su apuesta se mantiene", interpretó un colaborador que fue más allá de lo que se animó a decir Scioli desde el escenario, en un breve discurso destinado a agradecer a la gente que participó en el acto. "Son la demostración de la perseverancia para enfrentar la adversidad", dijo el gobernador.

"Seguimos de pie", celebraba un alto funcionario provincial que también hace las veces de consultor de Scioli. "Como decía Ringo Bonavena, el banquito sigue arriba del ring, y nosotros también", completó.

"Nos quisieron matar y les ganamos todas las pulseadas", se sumó un legislador con acceso al palco del gobernador. Se refería a las batallas casi diarias que debió enfrentar este año el sciolismo ante la Casa Rosada. "Hace cuatro meses pensábamos que acababan con nosotros, y acá estamos, celebrando", agregó.

"¿Cómo no vamos a festejar si tenemos ley de fertilización asistida y el Congreso nacional no la puede aprobar? Si la Casa Rosada llama a democratizar la Justicia y nosotros aprobamos el juicio por jurados", acotaba otro sciolista, que, extenuado por el sol y acodado cerca del escenario, miraba el desfile de intendentes que ayer se acercaron a Scioli.

Hubo más de 30, desde el ultrakirchnerista Fernando Espinoza (La Matanza) hasta Carlos Selva (Mercedes), un peronista enfrentado a La Cámpora. Y otros que no terminan de encajar en las categorías de la Casa Rosada, como Pablo Bruera (La Plata), que ayer movilizó el contingente más numeroso. "Eso es respaldo", celebraba un funcionario.

El año pasado, cuando Scioli no sólo no tuvo problemas para pagar sueldos y obra pública, sino que realizó la mejor elección de su carrera política, le alcanzó con festejar en el salón de usos múltiples de la gobernación. Un puñado de amigos, invitados y dirigentes, nada más.

¿Qué cambió este año? La Casa Rosada cortó la asistencia económica para la provincia y se desató la debacle: Scioli se quedó sin obra pública, desfinanció partidas dedicadas a infraestructura productiva y social para poder pagar sueldos y, así y todo, no pudo afrontar en tiempo los aguinaldos de julio.

En los comedores un día faltaba la fruta, otro, la leche, otro, la carne. Los 45.000 beneficiarios del programa Envión, que ayer poblaron las tribunas del Estadio Único, estuvieron tres meses sin recibir un peso. La provincia tomó deuda, mes a mes, por cientos de millones de dólares.

Desde la Legislatura, dominada por el kirchnerismo, a Scioli le exigieron informar lo que gastaba en medios, le pidieron explicaciones por los abusos policiales y el crimen de Candela Sol Rodríguez. Y, cada vez que deslizó sus aspiraciones presidenciales, fue amonestado por el kirchnerismo: desde ministros nacionales a concejales.

¿Qué festejó el sciolismo, entonces, ayer? Eso mismo: que el gobernador pudo asomarse como candidato y sobrevivir al kirchnerismo, sin dejar de estar abrazado al kirchnerismo. "Sin dejar de ser Scioli", corrigió ayer un ministro.

Es lo que la tropa bonaerense mostró en La Plata: un acto político despojado de consignas políticas, pero también de declaraciones de guerra ni enemigos a los que acusar de traición, con llamados al diálogo y al consenso, ante peronistas de izquierda, centro y derecha. Con la cumbia de la "Princesita" Karina y los tangos de Cacho Castaña. Todos en la misma bolsa, con fe y optimismo. Muy Scioli.

TENSIÓN CON LOS BOMBEROS
LA PLATA.- El único episodio que causó cierta zozobra durante el acto encabezado por Daniel Scioli en el Estadio Ciudad de La Plata ocurrió cuando un grupo no menor de chicos del programa Envión comenzaron a lanzar botellas de agua mineral desde la tribuna hacia el campo de juego, repleto de personas. Los jóvenes reaccionaron de esa manera luego de que los bomberos intentaron tirar agua ante el excesivo calor reinante en el lugar. Luego de varios minutos donde los conductores del acto pedían que se dejara de tirar botellas por el peligro hacia quienes estaban en el campo, el inconveniente se superó cuando los bomberos se retiraron e intervinieron varios líderes de los propios grupos.

En las tribunas

Curiosidades de la celebración del sciolismo

El contoneo de De Lucía y el carnaval del ministro Ferré

Julio Iglesias cantaba sobre el escenario del Estadio Ciudad de La Plata y pocas se le resistían. Mucho menos la directora General de Educación, Nora de Lucía, que no ahorró pasos y caderas para seguir el ritmo del español, ante la atenta mirada de sus colaboradores. Pese a que el conflicto con los gremios docentes todavía no está cerrado y sigue latente la posibilidad de que el año próximo las escuelas no inicien el ciclo lectivo, De Lucía bailaba, optimista. A pocos metros de ella, otro funcionario que atravesó tiempos difíciles este año, el ministro de Desarrollo Social, Martín Ferré, jugaba al carnaval con sus allegados, que revoleaban botellas de agua mineral destapadas. Empapados, despreocupados y felices.

El elenco estable del sciolismo dijo presente otra vez

Lo acompañan cada domingo en sus asados en Villa La Ñata, en cada partido de fútbol y, claro, no podían perderse la fiesta de fin de año. Refugiados en el aire acondicionado del palco VIP del estadio, el matarife José Samid, el médico Alfredo Cahe y el productor de espectáculos Lautaro Mauro confirmaron su pertenencia al el elenco estable del "sciolismo familiar"..

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