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La ONU admite que son lentas las negociaciones sobre el clima

"Preocupa que sean a ritmo tan lento", explicó la secretaria ejecutiva Christiana Figueres, que remarcó la oportunidad que se tiene de salvar el planeta

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LA NACION
Miércoles 19 de diciembre de 2012 • 18:17
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Los resultados de la XVIII Conferencia de las Naciones Unidas sobre el cambio climático que tuvo lugar recientemente en Doha, Qatar, dejaron muy claro el panorama sobre el nivel de compromisos que tienen los países para frenar el calentamiento mundial para las próximas décadas: las negociaciones internacionales avanzan sin pausa en la dirección correcta, pero resulta preocupante que sea a un ritmo tan lento.

A esta conclusión arribó la propia secretaria ejecutiva de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) Christiana Figueres, que por medio de un comunicado general explicó por qué es "necesario y posible llegar a un acuerdo universal" sobre el cambio climático, y por qué se puede "migrar de la política de la culpabilidad a la política de la oportunidad".

Según explica la experta, en el núcleo de estas negociaciones está nada más y nada menos que la transformación energética más difícil que el mundo haya visto jamás. "En el pasado, las transiciones energéticas han sido muy largas. La leña era la primera fuente de energía de la humanidad y no fue desplazada por el carbón hasta el siglo XVIII. Con la aceleración del avance tecnológico, solo tuvo que pasar un siglo para que el petróleo reemplazase al carbón como principal fuente de energía en todo el mundo", aclara Figueres, refiriéndose a que el uso de combustibles fósiles agrava las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI).

La secretaria ejecutiva del clima de la ONU, encabezó las negociaciones en Doha, Qatar
La secretaria ejecutiva del clima de la ONU, encabezó las negociaciones en Doha, Qatar. Foto: AP

"La ciencia nos dice que las emisiones mundiales de GEI deben llegar a su punto máximo esta década y a partir de entonces disminuir rápidamente. Lo que es más importante, la llegada al nivel máximo de emisiones globales debe ocurrir pronto si queremos reducir los costes humanos. Los fenómenos meteorológicos extremos que se producen en todas las regiones del mundo demuestran ampliamente los crecientes costes humanos, sobre todo para los más vulnerables", indicó Figueres.

Así, remarca que "la ONU es la única plataforma que garantiza a todos los países, grandes o pequeños, acceso a un proceso mundial de toma de decisiones".

Acuerdo global

"La transición hacia las bajas emisiones de carbono requiere una participación global porque el cambio climático ya ha afectado a todos y cada uno de los países y porque es necesario guiar deliberadamente un cambio global acelerado. Es más, la escala y el ritmo del desarrollo económico impulsado por la tecnología y el libre movimiento de capital hacen que la participación global sea esencial. Las economías con bajas emisiones de hoy en día, incluso las que tienen bajas emisiones per cápita, pueden convertirse y se convertirán en economías con altas emisiones del mañana más rápidamente de lo que nunca ha sido posible a no ser que sean apoyadas y alentadas adecuadamente a forjarse futuros de energía limpia para ellas mismas", resume la experta.

Durante las dos últimas conferenciac mundiales de Cambio Climático en Cancún y Durban, se realizaron importantes avances, pero no suficientes. En Doha 37 países (todos los miembros de la Unión Europea, Australia, Belarús, Croacia, Islandia, Kazajistán, Noruega, Suiza y Ucrania) adoptaron metas jurídicamente vinculantes de reducción de las emisiones que a lo largo de los próximos 8 años los llevarán colectivamente a un nivel de emisiones un 18% inferior a los niveles de referencia de 1990.

Además, todos los países confirmaron su determinación de llegar a un acuerdo aplicable a todos y basado en los últimos avances de la ciencia en diciembre de 2015 como muy tarde.

"Los gobiernos se están dirigiendo claramente hacia una gran transformación, pero todavía no han demostrado su intención mediante una implementación contundente e inmediata de lo que ya se ha prometido. Los gobiernos deben y pueden acelerar las acciones para afrontar el cambio climático, no por razones altruistas, sino por el interés nacional", remarcó Figueres.

Una aclaración importante que hace la entendida es que la ONU es el marco para tomar decisiones mundiales, pero no es el impulsor de las decisiones nacionales, ya que los intereses nacionales en la sostenibilidad de los recursos, la estabilidad y la competitividad son los impulsores de las acciones para afrontar el cambio climático.

En este cambio que la ONU a través de Figueres intenta concientizar, se destaca que en 2011 un total de 118 países tenían legislación aplicable al cambio climático o metas de energía renovable, es decir, más del doble que en 2005.

Además, en 2010 a las energías renovables les correspondía un 20,3% de la electricidad generada en todo el mundo, frente a un 3,4% en 2006. La inversión en energía limpia ha sobrepasado los mil millones de dólares y se espera que aumente hasta casi 400.000 millones de dólares anualmente.

"Los signos de movimiento hacia bajos niveles de emisiones se pueden ver por todas partes, pero aún son insuficientes. Las bajas emisiones de carbono deben ser pronto la norma, no la novedad. Los gobiernos han trazado la trayectoria, pero avanzan muy despacio. Ninguno lo hace a su máximo potencial. Ni ellos ni nadie. El sector privado puede y debe avanzar con más determinación. El sector financiero puede y debe invertir con más agresividad. La tecnología puede y debe avanzar más rápido. Nadie está exento de responsabilidad, y todos tenemos la oportunidad de contribuir a la solución", expresó Figueres.

Y concluyó: "Necesitamos el máximo esfuerzo por parte de todos. Necesitamos dejar atrás la mentalidad ganador-perdedor y cooperar en pos de un objetivo compartido urgente. Necesitamos esfuerzos que se refuercen mutuamente para acelerar el impulso hacia una economía con bajas emisiones. Juntos podemos migrar de la política de la culpabilidad a la política de la oportunidad".

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