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En el país de las vacas, el consumo de lácteos sigue siendo insuficiente

Sólo uno de cada tres adultos ingiere las dos porciones diarias que aconsejan las Guías Alimentarias Argentinas; los datos surgen de un relevamiento hecho por el Cesni

Lunes 17 de diciembre de 2012
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LA NACION
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En un país que produce unos 8000 millones de litros de leche para su población, cuesta creer que el consumo de lácteos todavía sigue por debajo de las cantidades saludables recomendadas desde los dos años de edad en adelante.

Sin embargo, el primer relevamiento local sobre el patrón de consumo de productos como leche, yogur y queso revela que apenas uno de cada tres adultos ingiere las dos porciones diarias que aconsejan las Guías Alimentarias Argentinas entre los 19 y 65 años.

En los más jóvenes, los resultados de la investigación del Centro de Estudios sobre Nutrición Infantil (Cesni) son todavía más preocupantes, dada la importancia del calcio para el crecimiento y el desarrollo: el 72 por ciento de los chicos y el 90 por ciento de los adolescentes no alcanzan a consumir las tres porciones diarias recomendadas.

"Esta investigación, realizada con una muestra representativa de la población argentina, confirma que cuando los chicos dejan el hogar y comienzan su vida más autónoma empiezan a perder hábitos alimentarios que sería importante mantener", explicó a LA NACION, tras la presentación de los resultados, el director del Cesni, doctor Esteban Carmuega.

El desayuno y la merienda son dos de esas costumbres que se van perdiendo en la familia argentina. "Vemos que tomar la leche se pierde con la escolarización, que es la etapa más importante en el crecimiento de un chico -agregó el pediatra-. En la escuela se socializa y aprende a leer y escribir, pero también se debe aprender a tomar decisiones."

Esteban Carmuega sostuvo que los adultos, que tampoco alcanzan el consumo de lácteos recomendado, deben dar el ejemplo y orientar a sus hijos para que tomen decisiones saludables en las elecciones alimentarias cotidianas, como cuando van a comprar al quiosco o eligen algún producto en el supermercado.

"Ciertamente, ninguna de las carencias que tenemos son en sí tan graves como para que determinen la vida o la muerte. La anemia, la deficiencia de calcio, el exceso de algunas grasas pueden acompañarnos durante años, pero conspiran contra un crecimiento y una vida saludable", aseguró Carmuega.

Recomendaciones

Las Guías Alimentarias autóctonas recomiendan dos porciones diarias de lácteos para los adultos y tres porciones para los chicos, los adolescentes, las embarazadas y las mujeres que están amamantando.

Cada porción equivale a un vaso de leche, a un pote de yogur común, una porción de queso del tamaño de una cajita de fósforos o dos cucharadas de queso rallado (ver infografía).

Hay otros alimentos que pueden aportar la misma cantidad de calcio que un vaso de leche, pero los especialistas aclararon en su presentación que la absorción del calcio que no es de origen lácteo es mucho menor y que lo mejor es incluirlo como parte de una alimentación variada y saludable.

Su lista incluye el brócoli, las almendras, las sardinas, el sésamo, las frutas secas, los pescados con espinas, la soja o las verduras de hoja.

"Pero es muy difícil poder alcanzar los valores de ingesta [de calcio] necesarios a través de ellos. Por lo tanto, el calcio no lácteo debe ser un complemento del que se consume de la leche y sus derivados", explicó la licenciada en nutrición María Zapata, investigadora del Cesni.

María Zapata estuvo a cargo del relevamiento realizado sobre una muestra de 1137 habitantes, de 2 a 65 años de edad, en las provincias de Buenos Aires, Córdoba, Corrientes, Chaco, Entre Ríos, Mendoza, San Juan, Misiones, Santa Fe, Santiago del Estero y Tucumán.

Los resultados muestran que los argentinos consumen, en promedio, poco más del 60 por ciento de los 1055 mg de calcio diario que deberían ingerir.

Más de las dos terceras partes del calcio consumido provienen de productos lácteos (este patrón en la Argentina no mejora desde hace 20 años).

Mientras que entre los 2 y 4 años, los chicos consumen 719 mg/día, a partir de los 5 años ese valor desciende de manera sostenida hasta la edad adulta.

Los chicos en edad escolar (5 a 12 años) consumen unos 570 mg/día a través de 2,6 porciones diarias de productos lácteos y no lácteos.

Los adolescentes ingieren 444 mg/día con 2 porciones de ambos tipos de productos.

Los jóvenes de entre 19 y 30 años no superan los 372 mg/día con lácteos y no lácteos combinados. Y en las personas entre los 31 y 65 años de edad el consumo se estabiliza en apenas 352 mg/día de calcio.

Ni crema ni dulce de leche

Aunque algunas opciones de lácteos en las góndolas son más tentadoras para el paladar, los especialistas aclararon que la manteca, la crema, la leche condensada y el dulce de leche no deberían entrar en la lista de potenciales reemplazantes del vaso de leche.

"Aunque son derivados de la leche, están fuera del grupo de los lácteos por su elevado aporte de grasas, azúcar y calorías. Por lo tanto, lo mejor es consumirlos con moderación", argumentó María Zapata.

Por su parte, la bioquímica Alicia Rovirosa, también integrante del equipo de investigadores del Cesni, explicó que "a pesar de que el organismo se esfuerza por compensar la baja ingestión de calcio al aumentar su capacidad de absorción del mineral, ese balance inevitablemente no será suficiente y el consumo inadecuado afectará la salud de los huesos".

Alicia Rovirosa agregó: "La capacidad de producción de lácteos en la Argentina es elástica a la demanda, por lo que, como país productor y exportador de estos alimentos, podríamos enfrentar un aumento del consumo sin inconveniente alguno".

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